Un arco iris de plumas

En el año 1890 el naturalista Edward Wrigth llegó a la conclusión de que todos los colores del arco iris estaban presentes en el plumaje del abejaruco europeo (Merops apiaster), excepto el rojo. Aunque éste es el color del iris de los ojos en los ejemplares adultos, así que en realidad estas increíbles aves tienen verdaderamente todos los colores; pecho azul, vientre verdoso, cabeza canela, cuello amarillo y la lista negra que adorna su ojo.

No es de extrañar que la mayoría se queden realmente extasiados cuando observan por primera vez esta bellísima especie de aspecto tropical, sorprendidos de encontrarla en nuestras latitudes. Más sorprendidos aún cuando descubren que los abejarucos nidifican a menos de 500 metros de la Plaza Mayor de Zamora.

Con el tiempo, pueden comprobar además que estas aves sobrevuelan frecuentemente nuestras casas, con su vuelo acrobático, mezcla de rápidos aleteos y elegantes planeos y aprender a reconocer su característico reclamo “priur-priur” que se oye desde muy lejos.

Hablando de nidos, el del abejaruco no deja de ser también bastante peculiar: un túnel horadado en un talud o terraplén que puede llegar -ni más ni menos- que a los 2 metros de profundidad.

Habita una gran variedad de medios abiertos y soleados, mostrando una gran querencia por las riberas fluviales, donde encuentra las mejores condiciones para la nidficación.

En Zamora se le puede encontrar por casi toda la provincia, hasta unos 900-1000 metros de altitud, evitando las zonas más elevadas. En nuestras comarcas recibe diversos nombres vernáculos: abejaruco, albejaruco, abejarruco, bejaruco, abeillarucu, billarucu, abiarucu, abearuco, pito barranquero, pitu barranqueiru, pita barranquera o pito barranqués.

Las últimas denominaciones se refieren a su costumbre de excavar sus nidos en los barrancos o taludes mientras que los del primer tipo vienen dados por su preferencias alimenticias. Se trata de un insectívoro estricto, especializado en la captura de insectos en vuelo: abejas, abejorros, avispas, libélulas, mariposas, tábanos…Consecuentemente a su dieta, es ave migradora que llega a finales de marzo, como muy pronto, y permanece entre nosotros hasta bien entrado septiembre, cuando pone rumbo de nuevo al África subsahariana.

En estas fechas se hallan atareados construyendo sus nidos y apareándose y es una buena época para observarlos en nuestros paseos. Esperamos que pronto podamos disfrutarlos en las rutas urbanas de “Zamora, Aves y Naturaleza”.

Un comentario en “Un arco iris de plumas

  1. Adolfoggv

    Son una preciosidad, bonito artículo.
    Solo una curiosidad que he leído en alguna guía: la costumbre de excavar provoca que sus afilados picos se estropeen, pero los daños causados en los mismos se reparan con el tiempo.

    Le gusta a 1 persona

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