Comienza el programa ANDARRIOS

A partir del mes de octubre se va a desarrollar en la ciudad de Zamora un nuevo programa de actividades dedicadas a la observación e interpretación de la fauna y la flora del municipio.

El programa ANDARRÍOS es un programa de Educación Ambiental promovido por la Concejalía de Medio Ambiente y dirigido a personas de todas las edades.

Las aves y otros vertebrados, los insectos y la interesante vegetación de las riberas del Duero, el bosque de Valorio, el entorno del barrio de Carrascal e incluso del propio casco urbano, serán objetivos preferentes de las actividades del programa ANDARRÍOS.

Conocer nuestro medio natural y a sus otros habitantes es el primer paso necesario para valorarlo y conservarlo.

Aquí os dejo el calendario de actividades programadas para el mes de octubre:

– Domingo 3 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del entorno del Barrio de Carrascal. Horario de mañana. (PLAZAS AGOTADAS).

– Sábado 9 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora de las Riberas del Duero. Horario de tarde.

– Viernes 15 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora de las Riberas del Duero. Horario de tarde.

– Domingo 24 de octubre. Actividad de observación e interpretación de la fauna y la flora del entorno del Barrio de Carrascal. Horario de mañana.

Para las actividades en Carrascal el punto de encuentro será en el propio barrio y pueden incluir tramos de ladera con alguna dificultad.

La inscripción es gratuita. Para más información e inscripciones enviar un mensaje de whatasapp o telegram o llamar al 676046551 (José Alfredo).

ANDARRÍOS es un programa de Educación Ambiental promovido por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de Saliegos Birding y Zamora BioDiversa.

Cumplimos 100 rutas en el bosque de los ruiseñores

Foto: Rosa M. Seijas

Ayer por la mañana llevamos a cabo una nueva actividad de observación de fauna y flora del programa “Zamora, Aves y Naturaleza” de la Concejalía de Turismo. No era una más sino la número 100 de este programa que cuenta ya con más de cuatro años de existencia. En este tiempo han sido muchos (unos 1.600) los visitantes y habitantes de nuestra pequeña ciudad que han tenido la oportunidad de descubrir las increíbles maravillas naturales que atesora Zamora: esperamos que sean muchos más los que puedan disfrutarlas en el futuro. Conocer nuestro patrimonio natural es el primer paso necesario para protegerlo y conservarlo.

Foto: Rosa M. Seijas

En la ruta del sábado visitamos, una vez más, el bosque de Valorio, nuestra valiosísima masa forestal urbana. Y, una vez más, los sotos y praderas que se extienden a lo largo de la ribera del arroyo nos fascinaron con su pléyade de pequeñas aves canoras y variopintos insectos. Mariposas como la pandora, la sofía, la medioluto ibérica o la blanquita de la col se fueron poco a poco activando a medida que las altas temperaturas se iban haciendo cada vez más patentes.

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)
Blanquita de la col (Pieris rapae)
Pandora (Argynnis pandora)
Sofía (Issoria lathonia)

También vimos otros polinizadores como la chinche rayada o la fascinante mosca de las flores que imita con sus colores, tamaño e incluso modo de volar, al imponente avispón europeo.

Chinches rayadas (Graphosoma lineatum)
Mosca de las flores (Volucella zonaria)

Los abundantísimos ruiseñores nos acompañaron a lo largo de todo el trayecto, dejándose ver con más facilidad de lo que acostumbran. Pero no fueron los únicos que estimularon el oído de los participantes: oropéndolas, mirlos, petirrojos, currucas capirotadas, zarceros políglotas, chochines, jilgueros, pinzones y una larga lista de paseriformes competían con los ruiseñores en el arte musical.

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
Zarcero políglota (Hippolais polyglotta)

Como es habitual en Valorio, no faltaron los pájaros carpinteros: un simpático duende del bosque, el pico menor hizo su aparición al tiempo que se escuchaba el quejumbroso relinchar de su primo mayor, el pito real ibérico. Igualmente sorprendió a los asistentes, la observación de un buitre leonado que sobrevolaba el bosque a baja altura, permitiendo apreciar la gran envergadura de la rapaz.

