Ruta nº 77 de “Zamora, Aves y Naturaleza”

Garza real (Ardea cinerea). Foto: M. J. Nevado

Tras vernos obligados a aplazar varias rutas consecutivas, al fin el crudo invierno nos dio un pequeño respiro y pudimos disfrutar de una agradable mañana de enero en las riberas del Duero. Eso sí, haciendo uso de todas las medidas de prevención: grupos reducidos, mascarilla obligatoria y pantallas protectoras para mirar por los telescopios.

Gallineta común (Gallinula chloropus). Foto: M. J. Nevado

Podéis haceros una idea de las observaciones que disfrutamos a través de las fotografías que realizó María José Nevado, una de las participantes en la actividad de “Zamora, Aves y Naturaleza” del pasado domingo. Nuestro agradecimiento a María José por enviarnos su reportaje personal de la ruta.

Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y garza real. Foto: M. J. Nevado
Urraca común (Pica pica), garza real y cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Foto: M. J. Nevado
Ánade azulón (Anas platyrhynchos), gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) y andarríos chico (Actitis hypoleucos). Foto: M. J. Nevado

Herrerillo común (Cyanistes caeruelus). Foto: M. J. Nevado

Garza real. Foto: M. J. Nevado
Cormorán grande. Foto: M. J. Nevado

Las próximas rutas de este programa de observación de aves urbanas, promovido por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa, son las siguientes:

Viernes 29 (horario de tarde). COMPLETO

-Sábado 30 (horario de mañana). PLAZAS DISPONIBLES

Sábado 30 (horario de tarde). COMPLETO

Viernes 5 (horario de tarde). COMPLETO.

Domingo 14 (horario de mañana). COMPLETO

Sábado 20 (horario de tarde). COMPLETO.

-Sábado 27 (horario de mañana). PLAZAS DISPONIBLES

Grupos con máximo de 5 participantes por guía (10 por fecha) y uso obligatorio de mascarilla y pantalla protectora (por cuenta de los participantes). Inscripción gratuita.

Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Garza real y gallineta común. Foto: M. J. Nevado

Desayuno con azor

El domingo amaneció con una grata sorpresa. Al asomarme para ver qué tal pintaba la mañana (tocaba ruta de observación de aves con “Zamora, Aves y Naturaleza”) descubrí una silueta familiar en el tejado de enfrente. Corrí por los prismáticos y certifiqué la sospecha: un precioso azor, con plumaje de inmaduro y dimensiones y hechuras de hembra, comenzaba a desplumar con ganas una de las numerosas palomas bravías que pululan habitualmente por el barrio.

En ocasiones desayunamos con alguno de los maravillosos capítulos de El Hombre y la Tierra. Ese día el documental no lo vimos en la pantalla del televisor sino a través del cristal de la ventana. Mientras desayunábamos, disfrutábamos también de la primera comida del azor. Llevábamos varios días barruntando su presencia en los alrededores de casa, avisados por la inquietud de palomas y grajillas, pero aún no habíamos sido capaces de verlo. Ahora se exhibía ante nuestros ojos mientras una pareja de alborotadas pegas lo marcaban desde una antena de televisión cercana.

Sucesos de este tipo son mucho más frecuentes de lo que podríamos pensar. No es nada raro que los azores penetren en el interior de la ciudad en busca de las abundantes y por ellos codiciadas palomas. Otra cosa muy diferente es que los humanos nos enteremos. El azor es un verdadero maestro en el arte de no dejarse ver, da igual que estemos hablando de la espesura del soto o de la jungla de asfalto.

Al menos dos parejas de este bello y eficaz cazador anidan habitualmente en los alrededores de Zamora. Además, no es raro que nos visiten ejemplares divagantes, procedentes de territorios vecinos o, incluso, de lejanos países. Junto con las águilas calzadas y los halcones peregrinos contribuyen al control natural de las poblaciones de palomas bravías y torcaces en nuestra ciudad. Para anidar precisan árboles altos en lugares tranquilos. Y tranquilidad y arbolado maduro es, efectivamente, lo que encuentran en las islas y sotos del Duero. Esperemos que por mucho tiempo. De nosotros depende.

