La bellísima orquídea mariposa

Anacamptis papilionacea. Zamora, mayo de 2021.

Las orquídeas u orquidáceas son una familia de plantas monocotiledóneas caracterizadas por la complejidad de sus flores y por sus particulares interacciones ecológicas con los agentes polinizadores y con los hongos. La familia comprende aproximadamente 25000 especies, a las cuales se le suman más 60000 híbridos y variedades producidas por los floricultores ya que se trata de una familia intensamente sometida a selección y cultivo a causa de la gran vistosidad de sus flores.

Como es lógico, la mayor parte de las orquídeas salvajes habitan en países de clima tropical, caluroso y húmedo, pero eso no significa que no estén presentes en Europa e incluso en este pequeño y humilde rincón del continente llamado Zamora. Según el botánico Patricio Bariego se han citado en la provincia 33 especies de estas preciosidades, pertenecientes a 14 géneros diferentes. Muchas de ellas, por cierto, descubiertas por él. Algunas resultan extremadamente escasas y locales en nuestro territorio, como la orquídea pálida (Dactylorhiza sulphurea) cuya presencia aquí no la conocimos hasta hace tan solo un año, mientras que otras resultan francamente frecuentes y extendidas, como los populares sanjuanes o amor de dama (Anacamptis morio y Anacamptis champagneuxii).

Anacamptis champagneuxii. Zamora, mayo de 2021.

Aunque la elección de una especie sola resulte complicada y por demás innecesaria, podría decir que mi favorita es la orquídea mariposa (Anacamptis papilionacea). Supongo que en ello influirá, principalmente, la inolvidable impresión cromática que ocasiona la visión de sus potentes tonos púrpura y rosa, cuando emergen en plena primavera en algunos selectos claros de pastizales y encinares. Pero también el hecho de tratarse de la especie cuyo deslumbrante encuentro me llevó, hace ya muchos años, a interesarme por el apasionante mundo de las orquídeas.

Anacamptis papilionacea. Zamora, mayo de 2021.

Se trata de una especie de distribución marcadamente mediterránea que resulta francamente escasa en la mitad norte de la península ibérica. En Zamora se encuentra principalmente en su extremo nororiental, en la comarca de Benavente, que alberga una de las poblaciones mejor conservadas de Castilla y León, descubierta por Goyo Para. Fuera de esta comarca se conoce en muy pocos puntos aunque, poco a poco, las prospecciones y los hallazgos fortuitos van ampliando su área conocida. Su presencia en el sur de la provincia, extremadamente localizada, se comprobó también muy recientemente.

Distribución de Anacamptis papilionacea en Zamora. Tomado y ampliado de Plantas protegidas de Zamora de Patricio Bariego.

Debido a su aspecto tan llamativo, algunas personas las recolectan con fines ornamentales, lo cual además de inútil (las plantas sobreviven muy poco tiempo) y ocasionar un grave e irreparable riesgo para la conservación de la especie, se trata de una actividad ilegal al tratarse de una especie protegida. No cabe duda de que el verdadero lugar de nuestras plantas silvestres está en nuestros campos y montes, donde cumplen su primordial función ecológica que no es -ni mucho menos- la puramente decorativa.

Las orquídeas de la esperanza

Orquídea pálida (Dactylorhiza sulphurea) en las afueras de Zamora. 1 de mayo de 2022.

Hace un año, recordaréis, anuncié aquí el descubrimiento de una población de Dactylorhiza sulphurea en el municipio de Zamora, que constituía además la primera conocida en la provincia de Zamora para esta escasa y bellísima orquídea. Pues bien, hace unos días, coincidiendo con el aniversario de tan feliz encuentro, decidí comprobar si esta primavera -a priori poco propicia- se repetía el milagro. Supuso una grata sorpresa constatar que también esta temporada, pese a la intensa sequía, las «sulfúreas» volvían a surgir y florecer en el mismo enclave del hallazgo.

