Anocheciendo en el arribanzo

Anochece en las arribas del Duero, entre los municipios zamoranos de Almaraz y Pereruela. Nos encontramos en plena Red Natura 2000, dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y de la Zona de Especial Conservación (ZEC) denominadas “Cañones del Duero”. Un paisaje auténticamente agreste y fascinante a poco más de 10 km en línea recta de la ciudad de Zamora.

Mientras los buitres leonados van regresando a su dormidero, vigilamos la ruta de las nutrias por las orillas rocosas.

Un joven raposo baja al río a apagar su sed y comienzan a resonar en el cañón las insistentes llamadas de una pareja de búhos reales encelados.

En las tinieblas, el trayecto por el viejo camino de carros, casi completamente perdido por la vegetación, resulta complicado, así que no queda más remedio que regresar mientras haya un poco de luz.

Marchamos con pena.

Sabinas toresanas

Estos ejemplares de sabina albar o enebro de incienso (Juniperus thurifera) del término municipal de Toro forman parte de la única población de esta bella y frugal cupresácea conservada en la provincia de Zamora.

Se trata de un árbol distribuido de forma exclusiva por España, Marruecos y el sur de Francia, con poblaciones muy localizadas en Argelia y la isla de Córcega. Los bosques de sabina albar son considerados relictos por representar el testimonio de un paisaje vegetal que dominó o fue frecuente en los tiempos remotos del Terciario: su origen podría remontarse al Cretácico, hace más de 66 millones de años.

El municipio de Toro alberga algunas de las masas forestales más extensas de la provincia de Zamora. Sus montes de pinos y encinas acogen una variada comunidad faunística que incluye numerosas aves rapaces como las águilas imperial, real, calzada y culebrera, el azor, los milanos negro y real y el alcotán.

Entre los mamíferos destaca la presencia del lobo, el meloncillo, la gineta, el tejón, el corzo y el jabalí. Desgraciadamente, estos bosques toresanos -especialmente el de Montelarreina- están sufriendo una creciente degradación por lo que urge su protección eficaz.

Ruta nº 58 de “Zamora, Aves y Naturaleza”

La mañana del pasado sábado día 20 disfrutamos de un nuevo paseo de observación de fauna por las riberas del Duero, en su tramo urbano por Zamora capital. A lo largo de cuatro horas fueron entrando en escena, uno tras otro, toda una serie de actores principales de la apasionante película de acción que, jornada tras jornada, se desarrolla en el exuberante ecosistema ribereño, a muy poca distancia de nuestras viviendas.

Milanos negros (Milvus migrans)
Oropéndola (Oriolus oriolus)

Águilas calzadas, milanos negros, cernícalos vulgares, martinetes, avetorillos, garzas reales, cormoranes grandes, cigüeñas blancas, ánades azulones, gallinetas, abejarucos, oropéndolas, pájaros moscones, galápagos de Florida, galápagos leprosos y una larga lista de especies mantuvieron nuestra vista y oídos en permanente estado de alerta y nuestra mente saltando de emoción en emoción.

Garza real (Ardea cinerea). Félix Santamaría.
Martinete (Nycticorax nycticorax)
Ánades azulones (Anas platyrhynchos)

Las próximas rutas tendrán lugar los días 28 y 29 de este mes (sin plazas disponibles) y los días 12 y 26 de julio (aún hay plazas disponibles). Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo). “Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de la Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

A mariposas por la Culebra

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)

El domingo pasado visitamos la sierra de la Culebra, accediendo por su sector más suroriental, concretamente desde la villa de Tábara. Aunque esta sierra zamorana es famosa, sobre todo, por sus buenas poblaciones de lobo (Canis lupus) y sus excelentes condiciones para la observación de este emblemático carnívoro, la Culebra alberga muchos otros valores naturales, menos conocidos pero no menos interesantes. Entre ellos, su variada y nutrida comunidad de lepidópteros: y eran estos maravillosos insectos -una vez más- los que motivaban nuestra visita.

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)

Y -para que lo vamos a ocultar- nuestro principal objetivo lo constituía esa verdadera niña de nuestros ojos que es la Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta), bellísimo ninfálido que en esta época del año resulta frecuente en los bosques de ribera del entorno de la sierra y, en general, de todo el noroeste de la provincia. El objetivo se vio cumplido muy satisfactoriamente, con la observación de no menos de seis ejemplares de esta vibrante mariposa diurna.

