Descubriendo otro Valorio

Los gigantescos y dos veces centenarios pinos piñoneros (Pinus pinea) que constituyen la imagen más conocida de Valorio.

El bosque de Valorio, propiedad del Ayuntamiento de Zamora, se salvó casi de milagro de ser succionado por ese agujero negro que fueron, para las masas arboladas españolas, las desamortizaciones del XIX. Las gestiones, ruegos y dilaciones de nuestros munícipes de aquella para que la ciudad conservara su bosque dieron sus frutos y ello explica la rara y afortunada anomalía de una pequeña ciudad de la meseta que disfruta de un pequeño pero valioso y ameno enclave forestal justo desde el final de sus últimas calles.

Esta primavera Valorio está siendo el escenario de algunas de las actividades de observación de fauna y flora del programa “Zamora, Aves y Naturaleza” de la Concejalía de Turismo. Gracias a ello, algunos zamoranos y también algunos visitantes (esperamos que pronto sean muchos más) están descubriendo lo que bastantes de ellos ya intuían: que Valorio es algo más que un área recreativa grandota donde se puede merendar, hacer deporte o celebrar un cumpleaños. Que es una verdadera reserva natural a las puertas de la ciudad.

Rodal relíctico de roble carbizo (Quercus pyrenaica) en el bosque de Valorio.

Hace más de un siglo y medio que ya no se dedica a la producción forestal o al aprovechamiento ganadero y que su uso es exclusivamente recreativo (fue una de las condiciones para librarse de la desamortización). Pero, además, hoy que estamos envueltos en una crisis de biodiversidad sin precedentes, hay otro papel de nuestro bosque urbano que debemos resaltar por encima de toda consideración: precisamente la conservación de la diversidad biológica. Toda gestión que se haga de Valorio debería considerar este aspecto de modo primordial.

Cárabo común (Strix aluco) descansando en el hueco de un viejo álamo blanco (Populus alba). La conservación de abundante arbolado maduro es uno de los aspectos más interesantes de este bosque.

Los ciudadanos que participaron el sábado pasado en la actividad nº 97 de “Zamora, Aves y Naturaleza” tuvieron la oportunidad de conocer ese Valorio salvaje y diverso. A lo largo del paseo, de algo más de tres horas de duración, vieron y escucharon 27 especies diferentes de aves, desde los ruiseñores y cárabos que han dado fama a Valorio en el mundo de los observadores de aves hasta rapaces como el milano negro, el águila calzada o el buitre leonado que sobrevolaban continuamente el bosque. Pero también contemplaron un fascinante mundo de pequeñas criaturas increíbles: las mariposas y otros insectos. Esto dio pie para resaltar la importancia de mantener claros en el bosque donde se permita el crecimiento de plantas que favorecen la presencia de estos polinizadores, cuya conservación es fundamental. Valorio, al contrario de lo que se afirma en numerosas ocasiones, no sufre una verdadera falta de arbolado.

Cañaflejas (Thapsia villosa) en un claro del bosque. Esta apiácea resulta muy atractiva para numerosos insectos que se alimentan en sus flores.

Podéis haceros una idea de lo que se vio en la ruta del sábado gracias a las estupendas fotos que nos han dejado tres de los participantes en la actividad, a los cuales agradecemos desde aquí su amabilidad: Noelia Borrego, Carmen Carrascal y Luis Domingo Sánchez.

Aciano (Centaurea cyanus). Foto: Noelia Borrego.
Yerba pastel (Isatis tinctoria). Foto: Noelia Borrego.
Orquídea abejera (Ophrys sphegodes). Foto: Noelia Borrego.
Avispa ichneumón (Diphyus sp). Foto: Luis Domingo Sánchez
Mosca de las flores (Volucella zonaria). Foto: Noelia Borrego.
Abejorro común (Bombus terrestris). Foto: Noelia Borrego.
Chinche rayada (Graphosoma linneata) sobre flores de cañafleja (Thapsia villosa). Foto: Carmen Carrascal.
Toro del sol (Heliotaurus ruficollis) sobre cañafleja. Foto: Noelia Borrego.
Loba (Maniola jurtina). Foto: Noelia Borrego.
Mariposa de los muros (Pararge aegeria). Foto: Noelia Borrego.
Pandora (Argynnis pandora). Foto: Luis Domingo Sánchez.
Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri). Foto: Noelia Borrego.
Carbonero común (Parus major). Foto: Noelia Borrego.
Oropéndola europea (Oriolus oriolus). Foto: Noelia Borrego.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Foto: Noelia Borrego.

El próximo sábado 12 de junio volveremos a sumergirnos en el Valorio menos conocido. Repetiremos la visita en meses sucesivos con el propósito de que cada vez más personas descubran y comprendan la verdadera magia de nuestro pequeño bosque cercano.