En estos tiempos oscuros en los que la pérdida de biodiversidad es como una avalancha de nieve en constante aceleración, cuando sientes verdadero pavor al comparar lo poco que nos va quedando de vida salvaje, no con lo que conociste hace 30 o 20 ni siquiera 10 años, sino con lo que veías hace cinco, cuatro, tres…el regreso de estas pequeñas maravillas vegetales a un rincón anónimo del planeta viene a ser como un destello de esperanza brillando entre la hierba.

Narcissus triandrus: una cita inexcusable en el jaral

Alrededores de Zamora capital, 28 de febrero de 2022.

La denominación del género botánico Narcissus deriva del nombre griego Narkissos, protagonista de un conocido mito grecolatino que se enamora de su propia imagen reflejada en un estanque. Por otro lado, Narkissos derivaría de narkao (=narcótico),  referido al penetrante y embriagador aroma de algunas especies de este género. Pero no sólo es su olor: la belleza elegante y sencilla de sus formas y colores y su temprana floración, a menudo en pleno invierno, son otros de los rasgos de estas populares iridáceas que nos hechizan y nos impulsan a buscarlas por bosques, matorrales, praderas y roquedos.

Zamora, 28 de febrero de 2021.

Ahora estamos en el momento de emergencia del Narcissus triandrus, también conocido como narciso pálido, junquillo blanco, campanilla o farolillo.  Se trata de una especie endémica de la mitad occidental de la península ibérica que en Zamora podemos encontrar dispersa por sus dos tercios occidentales. Crece en el sotobosque y orlas arbustivas de encinares, robledales y pinares, frecuentemente en rellanos rocosos de pizarras y cuarcitas, en terrenos no nitrificados.

Losacio (Zamora), 3 de marzo de 2019.

Esta especie está constituida por dos subespecies, pallidulus y triandrus, ambas presentes en Zamora: la primera en el suroeste provincial y la segunda en el noroeste.  Se trata de una especie que disfruta de protección legal aunque no se considera rara ni amenazada.

Distribución de Narcissus triandrus en Zamora. Extraído y ampliado de Plantas protegidas de Zamora de Patricio Bariego Hernández.

En nuestro caso, ninguna temporada olvidamos cumplir con el rito ineludible de visitar un agreste y apartado rincón del municipio de Zamora donde sabemos que en estas fechas nos están aguardando. Contemplamos sus simpáticas cabezuelas inclinadas, saludándonos desde el suelo del jaral, y comprobamos que -un año más- la  naturaleza cumple su promesa de eterno retorno.

Municipio de Zamora, 8 de marzo de 2020.

Azafrán montesino, belleza temprana

El azafrán montesino portugués (Romulea bulbocodium) es una planta de la familia de las iridáceas, herbáceas bulbosas entre las que también se cuentan especies tan conocidas como los lirios o azucenas (Iris spp, Lilium spp) o los gladiolos (Gladiolus spp). También está muy emparentado -como sugiere su nombre en castellano- con el apreciado y suculento azafrán (Crocus sativus), aunque al contrario que éste no es objeto de cultivo: de ahí su apelativo de “montesino”.

Su área de distribución es de carácter circunmediterráneo, apareciendo repartido desde Siria hasta la península ibérica. En ésta última lo encontramos más extendido por su mitad occidental, dada su preferencia por los suelos ácidos, circunstancia que da lugar a su denominación específica de “portugués”. En la provincia de Zamora lo encontramos por todas sus comarcas pero sobre todo en sus dos tercios occidentales, evitando, eso sí, las áreas montañosas de mayor altitud.

Fue el botánico Giovanni Francesco Maratti quien describió y dio nombre al género Romulea en 1772, en honor de Rómulo, el fundador legendario de Roma ya que, al parecer, observó estas plantas con frecuencia en los alrededores de la Ciudad Eterna. Por su parte, el epíteto bulbocodium viene a significar “bulbo lanoso”, por el aspecto que muestra en esta especie dicha parte subterránea de la planta, la cual, por cierto, fue objeto de consumo culinario habitual, más favorecido por su abundancia que por el tamaño -sumamente reducido- de la pieza.

De exiguo porte y mucho menos llamativa que sus parientes más populares, esta humilde flor silvestre requiere que bajemos la vista y miremos con atención delante de nuestros pies para descubrir su belleza inesperada en estas fechas plenamente invernales. Porque, efectivamente, el azafrán montesino es de floración muy precoz y en los pastizales y laderas secas y pedregosas de las tierras zamoranas podemos disfrutarla ya durante los meses de febrero y marzo, anunciándonos el final inminente del invierno.