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)

No hicimos ascos, ciertamente, al resto de volanderas presentes en el paseo, una auténtica pléyade. Constántemente. llamaban nuestra atención las magníficas Pardo-rubias (Hipparchia semele) que en notable cantidad encontrábamos posadas a lo largo del camino, buscando la sombra con avidez.

Pardo-rubia (Hipparchia semele)

Igualmente, resultaba imposible no dedicar unos instantes a las sensacionales Pavo real (Aglais io) que libaban sales en las embarradas cunetas del sendero, mostrándonos su manto multicolor.

Pavo real (Aglais io)

Además, estuvimos un buen rato buscando a otra especialidad de los sotos del occidente zamorano que vuela, precisamente en esta temporada: entre las últimas semanas de la primavera y las primeras del verano. Me refiero a la Moradilla del Fresno (Laeosopis roboris), un pequeño y activo lićenido que pasa la mayor parte del tiempo posado, a bastante altura, en las copas del arbolado ribereño, particularmente de los fresnos (Fraxinus angustifolia y Fraxinus excelsior)), plantas nutricias de sus orugas. Este tampoco nos falló.

Moradilla del fresno (Laeosopis roboris)

Moradilla del fresno (Laeosopis roboris)

Pongo debajo la lista de mariposas observadas en el paseo, que sumó un total de 27 especies. Una bella jornada.

Dorada orla ancha (Ochlodes sylvanus)

Dorada línea larga Thymelicus sylvestris

Dorada orla ancha Ochlodes sylvanus

Ajedrezada menor Pyrgus malvoides

Blanca esbelta Leptidea sinapis

Amarilla Colias croceus

Limonera Gonepteryx rhamni

Blanca verdinerviada Pieris napi

Blanquita de la col Pieris rapae

Maculada Pararge aegeria

Medioluto ibérica Melanargia lachesis

Loba Maniola jurtina

Pardo-rubia Hipparchia semele

Rey mozo Brintesia circe

Pandora Argynnis pandora

Niobe Argynnis niobe

Laurel Brenthis daphne

Sofía Issoria lathonia

Ninfa de los arroyos Limenitis reducta

Ortiguera Aglais urticae

Pavo real Aglais io

C-blanca Polygonia c-album

Moradilla del fresno Laeosopis roboris

Manto bicolor Lycaena phlaeas

Ícaro Polyommatus icarus

Náyade Celastrina argiolus

Canela estriada Lampides boeticus

Gris estriada Leptotes pirithous

Ninfa de los arroyos (Limenitis reducta)

A mariposas junto a la ciudad

El lunes di un pequeño paseo (un par de horas) para observar mariposas por un pequeño rincón ubicado en las afueras de Zamora, a poco más de un kilómetro de casa. Se trata de un pintoresco camino rodeado con vegetación abierta, paredes de piedra, zarzales, almendros y encinas dispersas en la ladera de un teso de areniscas.

El elenco de lepidópteros observados estuvo constituido por una buena representación de las especies más comunes por aquí en estas fechas del verano inicial, destacando por su abundancia Pieris rapae, Melanargia lachesis, Maniola jurtina y Pyronia cecilia.

Loba (Maniola jurtina)

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Además observé unos cuantos ejemplares de dos especies muy grandes y vistosas que me gustan especialmente: Papilio machaon y Brintesia circe.

Rey mozo (Brintesia circe)

Cópula de Rey mozo (Brintesia circe)

La lista completa incluyó un total de 15 especies:

Piquitos castaña Carcharodus alceae

Macaón Papilio machaon

Amarilla Colias croceus

Blanquita de la col Pieris rapae

Blanca de la col Pieris brassicae

Blanquiverdosa Pontia daplidice

Medioluto ibérica Melanargia lachesis

Loba Maniola jurtina

Lobito jaspeado Pyronia cecilia

Rey mozo Brintesia circe

Manto bicolor Lycaena phlaeas

Ícaro Polyommatus icarus

Morena Aricia cramera

Gris estriada Leptotes pirithous

Canela estriada Lampides boeticus

Ícaro (Polyommatus icarus)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Críalos urbanos