Pico menor (Dryobates minor)
Buitre leonado (Gyps fulvus)

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa de observación de fauna promovido por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, con la colaboración de Erithacus y Zamora BioDiversa. Para más información o inscripciones llamar o mandar un mensaje de whatsapp o telegram al 676046551 (José Alfredo) o enviar un e-mail a: zamorabiodiversa@gmail.com.

Descubriendo otro Valorio

Los gigantescos y dos veces centenarios pinos piñoneros (Pinus pinea) que constituyen la imagen más conocida de Valorio.

El bosque de Valorio, propiedad del Ayuntamiento de Zamora, se salvó casi de milagro de ser succionado por ese agujero negro que fueron, para las masas arboladas españolas, las desamortizaciones del XIX. Las gestiones, ruegos y dilaciones de nuestros munícipes de aquella para que la ciudad conservara su bosque dieron sus frutos y ello explica la rara y afortunada anomalía de una pequeña ciudad de la meseta que disfruta de un pequeño pero valioso y ameno enclave forestal justo desde el final de sus últimas calles.

Esta primavera Valorio está siendo el escenario de algunas de las actividades de observación de fauna y flora del programa “Zamora, Aves y Naturaleza” de la Concejalía de Turismo. Gracias a ello, algunos zamoranos y también algunos visitantes (esperamos que pronto sean muchos más) están descubriendo lo que bastantes de ellos ya intuían: que Valorio es algo más que un área recreativa grandota donde se puede merendar, hacer deporte o celebrar un cumpleaños. Que es una verdadera reserva natural a las puertas de la ciudad.

Rodal relíctico de roble carbizo (Quercus pyrenaica) en el bosque de Valorio.

Hace más de un siglo y medio que ya no se dedica a la producción forestal o al aprovechamiento ganadero y que su uso es exclusivamente recreativo (fue una de las condiciones para librarse de la desamortización). Pero, además, hoy que estamos envueltos en una crisis de biodiversidad sin precedentes, hay otro papel de nuestro bosque urbano que debemos resaltar por encima de toda consideración: precisamente la conservación de la diversidad biológica. Toda gestión que se haga de Valorio debería considerar este aspecto de modo primordial.

Cárabo común (Strix aluco) descansando en el hueco de un viejo álamo blanco (Populus alba). La conservación de abundante arbolado maduro es uno de los aspectos más interesantes de este bosque.

Los ciudadanos que participaron el sábado pasado en la actividad nº 97 de “Zamora, Aves y Naturaleza” tuvieron la oportunidad de conocer ese Valorio salvaje y diverso. A lo largo del paseo, de algo más de tres horas de duración, vieron y escucharon 27 especies diferentes de aves, desde los ruiseñores y cárabos que han dado fama a Valorio en el mundo de los observadores de aves hasta rapaces como el milano negro, el águila calzada o el buitre leonado que sobrevolaban continuamente el bosque. Pero también contemplaron un fascinante mundo de pequeñas criaturas increíbles: las mariposas y otros insectos. Esto dio pie para resaltar la importancia de mantener claros en el bosque donde se permita el crecimiento de plantas que favorecen la presencia de estos polinizadores, cuya conservación es fundamental. Valorio, al contrario de lo que se afirma en numerosas ocasiones, no sufre una verdadera falta de arbolado.

Cañaflejas (Thapsia villosa) en un claro del bosque. Esta apiácea resulta muy atractiva para numerosos insectos que se alimentan en sus flores.

Podéis haceros una idea de lo que se vio en la ruta del sábado gracias a las estupendas fotos que nos han dejado tres de los participantes en la actividad, a los cuales agradecemos desde aquí su amabilidad: Noelia Borrego, Carmen Carrascal y Luis Domingo Sánchez.

Aciano (Centaurea cyanus). Foto: Noelia Borrego.
Yerba pastel (Isatis tinctoria). Foto: Noelia Borrego.
Orquídea abejera (Ophrys sphegodes). Foto: Noelia Borrego.
Avispa ichneumón (Diphyus sp). Foto: Luis Domingo Sánchez
Mosca de las flores (Volucella zonaria). Foto: Noelia Borrego.
Abejorro común (Bombus terrestris). Foto: Noelia Borrego.
Chinche rayada (Graphosoma linneata) sobre flores de cañafleja (Thapsia villosa). Foto: Carmen Carrascal.
Toro del sol (Heliotaurus ruficollis) sobre cañafleja. Foto: Noelia Borrego.
Loba (Maniola jurtina). Foto: Noelia Borrego.
Mariposa de los muros (Pararge aegeria). Foto: Noelia Borrego.
Pandora (Argynnis pandora). Foto: Luis Domingo Sánchez.
Blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri). Foto: Noelia Borrego.
Carbonero común (Parus major). Foto: Noelia Borrego.
Oropéndola europea (Oriolus oriolus). Foto: Noelia Borrego.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Foto: Noelia Borrego.