Un fin de semana con las mariposas de Arribes del Duero

Charaxes jasius. Foto Zamora BioDiversa

Como ya habíamos anunciado los pasados 4 y 5 de septiembre llevamos a cabo -junto con nuestros amigos de «Saliegos Birding» sendas actividades de observación e interpretación de fauna y flora en la parte de zamorana del parque natural «Arribes del Duero. Estas actividades tuvieron lugar concretamente en el término municipal de Fermoselle y se centraron principalmente en los lepidópteros y de forma muy especial en la bellísima e imponente mariposa del madroño (Charaxes jasius).

Foto Zamora BioDiversa

Un total de 23 personas participaron en estas actividades que les permitieron conocer, disfrutar y fotografiar a placer a esta magnífica mariposa tan característica de los bosques y matorrales mediterráneos pero también su hábitat y otras muchas especies que conviven con ella.

Foto Saliegos Birding

Foto Encarnación Piorno
Charaxes jasius. Foto Félix Santamaría.

Charaxes jasius. Foto Adolfo García-Gutiérrez.

Charaxes jasius. Foto Félix Santamaría..

Además de los adultos también descubrimos sus miméticas orugas sobre las hojas de su planta nutricia: el madroño (Arbutus unedo).

Oruga de Charaxes jasius. Foto Encarnación Piorno.

Por puesto también vimos otras mariposas a lo largo de los paseos aunque muchas menos de las que estamos acostumbrados en esta localidad y fechas. El deterioro del medio natural y el cambio climático nos están dejando sin mariposas y otros insectos incluso en el interior de los espacios naturales protegidos.

Papilio machaon. Foto Adolfo García-Gutiérrez.

Papilio machaon. Foto Zamora BioDiversa.
Papilio machaon. Foto Félix Santamaría.

Argynnis pandora. Foto Adolfo García-Gutiérrez.

Hipparchia statillinus. Foto Adolfo García-Gutiérrez.

Una pequeña sorpresa nos dio este ejemplar de libélula violeta (Trithemis annulata), un odonato de origen tropical que comenzó a colonizar la península a finales de la década de 1970 y que llegó a Zamora hace muy poco tiempo. Podría tratarse de la primera cita de esta especie en el parque natural.

Trithemis annulata. Foto Félix Santamaría.
Buitres leonados (Gyps fulvus). Foto: Adolfo García-Gutiérrez.

Entre las aves aparecieron algunas rapaces (buitre leonado, culebrera europea, milano real) y sobre todo pequeños insectívoros, ya fueran residentes (tarabilla europea, colirrojo tizón, curruca cabecinegra…) como migrantes en pleno paso postnupcial (colirrojo real, papamoscas cerrojillo, mosquitero musical…).

Tarabilla europea (Saxicola rubicola). Foto Adolfo García Gutiérrez.

Y no faltó tampoco algún pequeño reptil que se dejara fotografiar.

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Foto: Félix Santamaría.

Pero, sin duda, a lo que más tiempo dedicamos fue a conocer y disfrutar la interesante vegetación y los amenos paisajes fermosellanos. Pequeños retazos de bosque mediterráneo salpicando una preciosa campiña dedicada a cultivos leñosos como la vid, el olivo y el almendro.

Fermoselle y su campiña. Foto: Charo Hernández

Enebros (Juniperus oxycedrus) y escobas (Cytisus scoparius). Foto: Charo Hernández

Olivo (Olea europaea). Foto: Charo Hernández

Viña y olivar colonizados por el bosque y pastizal mediterráneos. Foto: Charo Hernández.
Madroño (Arbutus unedo). Foto Zamora BioDiversa.

¡Volveremos!

Comienza el programa ANDARRIOS

A partir del mes de octubre se va a desarrollar en la ciudad de Zamora un nuevo programa de actividades dedicadas a la observación e interpretación de la fauna y la flora del municipio.