Tal vez recordéis que hace casi dos meses, en plena cuarentena, comenté aquí que había visto un críalo (Clamator glandarius) desde la ventana de mi dormitorio, en pleno casco urbano de Zamora. Mi sorpresa fue entonces considerable, pues nunca antes había visto a este miembro de la familia de los cucúlidos (cucos en sentido amplio) en el interior de la ciudad, aunque se trata de un ave de presencia habitual -si bien en bajo número- en las cercanas riberas del Duero, el bosque de Valorio y las campiñas con arbolado disperso inmediatas a la ciudad. Pues bien, al parecer no se trató de una simple visita para curiosear el entorno o en busca de las orugas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) de las cuales se alimenta esta especie y que se pueden encontrar en un pequeño pinar de pino piñonero (Pinus pinea) muy próximo a mi casa. El caso es que hace cinco días vi, desde la misma ventana, dos jóvenes críalos en compañía de una pareja de urracas (Pica pica) a las cuales seguían constantemente, reclamando ruidosamente ser alimentadas.

Los críalos, que son aves de reproducción parásita, como sus parientes los más conocidos cucos (Cuculus canorus), depositan sus huevos en los nidos de las pegas o urracas y de otros miembros de la familia de los córvidos como la corneja negra (Corvus corone), quienes crían los polluelos de este truhán como si fueran propios. Todos estos días he seguido viendo a los dos jóvenes críalos alborotando por la vecindad y siendo alimentados por sus padres adoptivos. Se trata de la primera vez que tengo constancia de la reproducción de esta interesante y llamativa especie en el casco urbano de Zamora, aunque como ya indiqué es habitual en el entorno de la ciudad, incluso en el tramo de las riberas del Duero que la atraviesa.

En nuestro continente, el críalo europeo está presente sobre todo en Portugal y en España, evitando las regiones mas septentrionales de ambiente eurosiberiano. Se encuentra también, pero mucho más escaso y localizado, en algunas regiones ribereñas del Mediterráneo en Francia, Italia, Croacia, Grecia y Turquía. Su área de reproducción incluye también partes del suroeste de Asia y -de forma disyunta- el África austral. Migrador de largo alcance, inverna en amplias zonas de África y, en mucha menor medida, en el extremo meridional de la península ibérica. A las tierras zamoranas regresa tempranamente, a finales del invierno, entre los meses de febrero y marzo.

Podemos observarlo, con densidad muy variable, en la mayor parte de la provincia, faltando o siendo francamente raro en su sector noroccidental (comarcas de Aliste, La Carballeda y Sanabria). Se alimenta principalmente de insectos, y en especial de orugas peludas, como las de las procesionarias, que desagradan a muchas otras aves y que tienen en el críalo a uno de sus más importantes depredadores. Su nombre en castellano viene a ser una transcripción empalabrada -con no poca retranca- del reclamo emitido por los adultos y que la imaginación popular supuso dirigido a los propietarios de los nidos -urracas y cornejas- donde nuestros simpáticos amigos depositan sus puestas: ¡críalo-críalo-críalo…!.

Azor con toda la vida por delante

En estos días, una nueva generación de jóvenes azores (Accipiter gentilis) va poco a poco abandonando la seguridad del hogar materno, como este ejemplar criado en un nido de las riberas del Duero a su paso por la ciudad de Zamora.

Si todo va bien, terminará convirtiéndose en el fantasma de la espesura, una de las más formidables y misteriosas de entre nuestras rapaces forestales. ¡Te deseo mucha suerte, amigo!

Festival de mariposas

Pandora (Argynnis pandora)

Esta mañana, aprovechando el buen tiempo, que no tenía que trabajar y que con la fase 2 se amplia el horario de paseo y se puede por fin disfrutar de las horas del día realmente buenas para esta actividad, salí a dar un paseo largo por las afueras de Zamora con la única finalidad de observar mariposas.

Sofía (Issoria lathonia)

El objetivo, sencillamente, era localizar el máximo número de especies de estos bellos y apasionantes insectos, disfrutar con su contemplación y, de paso, hacer un poco de ejercicio y tomar el agradable sol.

Bosque de Valorio

El recorrido, de unos 9 km en total, discurrió primero por el bosque de Valorio, desde el que pasando por el Alto de Guimaré accedí al vecino Teso del Cuerno y, finalmente, bajé a la vega del Duero por donde regresé a la ciudad siguiendo el camino de las Aceñas de Gijón. De esta manera pude incluir varios medios diferentes, lo cual favoreció encontrar una mayor diversidad de especies.

