Las otras víctimas del tráfico

Se estima que cada año mueren atropellados unos 30 millones de vertebrados, solamente en España. Uno de los mamíferos más vulnerables a esta causa de muerte no natural es este pequeño carnívoro de la familia de los mustélidos: el turón europeo (Mustela putorius). Estos dos ejemplares -probablemente miembros del mismo grupo familiar- murieron por esta causa la madrugada del pasado 26 de julio muy cerca del km 3 de la carretera provincial ZA-610, entre la ciudad de Zamora y la localidad de Moraleja del Vino. Se trata de un verdadero punto negro donde ya hemos encontrado muertos por atropello otros pequeños mamíferos. El sellado de una antigua acequia que pasaba por debajo de la carretera, en el transcurso de unas recientes obras realizadas en la misma, fuerza ahora a los animales a cruzar por el asfalto, exponiéndose al peligro del tráfico rodado. Si queremos frenar este verdadero exterminio de nuestra fauna, es preciso que nuestras vías se doten de más y mejores pasos para la fauna, que se conserven los pasos naturales previamente existentes y que se realicen campañas eficaces de sensibilización sobre la necesidad de moderar la velocidad y ser precavidos en la conducción.

Paseando por el bosque de los ruiseñores

En Zamora el bosque comienza justamente donde termina la ciudad. De modo que esta semana pasada y la anterior disfruté de algunos paseos matinales por Valorio, nuestro gran parque o pequeño bosque (según se mire).

Panel informativo sobre las aves del bosque de Valorio, que forma parte de la Ruta Ornitológica del Ayuntamiento de Zamora, con textos y fotos míos, por cierto. Por fin -más vale tarde que nunca- una mínima información al público sobre la fauna de la ciudad y de sus principales espacios naturales.

Una de las especies de pequeños paseriformes más llamativas en estas fechas es el zarcero políglota o común (Hippolais polyglotta). Los machos cantan ahora incesantemente, a menudo desde perchas bien visibles sobre la masa de arbustos espesos que son su hábitat predilecto.

Por su parte, la oropéndola (Oriolus oriolus) prefiere camuflarse entre las tupidas copas de los árboles, en especial los álamos y chopos que rodean el arroyo. Esta especie está bastante bien representada en Valorio pero no resulta fácil verla. En cambio, se escucha muy bien el canto de los machos, proclamando una y otra vez: “que-tengo-frío…que-tengo-frío…”. Tiene guasa que cuanto más calor hace, más repite la cantinela.

En cambio, no se oye ahora el “upupú…upupú…” de las abubillas (Upupa epops) pues en estos días se hallan muy atareadas con la alimentación de su pollada.

Las palomas torcaces (Columba palumbus) se cuentan, sin duda, entre las aves más abundante y características de Valorio. La densidad de población que alcanzan en esta pequeña masa forestal resulta excepcional.

Pero los grandes protagonistas de la primavera en Valorio son los ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos). Siguiendo el curso del arroyo nos acompañan constantemente sus potentes y melodiosos cantos. Valorio es, sin duda, el bosque de los ruiseñores.

Y si el ruiseñor encarna el papel protagonista entre los pájaros, la Pandora (Argynnis pandora) lo representa a su vez entre las mariposas. Desde mayo hasta septiembre, Valorio es también el bosque de las pandoras y estos bellísimos insectos depositan sus puestas en las abundantes y literarias violetas (Viola odorata) de su umbrío soto.

Otra mariposa que estoy viendo con frecuencia en los paseos: Vanesa de los cardos (Vanessa cardui). Extraordinaria viajera ampliamente distribuida por nuestro planeta.

Mariposa manchas verdes (Glaucopsyche alexis). Ese pequeño licénido, sin ser raro, no resulta muy frecuente de ver en Valorio.

En cambio, la mariposa Maculada (Pararge aegeria) llega a ser muy abundante. Este lepidóptero es un gran amante de los sotos y bosques umbríos.

También estamos en fechas muy propicias para la observación de diversas especies de hemípteros de la familia de los pentatómidos, como estos trovadores (Graphosoma lineatum) de llamativo traje a rayas…

…o esta curiosa chinche mediterránea (Carpocoris fuscispinus).

También estamos en tiempo de orquídeas. En Valorio, la especie más frecuente es la orquídea de la araña u orquídea abejera (Ophrys sphegodes).