El próximo sábado 12 de junio volveremos a sumergirnos en el Valorio menos conocido. Repetiremos la visita en meses sucesivos con el propósito de que cada vez más personas descubran y comprendan la verdadera magia de nuestro pequeño bosque cercano.

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa del AYUNTAMIENTO DE ZAMORA desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Festival de mariposas

Pandora (Argynnis pandora)

Esta mañana, aprovechando el buen tiempo, que no tenía que trabajar y que con la fase 2 se amplia el horario de paseo y se puede por fin disfrutar de las horas del día realmente buenas para esta actividad, salí a dar un paseo largo por las afueras de Zamora con la única finalidad de observar mariposas.

Sofía (Issoria lathonia)

El objetivo, sencillamente, era localizar el máximo número de especies de estos bellos y apasionantes insectos, disfrutar con su contemplación y, de paso, hacer un poco de ejercicio y tomar el agradable sol.

Bosque de Valorio

El recorrido, de unos 9 km en total, discurrió primero por el bosque de Valorio, desde el que pasando por el Alto de Guimaré accedí al vecino Teso del Cuerno y, finalmente, bajé a la vega del Duero por donde regresé a la ciudad siguiendo el camino de las Aceñas de Gijón. De esta manera pude incluir varios medios diferentes, lo cual favoreció encontrar una mayor diversidad de especies.

Laderas del Teso del Cuerno

Camino de las Aceñas de Gijón

En estas fechas, con la vegetación comenzando a secarse, las especies exclusivas del período primaveral han desaparecido de esta localidad (como es el caso de Zegris eupheme o Tomares ballus) o bien se observan aún pero en números muy bajos (por ejemplo: Euchloe crameri y Melanargia occitanica).

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Por el contrario, vuelan ya abundantes las mariposas propias de la primavera tardía y el verano como Argynnis pandora, Melanargia lachesis, Maniola jurtina, Pyronia cecilia y las del género Thymelicus, todas ellas grandes amantes del calor intenso.

Náyade (Celastrina argiolus)

La lista final que obtuve, en general compuesta por especies comunes en la zona, resultó bastante satisfactoria, con un total de 26 especies. Junto a especies típicamente forestales, que solo aparecieron en Valorio (Celastrina argiolus y Polygonia c-album) salieron otras propias de los cerros con vegetación abierta: Papilio machaon, Melanargia occitanica, Muschampia proto

Polvillo dorado (Muschampia proto)

Aunque el Teso del Cuerno está formado principalmente por areniscas, contiene también algunas pequeñas crestas calizas, lo cual permite la presencia de algunos licénidos ligados a este tipo de terrenos, como es el caso de Lysandra bellargus.

Niña celeste (Lysandra bellargus)

Aquí tenéis la lista completa:

Dorada línea corta (Thymelicus lineola)

Dorada línea larga (Thymelicus sylvestris)

Polvillo dorado (Muschampia proto)

Macaón (Papilio machaon)

Amarilla o de la alfalfa (Colias croceus)

Blanca de la col (Pieris brassicae)

Blanca verdinerviada (Pieris napi)

Blanquita de la col (Pieris rapae)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Blanquiverdosa moteada (Euchloe crameri)

Saltacercas (Lasiommata megera)

Maculada (Pararge aegeria)

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Medioluto herumbrosa (Melanargia occitanica)

Loba (Maniola jurtina)

Lobito jaspeado (Pyronia cecilia)

Pandora (Argynnis pandora)

Sofía (Issoria lathonia)

Doncella mayor (Melitaea phoebe)

C-blanca o escisa (Polygonia c-album)

Bella dama, cardera o vanesa de los cardos (Vanessa cardui)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Niña celeste (Lysandra bellargus)

Dos puntos o ícaro (Polyommatus icarus)

Morena (Aricia cramera)

Náyade (Celastrina argiolus)

Manto bicolor (Lycaena phlaeas)

Ya tenía ganas de dedicar un paseo en condiciones a nuestras preciosas amigas y comprobar, una vez más, que el entorno inmediato de Zamora mantiene una diversidad biológica verdaderamente destacable. Esperemos que sus habitantes seamos lo suficientemente sensatos para conservarla, ahora y en el futuro.