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa del AYUNTAMIENTO DE ZAMORA desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Novedades en las riberas del Duero

Nido de garza real (Ardea cinerea) con dos pollos grandes. Detrás se ve un nido de martinete (Nycticorax nyticorax), con dos pollos también.

Con los calores últimos y la escasez de lluvias se va consumiendo como una vela la primavera y el verano se adelanta y comienza a enseñar su rostro amarillento. En las riberas del Duero la temporada de reproducción de las aves se encuentra en pleno apogeo. Es tiempo de nidos repletos, nidos desbordados por las masas de jóvenes picos, plumones blancos, plumas primerizas.

Pollo ramero de martinete común (Nycticorax nycticorax)

En la colonia de las ardeidas se ven ya nidos de garza real (Ardea cinerea) vacíos y otros con pollos completamente desarrollados a los que quedan muy pocos días de permanencia en la plataforma donde vinieron al mundo. También algunos jóvenes martinetes (Nycticorax nycticorax) rameros se mueven ahora fuera de sus nidos. La gran novedad es la aparición de un pequeño grupo de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) -no menos de cinco parejas- que se acaban de instalar en la colonia. Alguna está ya incubando, otras comenzando a construir sus pequeños nidos. Junto a ellas, al menos una pareja de garcetas comunes (Egretta garzetta) que entran en un punto oculto en la espesura del arbolado ribereño portando ramas. Una pareja de otra ardeida, la menor de todas, el avetorillo común, alimenta en un carrizal cercano a dos pollos medio emplumados.

Pareja de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis)

También los nidos de rapaces están ocupados. En un nido de milano negro (Milvus migrans) se ve a la madre protegiendo a un polluelo cubierto todavía de plumón blanquísimo. En otro, muy próximo, la milana alimenta a tres pollos muy crecidos y emplumados. En los dos nidos de águila calzada (Hieraetus pennatus), de fenología reproductora más tardía, las hembras están aún echadas, aparentemente ocupadas en la incubación de la puesta.

Nido de milano negro (Milvus migrans) con tres pollos alimentados por su madre.

La temporada está resultando particularmente productiva para la población reproductora de cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Abundan en árboles, torres y espadañas los nidos con tres pollos e incluso observamos uno con cuatro cigoñinos que no tardarán mucho en volar.

Nido de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) en el casco antiguo de Zamora, con cuatro pollos acompañados por un adulto.

Las joyas multicolores de nuestro río también se dejan ver durante el paseo. Una pareja de martines pescadores (Alcedo athis) acechan a los pececicos en una zuda. En la colonia de abejarucos (Merops apiaster), mucho menos nutrida que otros años, se observa bastante actividad, con entradas y salidas frecuentes de sus túneles. Un solitario somormujo lavanco (Podiceps cristatus), impresionante con sus galas nupciales se deja ver junto al Puente de Piedra. Es un viejo conocido que lleva varios meses con nosotros.

Pareja de martines pescadores (Alcedo athis)

Al filo del mediodía descubrimos un pequeño grupo de buitres leonados (Gyps fulvus) sobrevolando el corazón de la ciudad, a un tiro de piedra de la Plaza Mayor. Les acompaña un imponente y majestuoso buitre negro, la rapaz más grande del continente europeo. Sin duda, la mejor observación de la mañana. Al final, la lista completa de aves vistas u oídas, alcanza las 50 especies. Podéis verla al final de esta entrada.

Abejaruco europeo (Merops apiaster)

El viernes por la tarde vamos a compartir este mundo fascinante y atareado que bulle a tan solo unos cientos de metros de nuestras casas. Será en la próxima actividad de observación de fauna del programa “Zamora, Aves y Naturaleza”. Aún quedan plazas disponibles: si queréis, podéis acompañarnos.

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa del AYUNTAMIENTO DE ZAMORA desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Lista de aves anotadas el 2 de junio de 2021 en las riberas del Duero a su paso por la ciudad de Zamora. Duración: 2 horas y 35 minutos. Longitud recorrida: 3 km. Se indica el número de ejemplares anotados de cada especie.