Laderas del Teso del Cuerno

Camino de las Aceñas de Gijón

En estas fechas, con la vegetación comenzando a secarse, las especies exclusivas del período primaveral han desaparecido de esta localidad (como es el caso de Zegris eupheme o Tomares ballus) o bien se observan aún pero en números muy bajos (por ejemplo: Euchloe crameri y Melanargia occitanica).

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Por el contrario, vuelan ya abundantes las mariposas propias de la primavera tardía y el verano como Argynnis pandora, Melanargia lachesis, Maniola jurtina, Pyronia cecilia y las del género Thymelicus, todas ellas grandes amantes del calor intenso.

Náyade (Celastrina argiolus)

La lista final que obtuve, en general compuesta por especies comunes en la zona, resultó bastante satisfactoria, con un total de 26 especies. Junto a especies típicamente forestales, que solo aparecieron en Valorio (Celastrina argiolus y Polygonia c-album) salieron otras propias de los cerros con vegetación abierta: Papilio machaon, Melanargia occitanica, Muschampia proto

Polvillo dorado (Muschampia proto)

Aunque el Teso del Cuerno está formado principalmente por areniscas, contiene también algunas pequeñas crestas calizas, lo cual permite la presencia de algunos licénidos ligados a este tipo de terrenos, como es el caso de Lysandra bellargus.

Niña celeste (Lysandra bellargus)

Aquí tenéis la lista completa:

Dorada línea corta (Thymelicus lineola)

Dorada línea larga (Thymelicus sylvestris)

Polvillo dorado (Muschampia proto)

Macaón (Papilio machaon)

Amarilla o de la alfalfa (Colias croceus)

Blanca de la col (Pieris brassicae)

Blanca verdinerviada (Pieris napi)

Blanquita de la col (Pieris rapae)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Blanquiverdosa moteada (Euchloe crameri)

Saltacercas (Lasiommata megera)

Maculada (Pararge aegeria)

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Medioluto herumbrosa (Melanargia occitanica)

Loba (Maniola jurtina)

Lobito jaspeado (Pyronia cecilia)

Pandora (Argynnis pandora)

Sofía (Issoria lathonia)

Doncella mayor (Melitaea phoebe)

C-blanca o escisa (Polygonia c-album)

Bella dama, cardera o vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Niña celeste (Lysandra bellargus)

Dos puntos o ícaro (Polyommatus icarus)

Morena (Aricia cramera)

Náyade (Celastrina argiolus)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Ya tenía ganas de dedicar un paseo en condiciones a nuestras preciosas amigas y comprobar, una vez más, que el entorno inmediato de Zamora mantiene una diversidad biológica verdaderamente destacable. Esperemos que sus habitantes seamos lo suficientemente sensatos para conservarla, ahora y en el futuro.

Macaón (Papilio machaon)

Paseando por el bosque de los ruiseñores

En Zamora el bosque comienza justamente donde termina la ciudad. De modo que esta semana pasada y la anterior disfruté de algunos paseos matinales por Valorio, nuestro gran parque o pequeño bosque (según se mire).

Panel informativo sobre las aves del bosque de Valorio, que forma parte de la Ruta Ornitológica del Ayuntamiento de Zamora, con textos y fotos míos, por cierto. Por fin -más vale tarde que nunca- una mínima información al público sobre la fauna de la ciudad y de sus principales espacios naturales.

Una de las especies de pequeños paseriformes más llamativas en estas fechas es el zarcero políglota o común (Hippolais polyglotta). Los machos cantan ahora incesantemente, a menudo desde perchas bien visibles sobre la masa de arbustos espesos que son su hábitat predilecto.

Por su parte, la oropéndola (Oriolus oriolus) prefiere camuflarse entre las tupidas copas de los árboles, en especial los álamos y chopos que rodean el arroyo. Esta especie está bastante bien representada en Valorio pero no resulta fácil verla. En cambio, se escucha muy bien el canto de los machos, proclamando una y otra vez: “que-tengo-frío…que-tengo-frío…”. Tiene guasa que cuanto más calor hace, más repite la cantinela.

