El Águila imperial cría en Zamora

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la comarca zamorana de La Guareña. Junio de 2018.

El año 2018 pasará a los anales de la ornitología zamorana como el año en el que el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) nidificó por primera vez en territorio de nuestra provincia. Una pareja de esta magnífica y amenazada rapaz endémica sacó adelante dos hermosos pollos en un tranquilo rincón del sureste provincial bien provisto de conejos y otras de sus presas habituales. Un sueño largamente anhelado que por fin se ha hecho realidad. Una excelente noticia que confirma el esperanzador proceso de recuperación y expansión que están experimentando las poblaciones del águila imperial ibérica. En realidad, ha bastado que se las dejara de perseguir y unas mínimas medidas de conservación para que las imperiales demostraran su sorprendente capacidad de adaptación y recuperación. Con todo, siguen sufriendo numerosas pérdidas por causas que se podrían y deberían evitar, particularmente por intoxicación con los ilegales cebos envenenados y electrocución en tendidos mal acondicionados, por lo que no debemos bajar la guardia. Su población mundial ha pasado de unas 100 parejas en 1986 a más de 500 en la actualidad. En Castilla y León quedaban sólo 16 parejas en 1990 (en Ávila y Segovia); hoy sobrepasan las 100 y se han establecido también en las provincias de Valladolid, Salamanca, Zamora y Burgos. Además, en nuestro caso, las observaciones de ejemplares de esta especie se han multiplicado por toda la provincia, en especial por las comarcas más orientales. En el mismo municipio de Zamora, donde no existían citas previas, se han registrado ocho avistamientos en la última década.

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Juveniles de águila imperial ibérica (Aquila adalberti) en la comarca de La Guareña (Zamora). Julio de 2018.  Se trata de los primeros pollos de esta rapaz nacidos en la provincia.

Guía “Zamora, Aves y Naturaleza”

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En la guía Zamora, Aves y Naturaleza, editada por el Ayuntamiento de Zamora, con textos y fotografías de mi autoría y las bellas acuarelas de Rafael Sánchez Verdú, encontraréis información abundante sobre la fauna de la ciudad de Zamora y su entorno así como las áreas más interesantes que se pueden visitar desde la misma. Si vives en Zamora o vienes a conocerla, podrás descubrir dónde ver aves, mamíferos, anfibios, reptiles, mariposas y libélulas y conocer la enorme biodiversidad de esta ciudad y su provincia.

Podeís descargarla en el siguiente enlace: https://turismo-zamora.com/imagenes/archivos_adjuntos/zamora-aves-y-naturaleza/guia-zamora-aves-y-naturaleza-.pdf?fbclid=IwAR0-wIGrIsC7cEBCnGBHfXvEyJeLFfDTU2jRmK2mJN54sO3OItM_jXHsfd0  

También la podéis obtener en versión impresa -de forma gratuita- solicitándola en la Oficina de Turismo de Zamora (plaza de Arias Gonzalo, cerca de la Catedral).

Una preciosa jornada en Villafáfila

Avoceta común (Recurvirostra avosetta)
Avoceta común (Recurvirostra avosetta)

Acompañados por un tiempo inmejorable -que incluso permitió la aparición de varias mariposas y alguna libélula- los participantes y guías de ZAMORA, AVES Y NATURALEZA disfrutamos el pasado domingo de un más que agradable día de campo en la reserva natural de las “Lagunas de Villafáfila”. Tras visitar la casa del parque y escudriñar la campiña en busca de grullas y avutardas y después de una reparadora comida en un restaurante local, acabamos al final del día a orillas de la Salina Grande donde se concentraban miles de aves, destacando los altísimos números de las avefrías.