Ánade azulón (Anas platyrhynchos)  16
Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)  1
Paloma bravía (doméstica) (Columba livia)  170
Paloma torcaz (Columba palumbus)  32
Tórtola turca (Streptopelia decaocto)  7
Vencejo común (Apus apus)  250
Gallineta común (Gallinula chloropus)  7
Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)  21

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 10
Avetorillo común (Ixobrychus minutus)  6   
Garza real (Ardea cinerea)  37
Garceta común (Egretta garzetta)  2
Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)  10
Martinete común (Nycticorax nycticorax)  17
Buitre negro (Aegypius monachus)  1
Buitre leonado (Gyps fulvus)  5
Águila calzada (Hieraaetus pennatus)  3
Milano negro (Milvus migrans)  18
Martín pescador común (Alcedo atthis)  2
Abejaruco europeo (Merops apiaster)  5
Pico menor (Dryobates minor)  1
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)  1
Oropéndola europea (Oriolus oriolus)  3
Urraca común (Pica pica)  9
Grajilla occidental (Corvus monedula)  10
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)  3
Carbonero común (Parus major)  5
Pájaro moscón europeo (Remiz pendulinus)  3
Zarcero políglota (Hippolais polyglotta)  2
Carricero común (Acrocephalus scirpaceus)  8
Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)  1
Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)  2
Golondrina común (Hirundo rustica)  8
Avión común (Delichon urbicum)  4
Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus)  1
Cetia ruiseñor (Cettia cetti)  6
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)  2
Agateador europeo (Certhia brachydactyla)  2
Chochín común (Troglodytes troglodytes)  1
Estornino negro (Sturnus unicolor)  14
Mirlo común (Turdus merula)  3
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)  2
Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)  4
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)  3
Gorrión común (Passer domesticus)  15
Gorrión molinero (Passer montanus)  27
Lavandera blanca (Motacilla alba)  3
Verderón común (Chloris chloris)  2
Jilguero europeo (Carduelis carduelis)  4
Serín verdecillo (Serinus serinus)  4

Un domingo de aves y mariposas en el parque natural “Arribes del Duero”

Oteando el arribanzo. Fotografía de Carmen Lourdes Martín

El pasado domingo llevamos a cabo, junto con nuestros colegas de Erithacus-Observación una actividad en grupo para descubrir la fauna del parque natural “Arribes del Duero”, concretamente en las localidades zamoranas de Fariza y Fermoselle. Centrada de forma primordial en las aves y las mariposas , tuvimos la oportunidad de conocer y disfrutar también la interesantísima y variada flora de este espacio natural y, por supuesto, sus increíbles paisajes y su singular patrimonio etnográfico.

El gran cañón del Duero. Fotografía de Luis Vergara.
Observando al alimoche. Fotografía de Charo Antón.
Botones azules (Jasione montana). Fotografía de Carmen Lourdes Martín.

Acompañados de un tiempo espléndido y de un no menos estupendo grupo de amantes de la naturaleza, la jornada nos deparó excelentes avistamientos de dos aves de querencias rupícolas, verdaderos emblemas de Arribes y ambas consideradas en peligro en España: el alimoche común (Neophron percnopterus) y la cigüeña negra (Ciconia nigra). Del primero, conocido como frañusico o miloje en esta zona, vimos a lo largo del día siete ejemplares diferentes: cinco adultos, un ejemplar subadulto de segundo año y otro que nos pareció de cuarto año. De la bella y montisca cigüeña fragolera o portuguesa, fueron al menos tres ejemplares adultos los que llegamos a avistar. Tampoco nos fallaron los majestuosos y frecuentes buitres leonados (Gyps fulvus) ni la reina de los cortados, el águila real (Aquila chrysaetos).

Cigüeña negra (Ciconia nigra). Fotografía de Félix Santamaría.
Buitre leonado (Gyps fulvus). Fotografía de Félix Santamaría.

No menos interesantes para nosotros fueron los numerosos y variados paseriformes propios de la campiña agrícola y del monte mediterráneo que animaron intensamente nuestros paseos. Destacaremos a las inquietas familias de tarabillas europeas (Saxicola rubicola), a las cantarinas totovías (Lullula arborea) y a una intrépida pareja de agateadores europeos (Certhia brachydactyla) que habían instalado su nido en un muro de una ermita y nos permitieron observar repetidamente las cebas de sus polluelos. En total fueron más de 40 las especies de aves que pudimos detectar en esta excursión por el parque natural. Al final de esta entrada podéis ver las listas completas de las dos localidades que visitamos.

Tarabilla europea (Saxicola rubicola), macho posado sobre un agavanzo o rosal silvestre (Rosa spp). Fotografía de Carmen Carrascal.
Totovía (Lullula arborea). Fotografía de Félix Santamaría.
Agateador europeo (Certhia brachydactyla). Fotografía de Félix Santamaría.
Escribano montesino (Emberiza cia). Fotografía de Félix Santamaría.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Fotografía de Félix Santamaría.

El otro objetivo prioritario de la jornada, las mariposas, también nos depararon preciosas y emocionantes observaciones, de hasta 16 especies diferentes. Sin duda, la estrella del día fue la cebrada o chupaleches (Iphiclides feisthamelii) que pudimos disfrutar con todo lujo de detalles, incluso enfocada con el telescopio, pero hubo otros avistamientos inolvidables como los de las bellamente dibujadas mariposas medioluto (Melanargia ines y Melanargia occitanica) o la minúscula morena (Aricia cramera).