Las cañaflejas (Thapsia villosa) que crecen en los claros del bosque atraen a numerosos insectos, fundamentales en la dieta de muchas aves y otros pequeños vertebrados.

En la gestión de los espacios naturales de propiedad pública, como Valorio, la conservación de la diversidad biológica debería de ser un elemento absolutamente prioritario. No podemos olvidar que nuestro bosque es mucho más que un lugar bonito donde ir a hacer deporte o a merendar.

Paseando por la campiña suburbana

El medio natural de la ciudad de Zamora y sus afueras inmediatas no se reduce ni mucho menos a los espacios más conocidos, como son las riberas del Duero y el bosque de Valorio. Contamos con una gran extensión de áreas abiertas que, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, también revisten gran interés para la fauna y la flora. Esta semana, alguno de mis paseos matinales lo he realizado por una de esas zonas donde campos de cultivo, baldíos y pastizales se alternan desde el mismo momento en que termina la ciudad.

Cogujada montesina (Galerida theklae)

Entre las aves más típicas de estos espacios abiertos, pude observar varias especies: cogujada común (Galerida cristata), cogujada montesina (Galerida theklae), collalba gris (Oenanthe oenanthe) y escribano triguero (Emberiza calandra).

Escribano triguero (Emberiza calandra)

A estas se unieron algunas de carácter más bien forestal que acudían en busca de alimento procedentes del cercano bosque de Valorio, como es el caso del pito real (Picus sharpei) o la abubilla (Upupa epops). Entre las rapaces, las más comunes por aquí en esta época del año: águila calzada (Hieraaetus pennatus), milano negro (Milvus migrans) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Al tratarse de una hora muy temprana (aunque comenzó rápido a calentar) no había apenas actividad de mariposas. Una pena, porque se trata de unos terrenos de gran interés para este orden de insectos. Con todo, pude ver un puñado de especies: mariposa blanquiverdosa (Pontia daplidice), mariposa blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri), mariposa de la alfalfa (Colias crocea), vanesa de los cardos (Vanessa cardui) y manto bicolor (Lycaena phlaeas).

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Se trata de hábitat que pueden tener tanto interés para la conservación de la biodiversidad como los mucho más valorados medios forestales y acuáticos pero a los que, por desgracia, no se tiene en gran consideración. Poco a poco van sucumbiendo víctimas de la construcción, las escombreras o la intensificación agrícola y con ellos se nos van innumerables especies de animales y plantas sin las cuales el nuestro será un mundo incompleto.

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

El conejo: piedra angular de los ecosistemas ibéricos

Pocas especies se pueden considerar tan representativas de la fauna ibérica como el conejo común o europeo (Oryctolagus cuniculus). Esta circunstancia ya fue percibida por los antiguos romanos que interpretaron que el término fenicio Ispanim –que ellos adaptaron como Hispania- significaba “tierra de conejos” (o más exactamente “ de damanes”, mamíferos de tamaño similar al conejo y que para los fenicios resultaba más familiar que los conejos). Incluso, el poeta latino Catulo se refiere a Hispania como cuniculosa (“conejera”). Actualmente, hay teorías bien fundadas que ponen en duda que nuestro lagomorfo esté verdaderamente en el origen del topónimo, pero esta interpretación de los romanos no deja de ser indicativa de que para ellos la presencia abundante de estos animales era un rasgo marcadamente característico de las tierras del extremo occidente.

Áureo de Adriano (siglo II d.C.) en el que aparece representada una alegoría de Hispania, con un ramo de olivo en la mano y un conejo a sus pies.

Aunque su distribución original engloba exclusivamente la península ibérica, partes de Francia y el Magreb, desde tiempos antiguos ha sido introducido en una gran cantidad de territorios, incluyendo gran parte de Europa continental, las islas británicas, las islas atlánticas (archipiélagos de las Azores y Canarias), Australia, Nueva Zelanda y partes de América del Sur y norte de África. Además, ha sido llevado a más de 800 islas por todo el planeta.

Está incluido en la Lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Y, aunque pueda parecer contradictorio, la propia UICN lo considera en la categoría de especie En peligro en su Lista Roja de Especies Amenazadas, porque sus poblaciones han sufrido un notable declive en los últimos años dentro de su área original de distribución, debido a enfermedades, pérdida de hábitat y mortalidad inducida por el hombre. Esta condición paradójica la vemos reflejada a escala local en las diversas situaciones que observamos en las comarcas zamoranas. Mientras que en algunas, desde hace décadas, se ha vuelto raro hasta casi desaparecer, ocasionando una grave pérdida para el ecosistema, en otras su actual abundancia llega a ocasionar daños de cierta importancia en los cultivos agrícolas.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti). La Guareña (Zamora), junio de 2018.