Ornitónimos con historia

Es posible que el ornitónimo, es decir el nombre de ave, más antiguo conocido sea lakalaka. Este término aparece en antiguas inscripciones mesopotámicas y se refiere, sin duda, a la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) cuyo crotorear -“machar o majar el ajo” que decimos por estas tierras- reproduce con bastante fidelidad. Cuatro mil años más tarde sigue vivo en las lenguas del Oriente cercano, como el árabe (laklaka) o el turco (leylek).

Pero quizás nos podamos remontar más atrás todavía cuando mencionamos a la pega, ese llamativo pájaro blanco y negro con tornasoles, dotado de una cola singularmente larga. En español su denominación “oficial” es urraca pero en Zamora solemos conocerla mejor como pega, el mismo nombre que recibe en otras lenguas del occidente ibérico como el portugués, el gallego o el leonés. Bueno, pues el caso es que en protoindoeuropeo, es decir en la lengua madre hipotéticamente reconstruida que habría dado origen a todas las lenguas de la gran familia indoeuropea, el nombre que se le otorgaría a nuestra simpática e inteligente amiga se piensa que debió de ser el de peika. De aquel antiquísimo peika a nuestro actual pega irían -latín, o tal vez céltico, mediante- no menos de cinco milenios, pero la pronunciación no ha variado tanto y, en esencia, podemos decir que sigue tratándose del mismo nombre.

Otros vernáculos, en cambio, llevaríamos algo menos de tiempo repitiéndolos. Por ejemplo, el de pimienta, pimentera o pimentonero que se usa frecuentemente en las regiones de León, Castilla y Extremadura para el petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Imposible que se hubiera originado antes de la llegada a tierras ibéricas del pimiento o pimentón, a partir del siglo XVI, pues se trata de un producto originario de Méjico, por tanto desconocido en la Europa previa al contacto con el Nuevo Mundo. Algún fino observador -quién sabe si un zamorano aficionado a las sopas de ajo bien sazonadas- debió de ver reflejado el intenso y atractivo color de la especia en el papo colorado de nuestro aguerrido pajarico y a partir de ahí pondría en circulación este curioso y bien traído ornitónimo popular.

Echando una mano a las aves durante la ola de frío

Nieve, helada, niebla y cencellada: una combinación mortal para muchas de nuestras aves. Muchas se desplazaron estos días hacia zonas con condiciones meteorológicas más benignas. Otras sobreviven con las reservas acumuladas y algunas (depredadoras o carroñeras) se pueden ver beneficiadas.

Pero existen una gran número de pequeñas aves que siguen entre nosotros y que viven prácticamente al día. Necesitan acumular en las pocas horas de luz las calorías precisas para sobrevivir a las largas y gélidas noches invernales. Si el suelo y la vegetación donde buscan habitualmente semillas, frutos o artrópodos se hallan cubiertos por la nieve, el hielo y la escarcha, la cosa se complica enormemente.

Así que no les vendrá nada mal que les echemos una mano, colocando comida y agua en nuestra terraza, jardín o patio. Mientras escribo estas líneas, observo las graciosas peripecias de una pimentera o petirrojo europeo (Erithacus rubecula) y de una carbonera o colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) que se disputan el acceso al comedero y al bebedero que he puesto en mi terraza. También una pega o urraca común (Pica pica) acude a ratos, atraída por la fruta y el agua.

Aquí tenéis dos enlaces que me parecen muy interesantes para saber más sobre los problemas de los pajarines en estas circunstancias tan duras y sobre modos sencillos de ayudarlos. Es muy importante informarse correctamente pues, por ejemplo, no todos los alimentos son, ni mucho menos, apropiados para ofrecerlos a nuestros pequeños amigos:

Lavanderas y pajaritas de las nieves: un paseo por la ornitología popular

Uno de los pájaros más conocidos en las culturas tradicionales de la península ibérica -y del ámbito europeo general- era la lavandera blanca (Motacilla alba). Atributo de Afrodita en la mitología griega, está presente en numerosas narraciones y creencias populares y en muchas de ellas se la relaciona con hechizos, encantamientos y pociones amorosas. También aparece con frecuencia como protectora y custodia del ganado, función que se refleja en nombres vernáculos como el catalán pastoreta o el francés bergeronette.

No cabe duda de que detrás de los nombres vernáculos de las aves se esconden aspectos de gran interés para materias como la lingüística o la antropología. Pero, además, podemos rastrear en ellos un conjunto de conocimientos sobre la propia biología de la especie, acumulados en siglos de observación y que constituyen una suerte de “ornitología popular”. Sin ir más lejos, sólo analizando las denominaciones tradicionales de la lavandera blanca en un pequeño territorio como la provincia de Zamora, podemos descubrir interesantes referencias a sus preferencias de hábitat, a su dieta, su fenología o incluso su metabolismo.