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)
Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Lista completa de especies de aves observadas: zampullín cuellinegro, zampullín chico, cigüeña blanca, milano real, aguilucho lagunero, gavilán común, busardo ratonero, cernícalo vulgar, ánsar común, barnacla cariblanca, tarro blanco, ánade friso, ánade azulón, cerceta común, cuchara común, porrón europeo, porrón moñudo, perdiz roja, rascón, focha común, grulla, avutarda, avoceta, avefría, chorlito gris, chorlito dorado, agachadiza común, andarríos grande, correlimos común, combatiente, zarapito real, gaviota reidora, gaviota sombría, paloma cimarrona, cogujada común, alondra común, bisbita pratense, lavandera blanca, colirrojo tizón, petirrojo, mosquitero común, curruca capirotada, ruiseñor bastardo, triguero, escribano palustre, jilguero, pardillo común, gorrión común, estornino negro, estornino pinto, urraca, grajilla, corneja negra y cuervo.
Mariposas: amarilla (Colias crocea), blanquita de la col (Pieris rapae) y saltacercas (Lasiommata megera).

Avutarda común (Otis tarda)
Avutarda común (Otis tarda)

ZAMORA, AVES Y NATURALEZA es un programa de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de “El Mirador del Lobo”.

Cárabos de ciudad

Oír el trémulo ulular del cárabo es escuchar la genuina voz de la naturaleza salvaje llamándonos desde la profunda oscuridad del bosque nocturno. Del bosque…o de un parque urbano, pues cada vez son más los ejemplares de esta especie que se adaptan a vivir en ámbitos ciudadanos.

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Otras estrigiformes, como el mochuelo, el autillo y la lechuza (cazadores de invertebrados y/o pequeños roedores) acusan la falta cada vez mayor de presas y de cazaderos y se han enrarecido enormemente en el interior de las ciudades, donde hasta hace poco eran frecuentes. En cambio, el cárabo se adapta a la perfección a las circunstancias adversas, con una dieta mucho más flexible que incluye la posibilidad de sustentarse a base de pequeñas aves, tales como gorriones o estorninos.

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En la ciudad de Zamora siempre hubo una pequeña población de cárabos asentada en las islas y riberas arboladas del río Duero, compuesta por no más de tres o cuatro parejas reproductoras. Pero hace una década comenzaron un proceso de expansión que los llevó a establecerse en el bosque urbano de Valorio y, algunos años más tarde, a dar el salto al casco antiguo donde hoy día su presencia resulta habitual en el entorno del Castillo. Tampoco es raro que algunos ejemplares se dispersen en busca de presas recorriendo los parques y jardines de otras zonas de la ciudad.

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De modo que si, en medio de la vigilia o del paseo nocherniego, le parece escuchar su voz vibrante como de ocarina, no crea que se está volviendo loco. Es el espíritu de los bosques que regresa reclamando las antiguas posesiones de sus ancestros.

Alcaudón real: Un pequeño depredador amenazado.

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El alcaudón real (Lanius meridionalis) es sin duda una de las aves ibéricas más interesantes. Habitante de los espacios abiertos con arboles y arbustos dispersos, sus poblaciones han sufrido un dramático descenso en las últimas décadas (hasta un 60% en los 10 últimos años) debido a los negativos y rápidos cambios que está sufriendo su hábitat, relacionados sobre todo con la intensificación agrícola. Por esta causa fue incluido recientemente en el Libro Rojo de las Especies Amenazadas de la Unión Internnacional para la Conservación de la Naturaleza en la categoría de “Vulnerable”. Esto quiere decir que se le considera una especie tan amenazada a escala mundial como pueda ser el águila imperial ibérica y mucho más que, por ejemplo, el oso pardo o el lobo.

Este activo depredador integra en su dieta numerosos insectos y otros invertebrados al lado de una elevada proporción de vertebrados de talla reducida, tales como lagartijas, ranas, tritones, ratones, topillos y una gran variedad de pequeños pájaros. Para poder despedazar sus presas las sujeta en las espinas de diversas especies arbustivas, sistema que también utiliza para la creación de pequeñas despensas. Esta adaptación a la predación de pequeños vertebrados (excepcional en un paseriforme de pequeña talla como es el alcaudón real) le permite permanecer durante todo el año en nuestras latitudes, también durante los meses más fríos, al contrario que las otras especies de alcaudones ibéricos (común, dorsirrojo y chico) -más pequeños y mucho más dependientes de la dieta insectívora- todos los cuales son migrantes transaharianos.