El programa ANDARRÍOS es un programa de Educación Ambiental promovido por la Concejalía de Medio Ambiente y dirigido a personas de todas las edades.

Las aves y otros vertebrados, los insectos y la interesante vegetación de las riberas del Duero, el bosque de Valorio, el entorno del barrio de Carrascal e incluso del propio casco urbano, serán objetivos preferentes de las actividades del programa ANDARRÍOS.

Conocer nuestro medio natural y a sus otros habitantes es el primer paso necesario para valorarlo y conservarlo.

Aquí os dejo el calendario de actividades programadas para el mes de octubre:

– Domingo 3 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del entorno del Barrio de Carrascal. Horario de mañana. (PLAZAS AGOTADAS).

– Sábado 9 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora de las Riberas del Duero. Horario de tarde. (PLAZAS AGOTADAS)

– Viernes 15 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora de las Riberas del Duero. Horario de tarde. (PLAZAS AGOTADAS).

– Domingo 24 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del entorno del Barrio de Carrascal. Horario de mañana. (PLAZAS AGOTADAS).

-Domingo 31 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del Barrio de Carrascal. Horario de mañana. (PLAZAS AGOTADAS).

– Lunes 1 de noviembre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del Barrio de Carrascal. Horario de mañana.

Viernes 5 de noviembre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora de las Riberas del Duero. Horario de tarde.

Para las actividades en Carrascal el punto de encuentro será en el propio barrio y pueden incluir tramos de ladera con alguna dificultad.

La inscripción es gratuita. Para más información e inscripciones enviar un mensaje de whatasapp o telegram o llamar al 676046551 (José Alfredo).

ANDARRÍOS es un programa de Educación Ambiental promovido por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de Saliegos Birding y Zamora BioDiversa.

Descubriendo otro Valorio

Los gigantescos y dos veces centenarios pinos piñoneros (Pinus pinea) que constituyen la imagen más conocida de Valorio.

El bosque de Valorio, propiedad del Ayuntamiento de Zamora, se salvó casi de milagro de ser succionado por ese agujero negro que fueron, para las masas arboladas españolas, las desamortizaciones del XIX. Las gestiones, ruegos y dilaciones de nuestros munícipes de aquella para que la ciudad conservara su bosque dieron sus frutos y ello explica la rara y afortunada anomalía de una pequeña ciudad de la meseta que disfruta de un pequeño pero valioso y ameno enclave forestal justo desde el final de sus últimas calles.

Esta primavera Valorio está siendo el escenario de algunas de las actividades de observación de fauna y flora del programa “Zamora, Aves y Naturaleza” de la Concejalía de Turismo. Gracias a ello, algunos zamoranos y también algunos visitantes (esperamos que pronto sean muchos más) están descubriendo lo que bastantes de ellos ya intuían: que Valorio es algo más que un área recreativa grandota donde se puede merendar, hacer deporte o celebrar un cumpleaños. Que es una verdadera reserva natural a las puertas de la ciudad.

Rodal relíctico de roble carbizo (Quercus pyrenaica) en el bosque de Valorio.

Hace más de un siglo y medio que ya no se dedica a la producción forestal o al aprovechamiento ganadero y que su uso es exclusivamente recreativo (fue una de las condiciones para librarse de la desamortización). Pero, además, hoy que estamos envueltos en una crisis de biodiversidad sin precedentes, hay otro papel de nuestro bosque urbano que debemos resaltar por encima de toda consideración: precisamente la conservación de la diversidad biológica. Toda gestión que se haga de Valorio debería considerar este aspecto de modo primordial.

Cárabo común (Strix aluco) descansando en el hueco de un viejo álamo blanco (Populus alba). La conservación de abundante arbolado maduro es uno de los aspectos más interesantes de este bosque.