Una de las denominaciones populares más utilizadas para esta especie en Zamora es, precisamente, la de lavandera, que se refiere a la costumbre de estas aves por frecuentar las riberas de ríos y arroyos, igual que las mujeres que se dedicaban a lavar la ropa. Esta querencia resulta especialmente marcada en la población nativa reproductora, muy ligada a cursos y masas de agua. Por este motivo, en nuestra provincia su densidad resulta más abundante cuanto más al norte y, sobre todo, cuanto más al oeste, en consonancia con el aumento de las precipitaciones. Es precisamente en las comarcas al occidente del río Esla donde la denominación de lavandera y sus variantes aparecen como predominantes.

Entre las variantes destacan las propias de la lengua asturleonesa: llavandeira, llavandera, llavandreira, llabrandeira, recogidas en diversas localidades de las comarcas de Aliste, La Carbayeda y, sobre todo, de Sanabria, donde encontramos además la denominación específica llavandeira blanca. En las partes más occidentales de Sanabria encontramos además las formas específicamente gallego-portuguesas como lavandeira y labrandeira, esta última originada por un cruce con labradora, referido a su costumbre de seguir al arado para alimentarse de los pequeños animales que va dejando al descubierto. La distribución de lavandera alcanza por el sur algunas localidades de Sayago y por el este hasta Tierra del Pan.

Resulta interesante señalar que hasta mediados del siglo XX lavandera se consideraba un ornitónimo de uso regional en español, propio sobre todo del noroeste de España. La denominación de mayor uso literario, incluyendo las publicaciones ornitológicas, era aguzanieves. Su sustitución se debió a que lavandera resultaba más apropiado para incluir a todas las especies del mismo género ya que a alguna de ellas, como la lavandera boyera (Motacilla flava), no le casaba bien el nombre de aguzanieves, al no estar presente en nuestras latitudes durante las estaciones frías.

El origen de este vernáculo podría estar en un antiguo auze (ave) de nieves y, en cualquier caso, haría referencia a la mayor presencia de estos pájaros durante los períodos más fríos del año por la llegada masiva de individuos procedentes de territorios más septentrionales del continente o también de áreas de montaña. Variantes de este vernáculo son aguanieves y rozanieves, y denominaciones equivalentes en su significado pajarica de las nieves, pajarita de las nieves o pajarita de nieves. Este grupo de nombres de uso tradicional aparecen distribuidos en Zamora principalmente por las comarcas del este y el sur, justamente donde la población reproductora de lavandera blanca resulta menos densa y la gran arribada de invernantes contrasta en mayor medida.

Hay otros nombres que reflejan, igualmente, aspectos llamativos de la fenología de esta especie. Uno de ellos es sanantona, utilizado en algunas localidades sayaguesas y que hace referencia a la festividad de San Antón (San Antonio Abad) que se celebra el 17 de enero. Es precisamente en torno a estas fechas cuando el frío invernal se intensifica y con él se generaliza la abundancia de nuestra protagonista en riberas, campos, pueblos y ciudades. También en Sayago y en las vecinas comarcas de Tierra del Pan y Tierra del Vino se la llama a veces avefría.

Por otro lado, tenemos un vernáculo de origen onomatopéyico, que refleja el reclamo o voz más frecuentemente emitida por esta especie. Se trata de chiribita, chibirita o churubita, que aparece extendido aquí y allá por muchas de nuestras comarcas y que es, quizás, el nombre más arraigado en la propia ciudad de Zamora. En la comarca de Tierra del Pan hemos recogido el específico chibirita blanca.

Finalmente, otros vernáculos que hemos anotado dan cuenta de su carácter inquieto y movilidad incesante: volanderay revolinguina; de su consideración como ave sagrada y benéfica (posiblemente por su alimentación insectívora): pájara de Dios; y de su costumbre de aproximarse a los animales domésticos en busca de los insectos que pululan en su entorno: purquirina(diminutivo de porquera).

