Acentor común: la pajarica de las urces

Otero de Centeno (Zamora), 27 de junio de 2020

El área de cría del acentor común (Prunella modularis) en Zamora se extiende principalmente por las comarcas de Sanabria, La Carballeda y Aliste, coincidiendo casi por completo con la distribución de los matorrales subseriales dominados por los brezos o urces (Erica spp; en nuestro caso, principalmente Erica australis conocida como urz negral ). También se encuentra con frecuencia ligado a las orlas de zarzas (Rubus spp) y otras rosáceas espinosas de los setos o sebes y del sotobosque de diversos tipos de masas de forestales.

Distribución del acentor común (Prunella modularis) en Zamora, en la época de cría. (NaturZamora-AZCN). Durante el otoño e invierno se puede encontrar en la práctica totalidad de la provincia.

En cambio, en los matorrales dominados por las jaras (Cistus ladanifer) este paseriforme no aparece como nidificante pero suponen un refugio muy importante para los ejemplares desplazados de los brezales serranos a causa de los grandes fríos y nevadas invernales. Dentro de su área de invernada, que abarca -con densidades muy variables- la práctica totalidad de la provincia, aparece en una notable variedad de hábitat arbustivos y no sólo en matorrales y sotobosques sino también en jardines e incluso en algunos baldíos con vegetación anual desarrollada.

Hábitat del acentor común en el Parque natural “Lago de Sanabria” (Zamora). Matorrales de uces negrales (Erica australis) con uces riguirizas (Erica arborea), carqueisas (Genista tridentata), escobas meirinas (Cytisus oromediterraneus) y chaguazos negros (Halimium umbellatum).

En Sanabria, donde la especie es más abundante y, por tanto, más conocida y nombrada, hemos recogido unos pocos nombres vernáculos tradicionales: redonda o redondia, pajarica prieta y cañabobos o engañabobos. En otras comarcas no hemos encontrado denominaciones populares para este pajarín, probablemente su plumaje discreto -que recuerda un tanto al de los gorriones o pardales (Passer spp)– le haga pasar desapercibido, sobre todo en zonas donde no resulta muy abundante.

En la ciudad de Zamora era un invernante regular aunque escaso que se observaba todos los años en el bosque de Valorio, las riberas de los ríos Duero y Valderaduey, en setos espinosos de la campiña circundante y en algunos parques y jardines. Su período de presencia abarcaba generalmente desde finales de septiembre hasta mediados de abril, con cifras máximas en el mes de febrero. En la actualidad sigue visitando la ciudad y su entorno pero su presencia se ha vuelto mucho menos frecuente de lo que era hace dos o tres décadas. Muchos acentores comunes que antaño se veían forzados a bajar de las sierras cubiertas de nieve varios meses al año, ahora pueden quedar durante casi todo el invierno sin moverse de los brezales de altura. Otra evidencia del calentamiento acelerado del clima.

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