Los ciudadanos que participaron el sábado pasado en la actividad nº 97 de “Zamora, Aves y Naturaleza” tuvieron la oportunidad de conocer ese Valorio salvaje y diverso. A lo largo del paseo, de algo más de tres horas de duración, vieron y escucharon 27 especies diferentes de aves, desde los ruiseñores y cárabos que han dado fama a Valorio en el mundo de los observadores de aves hasta rapaces como el milano negro, el águila calzada o el buitre leonado que sobrevolaban continuamente el bosque. Pero también contemplaron un fascinante mundo de pequeñas criaturas increíbles: las mariposas y otros insectos. Esto dio pie para resaltar la importancia de mantener claros en el bosque donde se permita el crecimiento de plantas que favorecen la presencia de estos polinizadores, cuya conservación es fundamental. Valorio, al contrario de lo que se afirma en numerosas ocasiones, no sufre una verdadera falta de arbolado.

Cañaflejas (Thapsia villosa) en un claro del bosque. Esta apiácea resulta muy atractiva para numerosos insectos que se alimentan en sus flores.

Podéis haceros una idea de lo que se vio en la ruta del sábado gracias a las estupendas fotos que nos han dejado tres de los participantes en la actividad, a los cuales agradecemos desde aquí su amabilidad: Noelia Borrego, Carmen Carrascal y Luis Domingo Sánchez.

Aciano (Centaurea cyanus). Foto: Noelia Borrego.
Yerba pastel (Isatis tinctoria). Foto: Noelia Borrego.
Orquídea abejera (Ophrys sphegodes). Foto: Noelia Borrego.
Avispa ichneumón (Diphyus sp). Foto: Luis Domingo Sánchez
Mosca de las flores (Volucella zonaria). Foto: Noelia Borrego.
Abejorro común (Bombus terrestris). Foto: Noelia Borrego.
Chinche rayada (Graphosoma linneata) sobre flores de cañafleja (Thapsia villosa). Foto: Carmen Carrascal.
Toro del sol (Heliotaurus ruficollis) sobre cañafleja. Foto: Noelia Borrego.
Loba (Maniola jurtina). Foto: Noelia Borrego.
Mariposa de los muros (Pararge aegeria). Foto: Noelia Borrego.
Pandora (Argynnis pandora). Foto: Luis Domingo Sánchez.
Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri). Foto: Noelia Borrego.
Carbonero común (Parus major). Foto: Noelia Borrego.
Oropéndola europea (Oriolus oriolus). Foto: Noelia Borrego.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Foto: Noelia Borrego.

El próximo sábado 12 de junio volveremos a sumergirnos en el Valorio menos conocido. Repetiremos la visita en meses sucesivos con el propósito de que cada vez más personas descubran y comprendan la verdadera magia de nuestro pequeño bosque cercano.

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa del AYUNTAMIENTO DE ZAMORA desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Nueva especie de orquídea para Zamora

El sábado pasado, mientras paseaba por las afueras de Zamora, me llamó la atención una bonita orquídea de pálido tono amarillento que crecía en una ladera cubierta por encinas dispersas. Enseguida caí en la cuenta de que nunca las había visto por allí. Un vistazo más atento, me indicó que, además, yo no había visto aquella especie en toda mi vida.

Le comuniqué el hallazgo a mi botánico de cabecera, la persona que mejor conoce las orquídeas y toda la flora de la provincia en su conjunto: Patricio Bariego. Patricio me confirmó mi sospecha: se trataba de la Orquídea pálida (Dactylorhiza sulphurea), una especie endémica del Mediterráneo occidental cuyas principales poblaciones se encuentran en el oeste de la península ibérica. Pero incluso en estas tierras del lejano occidente resulta escasa y de distribución dispersa. De hecho, aunque se sospechaba su presencia, no estaba citada hasta ahora en la provincia de Zamora. Así que a la emoción -indescriptible- de ver una especie por vez primera, se le unió la emoción, no menos intensa, de haber descubierto su presencia en un territorio donde hasta ahora no se había constatado.

Posteriormente, hice una búsqueda más detallada y pude contabilizar un total de 23 pies de esta orquídea, concentrados en unos pocos metros cuadrados. En contraste con la escasez de efectivos de esta pequeña y singular población de Dactylorhiza sulphurea, cubren la ladera en estos momentos centenares de pies de Orchis morio subsp champagneuxii, conocida como compañón o satirión, seguramente la orquídea silvestre más frecuente y extendida en Zamora.