Chupaleches (Iphiclides feisthamelli). Fotografía de Carmen Carrascal.
Medioluto ineś (Melanargia ines). Fotografía de Félix Santamaría.
Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri). Fotografía de Félix Santamaría.
Sofía (Issoria lathonia). Fotografía de Félix Santamaría.

Entre los reptiles, la gran atracción fue la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), sin duda el lacértido más frecuente en los matorrales mediterráneos ibéricos, gracias a varios ejemplares que se mostraron mucho más confiados de lo que resulta habitual en esta especie, permitiéndonos fotografiarlas y contemplarlas a placer.

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Fotografía de Félix Santamaría.

Queremos dar las gracias a todos los participantes por compartir con nosotros esta inolvidable jornada en uno de nuestros espacios naturales más importantes. Y por supuesto, por aportar amablemente las imágenes que ilustran esta breve crónica.

Camino del Mirador de las Escaleras. Fotografía de Carmen Carrascal.

LISTAS DE ESPECIES OBSERVADAS EN EL P. N. “ARRIBES DEL DUERO” EL 23 DE MAYO DE 2021.

Fermoselle:

Aves:

Codorniz común (Coturnix coturnix)  1

Paloma bravía (doméstica) (Columba livia)  X

Paloma torcaz (Columba palumbus)  X

Tórtola turca (Streptopelia decaocto)  X

Cuco común (Cuculus canorus)  1

Vencejo común (Apus apus)  X

Cigüeña negra (Ciconia nigra)  3

Alimoche común (Neophron percnopterus)  2

Buitre leonado (Gyps fulvus)  12

Milano negro (Milvus migrans)  3

Abubilla común (Upupa epops)  2

Pito real ibérico (Picus sharpei)  1

Alcaudón común (Lanius senator)  3

Carbonero común (Parus major)  4

Alondra totovía (Lullula arborea)  4

Cogujada montesina (Galerida theklae)  1

Cogujada común (Galerida cristata)  6

Zarcero políglota (Hippolais polyglotta)  3

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)  4

Golondrina común (Hirundo rustica)  5

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)  1

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)  1

Curruca mirlona occidental (Sylvia hortensis)  1

Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)  4

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)  2

Agateador europeo (Certhia brachydactyla)  2

Estornino negro (Sturnus unicolor)  16

Mirlo común (Turdus merula)  4

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)  6

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)  3

Tarabilla común europea (Saxicola rubicola)  13

Gorrión común (Passer domesticus)  14

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)  2

Verderón común (Chloris chloris)  2

Pardillo común (Linaria cannabina)  15

Jilguero europeo (Carduelis carduelis)  5

Serín verdecillo (Serinus serinus)  2

Escribano triguero (Emberiza calandra)  11

Mariposas:

Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri)

Blanquita de la col (Pieris rapae)

Numerada o Atalanta (Vanessa atalanta)

Vanesa de los Cardos (Vanessa cardui)

Sofía (Issoria lathonia)

Níobe (Argynnis niobe)

Doncella mayor (Melitaea phoebe)

Saltacercas (Lasiommata megera)

Níspola (Coenonympha lyllus)

Medioluto herrumbrosa (Melanargia occitanica)

Medioluto inés (Melanargia ines)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Morena (Aricia cramera)

Ícaro (Polyommatus icarus)

Fariza

Aves:

Paloma bravía (doméstica) (Columba livia)  X

Paloma torcaz (Columba palumbus)  X

Vencejo real (Apus melba)  6

Vencejo pálido (Apus pallidus)  3

Alimoche común (Neophron percnopterus)  5

Buitre leonado (Gyps fulvus)  37

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)  1

Águila real (Aquila chrysaetos)  1

Milano real (Milvus milvus)  2

Milano negro (Milvus migrans)  2

Busardo ratonero (Buteo buteo)  1

Abubilla común (Upupa epops)  2

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)  1

Alcaudón común (Lanius senator)  2

Cuervo grande (Corvus corax)  3

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)  1

Carbonero común (Parus major)  3

Alondra totovía (Lullula arborea)  3

Cogujada montesina (Galerida theklae)  1

Zarcero políglota (Hippolais polyglotta)  2

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)  9

Golondrina común (Hirundo rustica)  4

Golondrina dáurica (Cecropis daurica)  2

Avión común (Delichon urbicum)  5

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)  2

Curruca mirlona occidental (Sylvia hortensis)  3

Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)  3

Agateador europeo (Certhia brachydactyla)  2

Chochín común (Troglodytes troglodytes)  1

Estornino negro (Sturnus unicolor)  6

Zorzal charlo (Turdus viscivorus)  2

Mirlo común (Turdus merula)  2

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)  3

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)  2

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)  5

Pardillo común (Linaria cannabina)  8

Jilguero europeo (Carduelis carduelis)  3

Escribano triguero (Emberiza calandra)  1

Escribano montesino (Emberiza cia)  2

Escribano soteño (Emberiza cirlus)  1

Mariposas:

Chupaleches o cebrada (Iphiclides feisthamelli)

Macaón (Papilio machaon)

Saltacercas (Lasiommata megera)

Morena (Aricia cramera)

Cigüeña negra (Ciconia nigra). Fotografía de Félix Santamaría.

Paseo por las riberas primaverales

Esta tarde tocaba de nuevo recorrido por las riberas del Duero. Había que tomar el pulso a su variada comunidad de aves -en pleno apogeo primaveral- para preparar las dos actividades de “Zamora, Aves y Naturaleza” programadas para esta semana: el viernes por la tarde y el domingo por la mañana.

Como ya sabéis, el tramo fluvial que atraviesa nuestra ciudad es un verdadero paraíso para las aves gracias a la buena conservación de sus islas y riberas.

Las condiciones para la observación son muy buenas y además esta actividad se ve acompañada por la belleza paisajística que nace de la combinación de este estupendo medio natural con los interesantísimos elementos arquitectónicos que jalonan el paseo.

“Homenaje a los poetas zamoranos”. Escultura de José Luis Coomonte recientemente erigida junto al puente de los Poetas.

Aceñas de Cabañales

El paseo de hoy discurrió por ambas márgenes del Duero: un total de casi seis kilómetros con una duración de algo más de tres horas. El censo y la lista de aves detectadas a lo largo del recorrido nos permiten hacernos idea de la abundancia y variedad presentes: 691 ejemplares de 55 especies diferentes. Los pongo al final del post por si queréis consultarlos.

No sólo hubo aves. Un buen número de tortugas de agua dulce se soleaban en las orillas. La mayoría pertenecían a dos especies: el autóctono galápago leproso (Mauremys leprosa) y el alóctono galápago de Florida (Trachemys scripta). Pero la mejor observación del día fue este solitario ejemplar del autóctono y muy amenazado galápago europeo (Emys orbicularis), una de las joyas más valiosas de nuestro medio fluvial.
La colonia de ardeidas que alberga una de las islas fluviales constituye, sin duda, el principal punto de atracción durante la temporada de cría. Casi todos los nidos de garza real (Ardea cinerea) contienen ya pollos de diferentes edades, mientras que los martinetes comunes (Nycticorax nycticorax) se hallan, por lo general, inmersos en la incubación.
Muchos pollos de garza real son ya lo suficientemente grandes para que sus padres los puedan dejar solos en el nido y, de ese modo, dedicar más tiempo a la captura de las presas que sus hijos demandan incesantemente.
También las abundantes cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) se entregan con gran dedicación a la labor de empollar sus puestas.
En estos días se comienzan a ver las primeras polladas de ánade azulón (Anas platyrhynchos).
En cambio, los diminutos pájaros moscones (Remiz pendulinus) se encuentran todavía dedicados a la construcción de sus nidos, verdaderas obras maestras.
Esta hembra de avetorillo común (Ixobrychus minutus), el duende los carrizales, nos muestra su consumada técnica de pesca con arpón que ejecuta gracias a la sorprendente longitud de su cuello.
Pero la elegancia y la belleza alcanzan su grado máximo en esta otra ardeida (una familia por la que siento verdadera debilidad): la garceta común (Egretta garzetta).

Aquí tenéis la lista completa de las aves observadas u oídas, con el número de ejemplares detectados de cada una:

Ánade azulón (Anas platyrhynchos) 47

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) 1

Paloma bravía (doméstica) (Columba livia) 57

Paloma torcaz (Columba palumbus) 31

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) 12

Vencejo común (Apus apus) 2

Gallineta común (Gallinula chloropus) 8

Andarríos chico (Actitis hypoleucos) 9

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) 17

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) 46

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 19

Avetorillo común (Ixobrychus minutus) 1

Garza real (Ardea cinerea) 43

Garceta común (Egretta garzetta) 2

Martinete común (Nycticorax nycticorax) 10

Buitre leonado (Gyps fulvus) 4

Águila calzada (Hieraaetus pennatus) 3

Milano negro (Milvus migrans) 16

Autillo europeo (Otus scops) 1

Martín pescador común (Alcedo atthis) 1

Torcecuello euroasiático (Jynx torquilla) 3

Pico menor (Dryobates minor) 1

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) 2

Urraca común (Pica pica) 21

Grajilla occidental (Corvus monedula) 11

Cuervo grande (Corvus corax) 4

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) 7

Carbonero común (Parus major) 11

Pájaro moscón europeo (Remiz pendulinus) 2

Carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus) 4

Carricero común (Acrocephalus scirpaceus) 2

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) 1

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) 2

Golondrina común (Hirundo rustica) 34

Avión común (Delichon urbicum) 5

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) 1

Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus) 6

Cetia ruiseñor (Cettia cetti) 12

Mito común (Aegithalos caudatus) 2

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) 10

Agateador europeo (Certhia brachydactyla) 3

Chochín común (Troglodytes troglodytes) 3

Estornino negro (Sturnus unicolor) 36

Mirlo común (Turdus merula) 17

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) 4

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) 9

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) 10

Gorrión común (Passer domesticus) 52

Gorrión molinero (Passer montanus) 37

Lavandera blanca (Motacilla alba) 3

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) 1

Verderón común (Chloris chloris) 12

Pardillo común (Linaria cannabina) 2

Jilguero europeo (Carduelis carduelis) 23

Serín verdecillo (Serinus serinus) 8

Destruyen una importante colonia de avión común

Esta colonia de aviones comunes (Delichon urbica), la mayor de la ciudad de Zamora y una de las más importantes de la provincia, ya no existe: ha sido destruida por completo. Estaba establecida desde hace más 40 años en pleno centro de la ciudad, entre la plaza Fernández Duero y la calle Santa Clara. En los últimos años este tipo de sucesos se ha vuelto tan frecuente que a este paso el avión común no tardará en ser considerado una especie en peligro de extinción.

La  destrucción de nidos de especies protegidas supone un delito según el artículo 334 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal que puede llegar a tener hasta una pena de prisión de seis meses a dos años.

El problema de la suciedad producida por los aviones comunes se puede paliar con la colocación de una simple balda o bandeja de protección debajo los nidos. Sin embargo, lejos de buscar una solución o alternativa, los autores se han preocupado a conciencia de impedir la reconstrucción de los nidos colocando unos dispositivos especiales en todos y cada uno de los huecos del alero que contenían nidos. Se han gastado una pasta que podían haber invertido con mejor intención pero al final han escogido el peor camino.

Ya lo he comunicado a los servicios jurídicos de la Sociedad Española de Ornitología (SEO BidLife) y en los próximos días voy a proceder a realizar una denuncia formal. Hay que parar esta barbarie ya.

Avutardas y mucho más: la esplendorosa primavera de Villafáfila

Los pasados domingos 28 de marzo y 4 de abril tuvieron lugar sendas jornadas de nuestra actividad de observación de aves “La rueda de la avutarda en Villáfila”, actividad que llevamos a acabo en colaboración con nuestros amigos de Erithacus-Observación de Naturaleza (aquí podéis ver su interesante crónica de una de estas jornadas).

(Fotografía de Alicia Casillas)

En estas fechas primaverales, la famosa reserva natural zamorana se encuentra en todo su esplendor, tanto el complejo lagunar, rebosante de agua y de aves acuáticas, como la campiña cerealista, donde el vistoso cortejo de los machos de la enorme avutarda común constituyen el máximo atractivo y una excusa perfecta para una visita. No olvidemos que Villafáfila alberga la población más densa a nivel mundial de estas magníficas e impresionantes aves.

En ambas jornadas pudimos disfrutar de la espectacular rueda de los “avetardos” o “barbones”. Siempre desde observatorios y puntos de observación autorizados, a distancia prudencial, sin ocasionarles ninguna clase de molestia. (Fotografía de Hortensia Cobreros).

(Fotografía de Luis Domingo Sánchez)

Pero no sólo disfrutamos con los gigantes esteparios. También estamos viendo una gran cantidad y variedad de aves rapaces, como esta majestuosa águila imperial ibérica que nos sobrevoló en dos ocasiones durante la segunda jornada (Fotografía de Luis Domingo Sánchez).

Otra bonita ave que estamos viendo frecuentemente en nuestros recorridos por la reserva es la abubilla.