En cambio, no se oye ahora el “upupú…upupú…” de las abubillas (Upupa epops) pues en estos días se hallan muy atareadas con la alimentación de su pollada.

Las palomas torcaces (Columba palumbus) se cuentan, sin duda, entre las aves más abundante y características de Valorio. La densidad de población que alcanzan en esta pequeña masa forestal resulta excepcional.

Pero los grandes protagonistas de la primavera en Valorio son los ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos). Siguiendo el curso del arroyo nos acompañan constantemente sus potentes y melodiosos cantos. Valorio es, sin duda, el bosque de los ruiseñores.

Y si el ruiseñor encarna el papel protagonista entre los pájaros, la Pandora (Argynnis pandora) lo representa a su vez entre las mariposas. Desde mayo hasta septiembre, Valorio es también el bosque de las pandoras y estos bellísimos insectos depositan sus puestas en las abundantes y literarias violetas (Viola odorata) de su umbrío soto.

Otra mariposa que estoy viendo con frecuencia en los paseos: Vanesa de los cardos (Vanessa cardui). Extraordinaria viajera ampliamente distribuida por nuestro planeta.

Mariposa manchas verdes (Glaucopsyche alexis). Ese pequeño licénido, sin ser raro, no resulta muy frecuente de ver en Valorio.

En cambio, la mariposa Maculada (Pararge aegeria) llega a ser muy abundante. Este lepidóptero es un gran amante de los sotos y bosques umbríos.

También estamos en fechas muy propicias para la observación de diversas especies de hemípteros de la familia de los pentatómidos, como estos trovadores (Graphosoma lineatum) de llamativo traje a rayas…

…o esta curiosa chinche mediterránea (Carpocoris fuscispinus).

También estamos en tiempo de orquídeas. En Valorio, la especie más frecuente es la orquídea de la araña u orquídea abejera (Ophrys sphegodes).

Las cañaflejas (Thapsia villosa) que crecen en los claros del bosque atraen a numerosos insectos, fundamentales en la dieta de muchas aves y otros pequeños vertebrados.

En la gestión de los espacios naturales de propiedad pública, como Valorio, la conservación de la diversidad biológica debería de ser un elemento absolutamente prioritario. No podemos olvidar que nuestro bosque es mucho más que un lugar bonito donde ir a hacer deporte o a merendar.

Paseando por la campiña suburbana

El medio natural de la ciudad de Zamora y sus afueras inmediatas no se reduce ni mucho menos a los espacios más conocidos, como son las riberas del Duero y el bosque de Valorio. Contamos con una gran extensión de áreas abiertas que, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, también revisten gran interés para la fauna y la flora. Esta semana, alguno de mis paseos matinales lo he realizado por una de esas zonas donde campos de cultivo, baldíos y pastizales se alternan desde el mismo momento en que termina la ciudad.

Cogujada montesina (Galerida theklae)

Entre las aves más típicas de estos espacios abiertos, pude observar varias especies: cogujada común (Galerida cristata), cogujada montesina (Galerida theklae), collalba gris (Oenanthe oenanthe) y escribano triguero (Emberiza calandra).

Escribano triguero (Emberiza calandra)

A estas se unieron algunas de carácter más bien forestal que acudían en busca de alimento procedentes del cercano bosque de Valorio, como es el caso del pito real (Picus sharpei) o la abubilla (Upupa epops). Entre las rapaces, las más comunes por aquí en esta época del año: águila calzada (Hieraaetus pennatus), milano negro (Milvus migrans) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Al tratarse de una hora muy temprana (aunque comenzó rápido a calentar) no había apenas actividad de mariposas. Una pena, porque se trata de unos terrenos de gran interés para este orden de insectos. Con todo, pude ver un puñado de especies: mariposa blanquiverdosa (Pontia daplidice), mariposa blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri), mariposa de la alfalfa (Colias crocea), vanesa de los cardos (Vanessa cardui) y manto bicolor (Lycaena phlaeas).

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Se trata de hábitat que pueden tener tanto interés para la conservación de la biodiversidad como los mucho más valorados medios forestales y acuáticos pero a los que, por desgracia, no se tiene en gran consideración. Poco a poco van sucumbiendo víctimas de la construcción, las escombreras o la intensificación agrícola y con ellos se nos van innumerables especies de animales y plantas sin las cuales el nuestro será un mundo incompleto.

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)