Sobre su importancia fundamental e indiscutible en los ecosistemas ibéricos, basta con mencionar que forma parte de la dieta de varias decenas de especies de depredadores, en muchos casos como presa básica insustituible, destacando especialmente los ejemplos de endemismos amenazados como el lince ibérico (Lynx pardina) o el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Pero, además, en los últimos tiempos, diversos estudios han puesto de relieve el papel del conejo como verdadero ingeniero de ecosistemas, papel que ejerce a través de diversos mecanismos, como su capacidad excavadora (se ha identificado el uso de sus madrigueras por parte de más de 15 especies diferentes de vertebrados), la deposición de excrementos en letrinas y otros efectos indirectos derivados de su herbivoría.

“Zamora BioDiversa” ahora en La Opinión de Zamora

Con el comienzo del año, este blog da el salto a las páginas del diario “La Opinión de Zamora” en cuya edición dominical aparecerán publicadas sus entradas todas las semanas. El pasado domingo 5 de enero salió por primera vez, concretamente la entrada “La vida secreta de los mitos”. Aprovecho para agradecer a nuestro periódico provincial y en especial a su directora, Marisol López del Estal, la oportunidad que me brinda de hacer llegar la diversidad biológica de Zamora a todos sus lectores.

Martín pescador (Alcedo athis): tesoro de las riberas

Una de las sensaciones más emocionantes que se pueden experimentar recorriendo las orillas del río Duero, es la proporcionada por el encuentro con esta pequeña joya alada de increíble coloración.

A pesar de sus brillantes y llamativos tonos, puede pasar desapercibido cuando permanece inmóvil posado sobre una rama de sauce o un tallo de carrizo, al acecho de sus presas acuáticas: peces, anfibios, insectos…

Un súbito fogonazo cromático le delatará cuando huya velocísimo, sobrevolando al ras la lámina de agua o cuando rompa su superficie con un picado vertical al lanzarse sobre una presa. También su reclamo de alarma -“tiiit”- puede resultar muy útil para detectar su presencia.

El tramo ribereño del río Duero a su paso por Zamora alberga habitualmente varias parejas reproductoras de martín pescador (4 o 5 en los últimos años). Anidan en pequeños túneles que excavan en los taludes arenosos de las orillas de los ríos y arroyos, realizando por lo general dos puestas anuales de 5 a 7 huevos cada una.

Aunque se trata de una de las especies más perjudicadas por el deterioro de nuestras aguas dulces, en nuestra provincia presenta un distribución muy amplia, encontrándose, en mayor o menor medida, en todas sus comarcas. No obstante, su población es poco densa pues las parejas reproductoras precisan de territorios bastante extensos.

Así que ya sabéis: no es necesario viajar a destinos exóticos o visitar lejanos y famosos parques nacionales o naturales para encontrarse con criaturas míticas y verdaderamente deslumbrantes. Están a unos centenares de metros de nuestras casas. Y seguirán ahí -no lo olvidéis- mientras no cometamos la estupidez de destruir su medio.

“Una mañana con las aves”: rutas ornitológicas para escolares.

Un curso más, presentamos nuestro programa “UNA MAÑANA CON LAS AVES”, una actividad dirigida a estudiantes y profesores en un entorno privilegiado: las riberas del Duero a su paso por la ciudad de Zamora.

También se ofrece para asociaciones y otros colectivos. En horario escolar y extraescolar.

Consiste en un ruta guiada de observación de aves. Dos horas de recorrido por el ecosistema ribereño con guías especializados y material óptico de gran calidad.

Las riberas del Duero acogen una gran biodiversidad, destacando su comunidad de aves con más de 180 especies registradas. Rapaces como el milano negro y el águila calzada, garzas reales, martines pescadores, abejarucos, cormoranes, cigüeñas, gaviotas…

Un universo fascinante y rebosante de vida que bulle a apenas unos metros de nuestros hogares y centros de enseñanza. El escenario ideal para conocer nuestra fauna en su medio natural, disfrutando con una saludable actividad al aire libre que estimula la curiosidad y los sentidos.