Las abundantes lagunas y lavajos que dan renombre internacional a Villafáfila están ahora repletos de limícolas migradores, como el elegante archibebe común
y los aguerridos combatientes.
Las abundantes y zanquilargas cigüeñuelas son tal vez los limícolas más característicos de las salinas durante la primavera (Foto de Hortensia Cobreros).
Verdadera magia vivimos observando en vivo y en directo la migración de una bando de espátulas que volaban en dirección a sus áreas de cría en el noroeste de Europa, tras haber descansado brevemente en las salinas (Foto de Luis Domingo Sánchez).
No nos podemos olvidar de los gratos momentos vividos en el entorno de los pueblos y palomares de adobe, donde observamos interesantísmas aves antropófilas como el precioso y amenzado cernícalo primilla,
el simpático gorrión chillón

o la misteriosa cazadora nocturna, la lechuza común o coruja, como se la conoce en estas tierras zamoranas.
También tuvimos nuestros pequeños instantes dedicados a nuestras más bellas amigas, las mariposas, como esta impresionante Macaón fotografiada por Hortensia Cobreros.

El próximo domingo, 11 de abril, repetimos la visita. Todavía contamos con unas pocas plazas disponibles. Si os animáis a acompañarnos, aquí debajo tenéis más información y los contactos:

La tierra del milano real

Tapioles (Zamora), enero de 2020.

Suspendido en el aire como una cometa, el milano real (Milvus milvus) pasa la mayor parte del día examinando meticulosamente el terreno en busca de alimento, con constantes planeos circulares en los que usa como timón su característica cola horquillada. Busca los cadáveres de pequeños vertebrados atropellados en las carreteras, sigue a los arados que dejan al descubierto gran número de insectos y roedores, visita los basureros y el entorno de las granjas en busca de los restos más variados, acecha a la perdiz que escapó malherida el día de caza…

Zamora, febrero de 2021.

Zamora, enero de 2017.

Al anochecer, con el buche lleno, si hubo suerte, se dirige al dormidero comunal, una pequeña arboleda -de chopos o álamos altos la mayoría de las veces- donde descansará en compañía de decenas o incluso centenares de congéneres, casi todos ellos migrantes, como él, procedentes de otros países de Europa occidental (Alemania, Francia y Suiza, principalmente). Allí aguardará la llegada de un nuevo día en el que tendrá que enfrentarse, una vez más, a la amenaza del hambre pero también a la del cebo envenenado y el matarratas diseminados por los campos, el cazador sin escrúpulos de gatillo fácil, el poste peligroso de un tendido eléctrico o la amenazante hilera de palas de los aerogeneradores. No en vano, la población mundial de su especie está considerada como “casi amenazada” y la nidificante en España está calificada “en peligro”.

Zamora, enero de 2018.

La provincia de Zamora cuenta con unas poblaciones de milano real que son de las más nutridas de España, tanto en lo relativo al período de reproducción (unas 160 parejas) como a la época invernal (unos 4200 ejemplares). En un radio de 10 km de Zamora capital se forman todos los inviernos cuatro o cinco dormideros comunales de esta bonita y elegante rapaz, los cuales acogen en conjunto cifras variables entre los 280 y los 430 ejemplares. A esto le podemos sumar la presencia de dos o tres parejas reproductoras que permanecen todo el año en sus territorios en el entorno de la ciudad. No nos debe extrañar, por tanto, que su silueta sea tan habitual sobrevolando nuestros tejados, particularmente durante los meses más fríos del año. Un privilegio del que no podemos dejar de disfrutar.

Peñausende (Zamora). Abril de 2014.

Censo de acuáticas invernantes en el Duero

Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo)

Todos los años, a mediados de enero, se organiza el Censo Internacional de Aves Acuáticas Invernantes que sirve para obtener datos fundamentales sobre el tamaño y distribución de las poblaciones de este grupo de aves e identificar las áreas más importantes para su invernada. Este censo se lleva a cabo en España desde la década de 1950, lo que nos permite conocer la evolución de la invernada a largo plazo y comprobar, por ejemplo, cómo el cambio climático influye en las migraciones de estas aves, pues a lo largo de este tiempo muchas de ellas han dejado de efectuar grandes desplazamientos.

Ánades azulones (Anas platyrhynchos)

Este año la Junta de Castilla y León decidió incluir el tramo del río Duero a su paso por la ciudad de Zamora entre los humedales a censar, lo que supone, en cierto modo, un reconocimiento oficial de su importancia para la conservación de las aves acuáticas. También me pidieron que me hiciera cargo del censo, lo que me hizo bastante ilusión.

Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus)

El censo arrojó un resultado total de 1107 ejemplares de 20 especies diferentes. Las más abundantes resultaron ser la garcilla bueyera (277), el ánade azulón (221), la gaviota reidora (209) y el cormorán grande (173).

Gallineta común (Gallinula chloropus)

Otras especies con cifras destacables fueron la cigüeña blanca (91) y la gallineta común (47).

Martinetes comunes (Nycticorax nycticorax)

Además, es de resaltar la presencia, habitual en este tramo desde hace más de 20 años, de ejemplares invernantes de avetorillo común (9) y martinete común (15).