En la provincia de Zamora sigue siendo un ave relativamente frecuente, encontrándose distribuida por prácticamente todo nuestro territorio. Las densidades más altas se observan en las comarcas del suroeste y centro-oeste, como Sayago, Tierra de Alba y Aliste, reduciéndose en el noroeste montañoso (Sanabria) y en las comarcas de agricultura más intensificada.

También en el municipio de Zamora contamos con representación de esta peculiar y amenazada especie, pudiendo disfrutar de la presencia habitual de ejemplares incluso en los mismos límites del casco urbano, por ejemplo en el bosque de Valorio y en las riberas del Duero. Hasta hace algunos años no era raro verlo, fuera de la época de cría, en baldíos y huertas del interior de la ciudad.

El nombre vernáculo más frecuentemente aplicado a esta especie en la provincia de Zamora es el de “picanzo” o -menos a menudo- “picanza”, que comparte por lo general con sus congéneres los alcaudones común (Lanius senator) y dorsirrojo (Lanius collurio). Para diferenciarlo de estas otras especies recibe diversas denominaciones específicas, tales como: “picanzo pegal”, “picanzo real”, “picanza real”, “picanzo ferral”, “picanzo grande” y “picanzo invernizo” o “inverniz”. Pero además es conocido en nuestras comarcas con otros nombres populares como los de “cabezón”, “cabezota”, “carranzo”, “raipego” y “rabilargo”.

Los murciélagos dan la alarma

El murciélago rabudo (Tadarida teniotis) -único representante europeo de la familia Molossidae y uno de los quirópteros de mayores dimensiones del continente- resulta aún una especie relativamente frecuente en la ciudad de Zamora. Pero al igual que ocurre con el resto de los murciélagos, sus poblaciones se están reduciendo de forma muy preocupante por la destrucción de sus refugios y la desaparición de los insectos de que se alimenta.

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Como en tantos otros casos, el declive de los murciélagos es una advertencia de que hay muchas cosas que estamos haciendo rematadamente mal con nuestro entorno y cuyos efectos, tarde o temprano, vamos a sufrirlos también nosotros.

En la zuda.

Las zudas o presas de los molinos resultan puntos de gran interés para la observación de una extraodinaria variedad de aves (no sólo acuáticas) que se sirven de ellas como lugar de alimentación o, simplemente, de descanso.

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En la imagen, varios ejemplares de garceta común (Egretta garzetta) junto a una garceta grande (Ardea alba), una garza real (Ardea cinerea) y un cormorán grande (Phalacrocorax carbo) acechando alburnos (Alburnus alburnus) en una zuda del rio Duero a su paso por la ciudad de Zamora.

Gorrión molinero: un campesino en la ciudad.

El gorrión molinero (Passer montanus) es un habitante típico de las campiñas arboladas, los sotos próximos a campos y pastizales y las huertas con frutales en el entorno de los pueblos. También lo podemos encontrar en dehesas y, menos frecuentemente, en parques y jardines o en el interior de pueblos y ciudades. Anida siempre en pequeñas oquedades, habitualmente en las que presentan los árboles, pero también en las de construcciones humanas o taludes. Ocupa con facilidad las cajas nido.

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Esta especie se caracteriza por sus menores dimensiones en comparación a otros gorriones -como el común- y porque ambos sexos muestran un mismo patrón de dibujo y coloración que en otras especies de su género se reserva a los machos. En las comarcas zamoranas se conoce con diversos nombres como: pardal de campo, pardal montesino o pardal pequeño.

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Sus poblaciones están sufriendo actualmente una dramática regresión en España y en toda Europa Occidental (en Francia, el Reino Unido y otros estados se considera que ya es una especie en peligro) a causa de la transformación de las actividades agropecuarias. El uso de herbicidas e insecticidas, por ejemplo, le priva de alimento para sus pollos. Incluso en Castilla y León, tradicionalmente la comunidad autónoma que alberga el grueso de la población española, su situación comienza a ser crítica en la mayor parte de su territorio.