Se trata de una ladera orientada al nordeste, con vegetación de encinar abierto y sustrato de areniscas ácidas. Una reliquia de la vieja Zamora salvada casi como por milagro, pues se encuentra a tan sólo unos pocos cientos de metros de las edificaciones más próximas del casco urbano. Un rincón cercano donde se refugian la belleza y la diversidad biológica.

Cuánto nos queda por conocer sobre la diversidad biológica que nos rodea, incluso sobre lo que vive a apenas unos metros de nuestras casas y que, no pocas veces, va a desaparecer antes de que sepamos de su existencia. Necesitamos más ciencia, más conciencia y menos codicia.

Paseando por las riberas del Duero: ¡55 especies de aves en una tarde!

Ayer por la tarde di un largo paseo de unas cuatro horas de duración por el tramo urbano de las riberas del Duero, un recorrido que incluyó algunos caminos por terrenos agrícolas de la vega circundante y que sumó, en total, al rededor de 10 km. Desde las aceñas de Gijón hasta la desembocadura del río Valderaduey.

Como es habitual en mi caso, el objetivo era tomar el pulso a la avifauna ribereña de cara a las próximas rutas de Zamora, Aves y Naturaleza pero, sobre todo, tener una buena escusa para hacer un poco ejercicio (caminar a palo seco me resulta mortalmente aburrido).

El río, nuestro río de las maravillas, impresiona en estos momentos por la potencia de su corriente y su elevado caudal.

A casi un mes de la llegada oficial de la primavera podemos disfrutar ya de algunas avanzadillas de la estación de las flores. Precoces entre las precoces, las violetas comunes (Viola odorata) ya han hecho su aparición en los sotos del Duero y del bosque de Valorio.

Pero la floración más llamativa en estos momentos es, sin duda, la de los almendros (Prunus dulcis). Una vez más, no hace falta ir muy lejos para disfrutar de este magnífico espectáculo natural.

La notable subida de las temperaturas está despertando ya a los reptiles, cuya actividad resulta ahora fácilmente detectable. Las lagartijas lusitanas (Podarcis guadarramae), cada vez más escasas, nos observan atentamente desde sus escondites en los venerables muros de piedra.

También se empiezan a ver las primeras mariposas, todavía muy tímidamente.

Durante el paseo fueron cinco los lepidópteros anotados: blanquita de la col (Pieris rapae), pavo real (Aglais io), almirante rojo (Vanessa atalanta), maculada (Pararge aegeria) y esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum).

Centrándonos en el principal objetivo del paseo, las aves, el resultado fue verdaderamente destacable: 1365 individuos de 55 especies diferentes. Nunca me cansaré de remarcar la gran diversidad biológica – y particularmente, ornitológica- que alberga este tesoro natural que atraviesa la ciudad de Zamora y que nos ofrece el impagable regalo de la vida salvaje en las mismas puertas de nuestras casas. Al final de esta entrada tenéis la lista completa de las especies que anoté a lo largo del paseo.

Entre las aves detectadas tenemos ya una pequeña presencia de especies migradoras estivales, recién llegadas de sus áreas de invernada africanas. Por ejemplo, el milano negro (Milvus migrans), el cernícalo primilla (Falco naumanni) y la golondrina común (Hirundo rustica).

Al mismo tiempo, se siguen observando migradores invernales que todavía permanecen entre nosotros, como el milano real (Milvus milvus), el gavilán común (Accipiter nisus), el mosquitero común (Phylloscopus collybita) o la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea).

Numerosas especies se encuentran inmersas en un período clave de su ciclo biológico: el reproductor. Los minúsculos chochines (Troglodytes troglodytes) y verdecillos (Serinus serinus) cantan sin cesar por toda la ribera. También se escuchan por todas partes los trinos de los mirlos comunes (Turdus merula), los petirrojos europeos (Erithacus rubecula) y las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla).

Muchas garzas reales (Ardea cinerea) están incubando sus puestas. Las demás parejas de la nutrida colonia zamorana de estas bellas ardeidas no tardarán en hacerlo.

Los azores (Accipiter gentilis), piratas de la espesura, reclaman excitados en las proximidades de su nido.

Sus parientes, los aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), recorren incansables su territorio de nidificación a lo largo del cauce del río.