Para reservas o ampliar información:

José Alfredo Hernández

email: zamorabiodiversa@gmail.com

email: unamananaconlasaves@yahoo.es

teléfono y whatsapp: 676046551

Esteparias en las ondas

Sigo con las colaboraciones en el programa “Hoy por hoy” de la emisora Radio Zamora (SER), hablando de la diversidad biológica de nuestro entorno con su presentador, César Antruejo. Se trata de un pequeño espacio que se emite en directo todos los jueves en torno a las 12:45.

Esta semana hemos hablado de ortegas y gangas mientras que la pasada le tocó el turno al búho campestre y otras estrigiformes. Podéis escuchar ambas intervenciones en los enlaces adjuntos:

https://play.cadenaser.com/audio/1575040584_716165/

https://play.cadenaser.com/audio/1575040517_073306/

Búho campestre (Asio flammeus)

Islas salvajes: paraísos de biodiversidad

El tramo urbano del río Duero a su paso por la ciudad de Zamora acoge una elevada biodiversidad, con la presencia constatada de, al menos, 225 especies de vertebrados terrestres, la mayor parte de ellas consideradas “de interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (CNEA). Además conserva magníficos ejemplos de bosque de ribera, concretamente bosques galería de sauce blanco (Salix alba) y álamo blanco (Populus alba), considerados de interés comunitario en la Directiva de Hábitat. Sin embargo, este tramo fue excluido de la declaración del LIC (actual ZEC) “Riberas del río Duero y afluentes” y de la consiguiente inclusión en la Red Natura, sin mediar justificación objetiva, salvo la de dejar las manos libres a su futura urbanización.

Las islas fluviales que salpican todo este tramo del Duero y, particularmente, aquellas que carecen de accesos, constituyen el eje y el soporte básico de toda esta biodiversidad:

– En primer lugar, acogen la práctica totalidad de la masa forestal de bosque de galería existente en este tramo. Fuera de las islas no hay realmente una vegetación que podamos denominar con propiedad bosque de ribera. Pero, además, el bosque de ribera que encontramos en la mayoría de estas islas, lleva décadas desarrollándose sin ningún tipo de intervención humana y es de una calidad ecológica muy difícil de encontrar hoy en día en nuestras riberas.

– En segundo lugar, suponen las principales áreas de refugio y lugares de reproducción para la mayor parte de las especies de aves, mamíferos y reptiles característicos de este hábitat, como: avetorillo (Ixobrychus minutus), garza real (Ardea cinerea), martinete común (Nycticorax nycticorax), cigüeña blanca (Ciconia ciconia), milano negro (Milvus migrans), águila calzada (Hieraaetus pennatus), cárabo (Strix aluco), autillo (Otus scops), martín pescador (Alcedo athis), torcecuello (Jynx torquilla), pico menor (Dryobates minor), nutria (Lutra lutra), galápago común (Mauremys leprosa) y galápago europeo (Emys orbicularis), entre otras muchas.

Por poner algunos ejemplos: la práctica totalidad de los nidos de águila calzada (2 parejas), garza real (una colonia con 20-30 parejas), martinete común (6-11 parejas) y milano negro (9 parejas) del tramo fluvial urbano y la mitad de la población local de cigüeña blanca (ca. 30 nidos sobre 56) se hallan en las islas, donde encuentran una protección y tranquilidad de las que no disfrutarían fuera de ellas.

Asimismo, el conjunto dnlas fluviales, junto con el entorno de la desembocadura del arroyo de Valorio, constituyen el área principal de reproducción de la población local de las dos especies de galápagos autóctonos (Mauremys leprosa y Emys orbicularis), ambos seriamente amenazados.

Sin la existencia de estas islas salvajes e inalteradas, la fauna asociada a este tramo fluvial sería muchísimo más pobre, nada comparable a la que podemos disfrutar actualmente. De modo que las transformaciones artificiales que pudieran sufrir o cualquier incremento sustancial de la presencia humana en las mismas, supondrían un impacto de enorme magnitud y completamente injustificable para la biodiversidad local.

En previsión de que algún día pudieran ser objeto de algún tipo de proyecto intervencionista, resulta patente la necesidad de que la administración competente las dote de la figura de protección más apropiada. No podemos permitir(nos) perder lo que constituye, sin ninguna duda, el espíritu más genuino de nuestro río y el verdadero corazón salvaje de la ciudad.