Cerceta común (Anas crecca)

Entre los más escasos podemos mencionar a la cerceta común (2) y, sobre todo, al somormujo lavanco y a la gaviota cabecinegra, con un sólo ejemplar de cada.

Focha común (Fulica atra)

También resultan raros aquí la focha común (5) y el zampullín chico (4).

A partir de ahora, llevaremos a cabo este censo con regularidad.

Otro paso adelante para mejorar el conocimiento de nuestro querido río y esperemos que también para su protección y conservación.

Ánade azulón

Desayuno con azor

El domingo amaneció con una grata sorpresa. Al asomarme para ver qué tal pintaba la mañana (tocaba ruta de observación de aves con “Zamora, Aves y Naturaleza”) descubrí una silueta familiar en el tejado de enfrente. Corrí por los prismáticos y certifiqué la sospecha: un precioso azor, con plumaje de inmaduro y dimensiones y hechuras de hembra, comenzaba a desplumar con ganas una de las numerosas palomas bravías que pululan habitualmente por el barrio.

En ocasiones desayunamos con alguno de los maravillosos capítulos de El Hombre y la Tierra. Ese día el documental no lo vimos en la pantalla del televisor sino a través del cristal de la ventana. Mientras desayunábamos, disfrutábamos también de la primera comida del azor. Llevábamos varios días barruntando su presencia en los alrededores de casa, avisados por la inquietud de palomas y grajillas, pero aún no habíamos sido capaces de verlo. Ahora se exhibía ante nuestros ojos mientras una pareja de alborotadas pegas lo marcaban desde una antena de televisión cercana.

Sucesos de este tipo son mucho más frecuentes de lo que podríamos pensar. No es nada raro que los azores penetren en el interior de la ciudad en busca de las abundantes y por ellos codiciadas palomas. Otra cosa muy diferente es que los humanos nos enteremos. El azor es un verdadero maestro en el arte de no dejarse ver, da igual que estemos hablando de la espesura del soto o de la jungla de asfalto.

Al menos dos parejas de este bello y eficaz cazador anidan habitualmente en los alrededores de Zamora. Además, no es raro que nos visiten ejemplares divagantes, procedentes de territorios vecinos o, incluso, de lejanos países. Junto con las águilas calzadas y los halcones peregrinos contribuyen al control natural de las poblaciones de palomas bravías y torcaces en nuestra ciudad. Para anidar precisan árboles altos en lugares tranquilos. Y tranquilidad y arbolado maduro es, efectivamente, lo que encuentran en las islas y sotos del Duero. Esperemos que por mucho tiempo. De nosotros depende.

Ornitónimos con historia

Es posible que el ornitónimo, es decir el nombre de ave, más antiguo conocido sea lakalaka. Este término aparece en antiguas inscripciones mesopotámicas y se refiere, sin duda, a la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) cuyo crotorear -“machar o majar el ajo” que decimos por estas tierras- reproduce con bastante fidelidad. Cuatro mil años más tarde sigue vivo en las lenguas del Oriente cercano, como el árabe (laklaka) o el turco (leylek).

Pero quizás nos podamos remontar más atrás todavía cuando mencionamos a la pega, ese llamativo pájaro blanco y negro con tornasoles, dotado de una cola singularmente larga. En español su denominación “oficial” es urraca pero en Zamora solemos conocerla mejor como pega, el mismo nombre que recibe en otras lenguas del occidente ibérico como el portugués, el gallego o el leonés. Bueno, pues el caso es que en protoindoeuropeo, es decir en la lengua madre hipotéticamente reconstruida que habría dado origen a todas las lenguas de la gran familia indoeuropea, el nombre que se le otorgaría a nuestra simpática e inteligente amiga se piensa que debió de ser el de peika. De aquel antiquísimo peika a nuestro actual pega irían -latín, o tal vez céltico, mediante- no menos de cinco milenios, pero la pronunciación no ha variado tanto y, en esencia, podemos decir que sigue tratándose del mismo nombre.

Otros vernáculos, en cambio, llevaríamos algo menos de tiempo repitiéndolos. Por ejemplo, el de pimienta, pimentera o pimentonero que se usa frecuentemente en las regiones de León, Castilla y Extremadura para el petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Imposible que se hubiera originado antes de la llegada a tierras ibéricas del pimiento o pimentón, a partir del siglo XVI, pues se trata de un producto originario de Méjico, por tanto desconocido en la Europa previa al contacto con el Nuevo Mundo. Algún fino observador -quién sabe si un zamorano aficionado a las sopas de ajo bien sazonadas- debió de ver reflejado el intenso y atractivo color de la especia en el papo colorado de nuestro aguerrido pajarico y a partir de ahí pondría en circulación este curioso y bien traído ornitónimo popular.