La mariposa Podalirio en Zamora

San Cebrián de Castro (Zamora), agosto de 2015.

Podalirio, hijo de Asclepio o Esculapio (dios de la medicina) fue uno de los héroes que participaron en la guerra de Troya, en la cual ejerció -junto con su hermano Macaón- como médico de campaña del bando griego. En 1758, el naturalista sueco Carl Nilsson Linnaeus, creador del sistema de nomenclatura binomial, se acordó de él cuando tuvo que dar nombre a una magnífica mariposa de grandes dimensiones y precioso diseño acebrado a la que llamó Papilio podalirius. Linneo también quiso tener un detalle con el hermano y le dedicó otro gran lepidóptero -igualmente impresionante- al que bautizó como Papilio machaon. Pocos años más tarde, otro naturalista, el tirolés Giovanni Antonio Scopoli (que, por cierto, era médico de profesión) le mudó el género, convirtiéndolo en Iphiclides podalirius, denominación que llega hasta nuestros días.

Fermoselle (Zamora), agosto de 2020.

Las poblaciones ibéricas y magrebíes de esta mariposa fueron consideradas tradicionalmente como una subespecie: Iphiclides podalirius feisthamelii, pero últimamente tiende a considerarse especie independiente: Iphiclides feisthamelii. En español es conocida como Chupaleches, Colas de Golondrina, Cebrada o Podalirio. Su distribución abarca Marruecos, Portugal, España y el sur mediterráneo de Francia, mientras que su prima hermana I. podalirius se extiende por la mayor parte de Europa y gran parte de Asia.

Distribución de Iphiclides feisthamelii en el Atlas de las Mariposas Diurnas de Zamora. Asociación Zamorana de Ciencias Naturales-NaturZamora, 2014-2020.

Con sus 55 a 75 mm de envergadura, su elegante diseño alar y sus llamativas colas ribeteadas de azul resulta, sin duda, una de las más vistosas entre las mariposas diurnas que podemos encontrar en Zamora. En esta provincia se trata de una especie ampliamente distribuida aunque, en general, presente en bajas densidades. Las lagunas que aparecen en el mapa puede que se deban, al menos parcialmente, a una insuficiente prospección. Aparece en una gran variedad de hábitat, desde lindes y claros forestales hasta viejos cultivos de frutales, incluso se la puede ver volando por el interior de pueblos y ciudades.

Zamora capital, agosto de 2020.

Entre las localidades con poblaciones relativamente más densas, podemos mencionar los entornos de Fermoselle, Zamora y Toro, donde abundan los almendros (Prunus dulcis), una de las plantas de las que se nutren sus orugas. También pone sus huevos en otras rosáceas como el endrino (Prunus spinosa), el majuelo (Crataegus monogyna), el cerezo (Prunus avium) o el ciruelo (Prunus domestica). En cuanto a la altitud, se observa desde las cotas más bajas de los cañones del Duero y el Tormes (ca. 400 msnm) hasta más de 1700 msnm en las montañas de Sanabria.

Zamora capital, marzo de 2019.

Por otro lado, el período de vuelo registrado en esta provincia se extiende desde mediados de marzo hasta mediados de septiembre, con algunas observaciones hasta primeros de octubre. Aunque no se la cataloga como especie amenazada, sus poblaciones se resienten de modo importante por el uso de pesticidas, la destrucción de setos (por ejemplo, en las concentraciones parcelarias) o el abandono que sufren muchas de las plantaciones tradicionales de almendros y otros frutales del género Prunus, sus principales plantas nutricias. No hay que olvidar se trata prácticamente de un endemismo ibero-magrebí, lo cual amplia nuestra responsabilidad en lo relativo a su conservación.

Zamora capital, marzo de 2019.

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