Ruta n.º 63 de “Zamora, Aves y Naturaleza”

El pasado domingo tuvo lugar una nueva ruta de nuestro programa de observación de fauna urbana por las riberas del río Duero. Como el grupo era muy grande (22 personas) tuvimos que dividirlo entre los dos guías para posibilitar el mantenimiento de la distancia de seguridad. Además, seguimos con el uso obligatorio de pantallas protectoras o gafas de trabajo para mirar por los telescopios (además de, lógicamente, las mascarillas en todo momento). Con el ajetreo y dedicación que nos supone esta actividad no nos acordamos de hacer fotos, así que esta vez no hay imágenes de la ruta, todas son de archivo.

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

En estas fechas nos encontramos en plena migración postnupcial, resultando especialmente llamativa la protagonizada por los papamoscas cerrojillos, cuya abundante presencia nos acompañó a lo largo de toda la ruta. También disfrutamos de excelentes observaciones de la que, sin duda, es una de nuestras aves más bellas y singulares: la abubilla.

Abubilla (Upupa epops)

Además pudimos ver otras especies habituales en nuestro medio ribereño como la garza real, la garcilla bueyera, el avetorillo, el cormorán grande, el águila calzada, el ánade azulón, el andarríos chico, el martín pescador, la paloma torcaz, la lavandera blanca o el gorrión molinero.

Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo)

Recordamos que las próximas fechas programadas son: 19 y 20 de septiembre (horario de mañana) y 27 de septiembre (horario de tarde). Todavía hay plazas disponibles para los tres días. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo). ZAMORA, AVES Y NATURALEZA es un programa promovido por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

Garza real (Ardea cinerea)

Paseando por el bosque de los ruiseñores

En Zamora el bosque comienza justamente donde termina la ciudad. De modo que esta semana pasada y la anterior disfruté de algunos paseos matinales por Valorio, nuestro gran parque o pequeño bosque (según se mire).

Panel informativo sobre las aves del bosque de Valorio, que forma parte de la Ruta Ornitológica del Ayuntamiento de Zamora, con textos y fotos míos, por cierto. Por fin -más vale tarde que nunca- una mínima información al público sobre la fauna de la ciudad y de sus principales espacios naturales.

Una de las especies de pequeños paseriformes más llamativas en estas fechas es el zarcero políglota o común (Hippolais polyglotta). Los machos cantan ahora incesantemente, a menudo desde perchas bien visibles sobre la masa de arbustos espesos que son su hábitat predilecto.

Por su parte, la oropéndola (Oriolus oriolus) prefiere camuflarse entre las tupidas copas de los árboles, en especial los álamos y chopos que rodean el arroyo. Esta especie está bastante bien representada en Valorio pero no resulta fácil verla. En cambio, se escucha muy bien el canto de los machos, proclamando una y otra vez: “que-tengo-frío…que-tengo-frío…”. Tiene guasa que cuanto más calor hace, más repite la cantinela.

En cambio, no se oye ahora el “upupú…upupú…” de las abubillas (Upupa epops) pues en estos días se hallan muy atareadas con la alimentación de su pollada.

Las palomas torcaces (Columba palumbus) se cuentan, sin duda, entre las aves más abundante y características de Valorio. La densidad de población que alcanzan en esta pequeña masa forestal resulta excepcional.

Pero los grandes protagonistas de la primavera en Valorio son los ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos). Siguiendo el curso del arroyo nos acompañan constantemente sus potentes y melodiosos cantos. Valorio es, sin duda, el bosque de los ruiseñores.

Y si el ruiseñor encarna el papel protagonista entre los pájaros, la Pandora (Argynnis pandora) lo representa a su vez entre las mariposas. Desde mayo hasta septiembre, Valorio es también el bosque de las pandoras y estos bellísimos insectos depositan sus puestas en las abundantes y literarias violetas (Viola odorata) de su umbrío soto.

Otra mariposa que estoy viendo con frecuencia en los paseos: Vanesa de los cardos (Vanessa cardui). Extraordinaria viajera ampliamente distribuida por nuestro planeta.

Mariposa manchas verdes (Glaucopsyche alexis). Ese pequeño licénido, sin ser raro, no resulta muy frecuente de ver en Valorio.

En cambio, la mariposa Maculada (Pararge aegeria) llega a ser muy abundante. Este lepidóptero es un gran amante de los sotos y bosques umbríos.

También estamos en fechas muy propicias para la observación de diversas especies de hemípteros de la familia de los pentatómidos, como estos trovadores (Graphosoma lineatum) de llamativo traje a rayas…

…o esta curiosa chinche mediterránea (Carpocoris fuscispinus).

También estamos en tiempo de orquídeas. En Valorio, la especie más frecuente es la orquídea de la araña u orquídea abejera (Ophrys sphegodes).

Las cañaflejas (Thapsia villosa) que crecen en los claros del bosque atraen a numerosos insectos, fundamentales en la dieta de muchas aves y otros pequeños vertebrados.

En la gestión de los espacios naturales de propiedad pública, como Valorio, la conservación de la diversidad biológica debería de ser un elemento absolutamente prioritario. No podemos olvidar que nuestro bosque es mucho más que un lugar bonito donde ir a hacer deporte o a merendar.

¡Ya están aquí las abubillas!

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Aunque todos los años se observan algunos ejemplares de esta especie que permanecen durante los meses invernales en distintos puntos de la provincia -generalmente en las comarcas más meridionales como Sayago, Toro o La Guareña-, la abubilla es en nuestras latitudes una especie de hábitos esencialmente migradores a causa de su alimentación insectívora. Las más madrugadoras comienzan a regresar del sur en febrero pero es a lo largo del mes de marzo cuando se confirma la vuelta generalizada de estas singulares y populares aves a sus territorios de cría. Es ahora cuando en campiñas, dehesas, sotos y bosques abiertos comienza a ser habitual su característico y relajante canto “up-up-up….up-up-up…”.

La abubilla es una de las aves que mayor impacto y presencia tiene en la cultura tradicional europea y, en general, en todas las culturas propias de su área de distribución (Eurasia y África): mensajero celestial y ave de buen agüero en China, confidente del rey Salomón en la tradición islámica, protagonista de la comedia Las aves del clásico griego Aristófanes…

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No es de extrañar, así, que también sea una de las aves más populares en nuestro entorno. Por ejemplo, no son pocos los pueblos españoles y portugueses cuyo mote colectivo coincide con el nombre local de esta especie (por ejemplo “bubillos”). Y cierto que estos nombres vernáculos populares son muy abundantes en las comarcas zamoranas, donde hemos recopilado todas estas variantes: bubilla, bubillo, buzbilla, bubiella, bobiella, boubiella, boubiela, bubela, boubela, abubilla, abobilla, abubiella, abubina, cuco y cucuyo.

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Todos estas denominaciones -así como nombre latino (upupa) y la mayor parte de los que recibe en el conjunto de las lenguas europeas- tienen su origen en el canto de la abubilla el cual a menudo nos ayuda a descubrir a esta ave de aspecto exótico en sus posaderos. Estos días soleados de la primavera temprana son ideales para acudir a su llamada y disfrutar con la observación de una de nuestras aves más bonitas y peculiares.