Curiosamente, y contrastando con su sombría situación general, la ciudad de Zamora alberga una excelente población reproductora de gorrión molinero, especialmente en el bosque de Valorio y los entornos ribereños del Duero en Olivares, San Frontis, Pinilla o Las Pallas. Incluso algunas parejas crían en el interior del casco urbano, sobre todo en las proximidades del Castillo y la Catedral y en el barrio de Olivares, anidando en huecos de paredes de mampostería y adobe.

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Es un verdadera suerte contar en nuestra ciudad con la presencia de esta interesante y amenazada especie y probablemente sea una señal de que nuestro medio se encuentra razonablemente bien conservado. Y es nuestra responsabilidad que siga siendo así.

Rapaces nocturnas del bosque de Valorio.

Las rapaces nocturnas (estrigiformes) constituyen uno de los elementos más interesantes de la avifauna de este bosque periurbano de la ciudad de Zamora. Hasta hace 15 años acogía cuatro especies diferentes de este orden de aves: el autillo (Otus scops), el mochuelo (Athene noctua), el búho chico (Asio otus) y la lechuza común (Tyto alba). Ésta última, que siempre había sido muy escasa, desapareció por aquellas fechas.

Sin embargo, unos años más tarde (en torno al 2010) una nueva especie comenzó a colonizar el bosque: el cárabo (Strix aluco). En la actualidad, su población local se compone de 3 parejas reproductoras.

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Por su parte, el búho chico mantiene desde hace dos décadas una población bastante estable que oscila enre las 5 y las 8 parejas, mientras que el autillo -antaño muy abundante- ha experimentado una regresión muy marcada, descendiendo desde las 10 u 11 parejas que se censaron hacia el año 2000 hasta las 4 o 5 actuales. Igualmente negativa es la evolución de la población del mochuelo que ha caído en los últimos 20 años desde 6 o 7 parejas hasta solamente 2 o 3.

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Martinete: el espíritu nocturno de las riberas.

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El Martinete (Nycticorax nycticorax) es una de las ardeidas -garzas en sentido amplio- más comunes en el municipio de Zamora, donde se puede observar a lo largo de todo el año en las riberas de los ríos Duero y Valderaduey.

A causa de sus hábitos predominantemente crepusculares y nocturnos (su nombre científico “nycticorax” significa “cuervo nocturno”) es habitual encontrarlo descansando durante el día, lo que ha dado lugar al nombre popular de “dormilón”, con que se conoce en Zamora. En Andalucía y en Argentina recibe el nombre de “garza bruja”.

Los adultos se caracterizan por su plumaje contrastado, con las partes superiores negruzcas y las inferiores mucho más claras, entre blancas y grisáceas. Los juveniles, en cambio, muestran un plumaje más críptico, castaño oscuro veteado de blanco.

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Se trata de una especie fundamentalmente gregaria: cría en colonias y se reúne en dormideros comunales para descansar. Abandona sus refugios poco antes de oscurecer para dirigirse a sus zonas de alimentación donde busca peces pequeños, anfibios e insectos. Emite un reclamo muy característico que suena como “guac-guac”.

Nuestra población es principalmente estival: la mayor parte de los martinetes permanecen aquí entre marzo y septiembre. Pero casi todos los años se detecta algún pequeñogrupo que aguanta durante todo el invierno en las riberas del Duero.

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En la ciudad de Zamora tenemos la verdadera fortuna de albergar todo el año una población de esta bella y misteriosa especie. Contamos con una colonia de cría de unas 10-20 parejas ubicada en una de las islas del río y además todas las temporadas se localiza un dormidero invernal ocupado por en torno a 20 ejemplares.

Conservar la vegetación natural de las islas y riberas del Duero y la tranquilidad de sus refugios es fundamental para que podamos seguir disfrutando con su presencia