El celo también es la época de ponerse (más) atractivos. En ello son verdaderos maestros los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y los somormujos lavancos (Podiceps cristatus).

Y aquí tenéis la lista de aves del paseo, al completo (entre paréntesis el número de individuos vistos u oídos):

Ánade azulón Anas platyrhynchos (28)

Somormujo lavanco Podiceps cristatus (2)

Paloma bravía Columba livia (430)

Paloma torcaz Columba palumbus (110)

Tórtola turca Streptopelia decaocto (8)

Gallineta común Gallinula chloropus (14)

Andarríos chico Actitis hypoluecus (6)

Gaviota reidora Chroicocephalus ridibundus (45)

Cigüeña blanca Ciconia ciconia (57)

Cormorán grande Phalacrocorax carbo (49)

Avetorillo común Ixobrychus minutus (2)

Garza real Ardea cinerea (62)

Garcilla bueyera Bubulcus ibis (28)

Aguilucho lagunero Circus aeruginosus (2)

Gavilán común Accipiter nisus (1)

Azor común Accipiter gentilis (1)

Milano real Milvus milvus (6)

Milano negro Milvus migrans (1)

Busardo ratonero Buteo buteo (1)

Martín pescador Alcedo athis (1)

Pico picapinos Dendrocopos major (2)

Pito real ibérico Picus sharpei (1)

Cernícalo primilla Falco naumanni (3)

Cernícalo vulgar Falco tinnunculus (4)

Esmerejón Falco columbarius (1)

Urraca común Pica pica (37)

Grajilla occidental Corvus monedula (21)

Corneja negra Corvus corone (4)

Herrerillo común Cyanistes caeruleus (24)

Carbonero común Parus major (13)

Pájaro moscón Remiz pendulinus (2)

Cogujada común Galerida cristata (3)

Cistícola buitrón Cisticola juncidis (1)

Golondrina común Hirundo rustica (4)

Mosquitero común Phylloscopus collybita (34)

Cetia ruiseñor Cettia cetti (10)

Mito común Aegithalos caudatus (2)

Curruca capirotada Sylvia atricapilla (18)

Agateador europeo Certhia brachydactyla (9)

Chochín común Troglodytes troglodytes (7)

Estornino negro Sturnus unicolor (63)

Zorzal común Turdus philomelos (2)

Mirlo común Turdus merula (14)

Petirrojo Erithacus rubecula (8)

Colirrojo tizón Phoenicurus ochruros (15)

Gorrión común Passer domesticus (82)

Gorrión moruno Passer hispaniolensis (5)

Gorrión molinero Passer montanus (31)

Lavandera cascadeña Motacilla cinerea (1)

Lavandera blanca Motacilla alba (8)

Pinzón vulgar Fringilla coelebs (32)

Verderón común Chloris chloris (10)

Pardillo común Linaria cannabina (16)

Jilguero europeo Carduelis carduelis (7)

Serín verdecillo Serinus serinus (21)

Sabinas toresanas

Estos ejemplares de sabina albar o enebro de incienso (Juniperus thurifera) del término municipal de Toro forman parte de la única población de esta bella y frugal cupresácea conservada en la provincia de Zamora.

Se trata de un árbol distribuido de forma exclusiva por España, Marruecos y el sur de Francia, con poblaciones muy localizadas en Argelia y la isla de Córcega. Los bosques de sabina albar son considerados relictos por representar el testimonio de un paisaje vegetal que dominó o fue frecuente en los tiempos remotos del Terciario: su origen podría remontarse al Cretácico, hace más de 66 millones de años.

El municipio de Toro alberga algunas de las masas forestales más extensas de la provincia de Zamora. Sus montes de pinos y encinas acogen una variada comunidad faunística que incluye numerosas aves rapaces como las águilas imperial, real, calzada y culebrera, el azor, los milanos negro y real y el alcotán.

Entre los mamíferos destaca la presencia del lobo, el meloncillo, la gineta, el tejón, el corzo y el jabalí. Desgraciadamente, estos bosques toresanos -especialmente el de Montelarreina- están sufriendo una creciente degradación por lo que urge su protección eficaz.