Rutas en febrero de “Zamora, Aves y Naturaleza”

Ya están cubiertas todas las plazas del mes de enero para nuestro programa de observación de aves urbanas, promovido por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa. Por eso hemos programado un calendario de rutas ofertadas para el mes de febrero. De momento, serán todas por las riberas del Duero a su paso por Zamora.

Viernes 5 (horario de tarde).

Domingo 14 (horario de mañana).

Sábado 20 (horario de tarde).

-Sábado 27 (horario de mañana).

Grupos con máximo de 5 participantes por guía (10 por fecha) y uso obligatorio de mascarilla y pantalla protectora (por cuenta de los participantes). Inscripción gratuita.

Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Un año en La Opinión de Zamora

Hace justamente un año comenzó nuestra colaboración semanal en el diario La Opinión de Zamora. Desde el 5 de enero de 2020 Zamora BioDiversa abre todos los domingos el suplemento de este periódico titulado LO+NATURAL. Gracias al interés de su directora, Marisol López del Estal, la diversidad biológica de nuestra provincia cuenta con una pequeña ventana más desde la que llegar a los ciudadanos.

Primera ruta de 2021: a pajarines por la ribera

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)

Ayer, 8 de enero, tuvo lugar la primera ruta de “Zamora, Aves y Naturaleza” del año, que es además la primera de la 5ª edición de este programa de observación de fauna urbana y la número 76 desde su inicio. Las bajas temperaturas, en una tarde gris y azotada por el viendo helado del nordeste, no impidieron a los participantes disfrutar con la espectacular avifauna que alberga el río Duero a su paso por la ciudad. Muchas aves se muestran ya tan confiadas y se dejan ver tan de cerca que resulta hasta complicado -e incluso innecesario- enfocarlas con los telescopios.

Cerceta común (Anas crecca)

Junto a las aves acuáticas, características de nuestros paseos ornitológicos (martines pescadores, garzas reales, garcillas bueyeras, cormoranes grandes, ánades azulones, cerceta común, gallinetas comunes, etc) que nos ofrecieron imágenes realmente espectaculares, tuvimos también buenas observaciones de distintas especies de paseriformes que afrontan estos días, con gran valor y energía, las duras condiciones del invierno.

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Petirrojos europeos, colirrojos tizones, mosquiteros comunes, lavanderas blancas y cascadeñas, herrerillos comunes, carboneros comunes y mitos, fueron algunos de los simpáticos pequeñines que nos acompañaron a lo largo de nuestro recorrido por orillas y puentes.

Mito común (Aegithalos caudatus)

Debido a la gran y creciente demanda de esta actividad, hemos tenido que ofrecer 60 plazas para el mes de enero, de las cuales en estos momentos ya sólo quedan 14 disponibles. Por este motivo, haremos públicas en breve las fechas programadas para el mes de febrero, para quienes deseen ir reservando sus plazas. Para el mes en curso, ésta es la disponibilidad actual:

Viernes 15 (horario de tarde). PLAZAS DISPONIBLES

Sábado 16 (horario de tarde). PLAZAS DISPONIBLES

-Domingo 24 (horario de mañana). COMPLETO

Viernes 29 (horario de tarde). PLAZAS DISPONIBLES

-Sábado 30 (horario de mañana). COMPLETO

Lavandera blanca (Motacilla alba)

Se trata de un actividad promovida por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

Grupos con máximo de 5 participantes por guía (10 por fecha) y uso obligatorio de mascarilla y pantalla protectora. Inscripción gratuita.

Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

¡Os esperamos!

Ánades azulones (Anas platyrhynchos)

Nuevas rutas de “Zamora, Aves y Naturaleza” para el mes de enero

Debido a la gran demanda de nuestras rutas urbanas de observación de aves, ya se han cubierto la totalidad de las plazas disponibles inicialmente para el mes de enero. Por ello vamos a ofrecer dos nuevas fechas para este mes. De este modo, el calendario de rutas queda así:

Viernes 8 (horario de tarde). COMPLETO

Viernes 15 (horario de tarde). PLAZAS DISPONIBLES

Sábado 16 (horario de tarde). COMPLETO

-Domingo 24 (horario de mañana). COMPLETO

Viernes 29 (horario de tarde). PLAZAS DISPONIBLES

-Sábado 30 (horario de mañana). COMPLETO

Se trata de un actividad promovida por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

Grupos con máximo de 5 participantes por guía (10 por fecha) y uso obligatorio de mascarilla y pantalla protectora.

Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).