Nueva especie de orquídea para Zamora

El sábado pasado, mientras paseaba por las afueras de Zamora, me llamó la atención una bonita orquídea de pálido tono amarillento que crecía en una ladera cubierta por encinas dispersas. Enseguida caí en la cuenta de que nunca las había visto por allí. Un vistazo más atento, me indicó que, además, yo no había visto aquella especie en toda mi vida.

Le comuniqué el hallazgo a mi botánico de cabecera, la persona que mejor conoce las orquídeas y toda la flora de la provincia en su conjunto: Patricio Bariego. Patricio me confirmó mi sospecha: se trataba de la Orquídea pálida (Dactylorhiza sulphurea), una especie endémica del Mediterráneo occidental cuyas principales poblaciones se encuentran en el oeste de la península ibérica. Pero incluso en estas tierras del lejano occidente resulta escasa y de distribución dispersa. De hecho, aunque se sospechaba su presencia, no estaba citada hasta ahora en la provincia de Zamora. Así que a la emoción -indescriptible- de ver una especie por vez primera, se le unió la emoción, no menos intensa, de haber descubierto su presencia en un territorio donde hasta ahora no se había constatado.

Posteriormente, hice una búsqueda más detallada y pude contabilizar un total de 23 pies de esta orquídea, concentrados en unos pocos metros cuadrados. En contraste con la escasez de efectivos de esta pequeña y singular población de Dactylorhiza sulphurea, cubren la ladera en estos momentos centenares de pies de Orchis morio subsp champagneuxii, conocida como compañón o satirión, seguramente la orquídea silvestre más frecuente y extendida en Zamora.

Se trata de una ladera orientada al nordeste, con vegetación de encinar abierto y sustrato de areniscas ácidas. Una reliquia de la vieja Zamora salvada casi como por milagro, pues se encuentra a tan sólo unos pocos cientos de metros de las edificaciones más próximas del casco urbano. Un rincón cercano donde se refugian la belleza y la diversidad biológica.

Cuánto nos queda por conocer sobre la diversidad biológica que nos rodea, incluso sobre lo que vive a apenas unos metros de nuestras casas y que, no pocas veces, va a desaparecer antes de que sepamos de su existencia. Necesitamos más ciencia, más conciencia y menos codicia.