Macaón (Papilio machaon)

Paseando por el bosque de los ruiseñores

En Zamora el bosque comienza justamente donde termina la ciudad. De modo que esta semana pasada y la anterior disfruté de algunos paseos matinales por Valorio, nuestro gran parque o pequeño bosque (según se mire).

Panel informativo sobre las aves del bosque de Valorio, que forma parte de la Ruta Ornitológica del Ayuntamiento de Zamora, con textos y fotos míos, por cierto. Por fin -más vale tarde que nunca- una mínima información al público sobre la fauna de la ciudad y de sus principales espacios naturales.

Una de las especies de pequeños paseriformes más llamativas en estas fechas es el zarcero políglota o común (Hippolais polyglotta). Los machos cantan ahora incesantemente, a menudo desde perchas bien visibles sobre la masa de arbustos espesos que son su hábitat predilecto.

Por su parte, la oropéndola (Oriolus oriolus) prefiere camuflarse entre las tupidas copas de los árboles, en especial los álamos y chopos que rodean el arroyo. Esta especie está bastante bien representada en Valorio pero no resulta fácil verla. En cambio, se escucha muy bien el canto de los machos, proclamando una y otra vez: “que-tengo-frío…que-tengo-frío…”. Tiene guasa que cuanto más calor hace, más repite la cantinela.

En cambio, no se oye ahora el “upupú…upupú…” de las abubillas (Upupa epops) pues en estos días se hallan muy atareadas con la alimentación de su pollada.

Las palomas torcaces (Columba palumbus) se cuentan, sin duda, entre las aves más abundante y características de Valorio. La densidad de población que alcanzan en esta pequeña masa forestal resulta excepcional.

Pero los grandes protagonistas de la primavera en Valorio son los ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos). Siguiendo el curso del arroyo nos acompañan constantemente sus potentes y melodiosos cantos. Valorio es, sin duda, el bosque de los ruiseñores.

Y si el ruiseñor encarna el papel protagonista entre los pájaros, la Pandora (Argynnis pandora) lo representa a su vez entre las mariposas. Desde mayo hasta septiembre, Valorio es también el bosque de las pandoras y estos bellísimos insectos depositan sus puestas en las abundantes y literarias violetas (Viola odorata) de su umbrío soto.

Otra mariposa que estoy viendo con frecuencia en los paseos: Vanesa de los cardos (Vanessa cardui). Extraordinaria viajera ampliamente distribuida por nuestro planeta.

Mariposa manchas verdes (Glaucopsyche alexis). Ese pequeño licénido, sin ser raro, no resulta muy frecuente de ver en Valorio.

En cambio, la mariposa Maculada (Pararge aegeria) llega a ser muy abundante. Este lepidóptero es un gran amante de los sotos y bosques umbríos.

También estamos en fechas muy propicias para la observación de diversas especies de hemípteros de la familia de los pentatómidos, como estos trovadores (Graphosoma lineatum) de llamativo traje a rayas…

…o esta curiosa chinche mediterránea (Carpocoris fuscispinus).

También estamos en tiempo de orquídeas. En Valorio, la especie más frecuente es la orquídea de la araña u orquídea abejera (Ophrys sphegodes).

Las cañaflejas (Thapsia villosa) que crecen en los claros del bosque atraen a numerosos insectos, fundamentales en la dieta de muchas aves y otros pequeños vertebrados.

En la gestión de los espacios naturales de propiedad pública, como Valorio, la conservación de la diversidad biológica debería de ser un elemento absolutamente prioritario. No podemos olvidar que nuestro bosque es mucho más que un lugar bonito donde ir a hacer deporte o a merendar.

Zegríes e Isatides

Cada especie de mariposa se encuentra asociada a una o varias especies de plantas, de las cuales se nutren necesariamente sus orugas, de tal modo que la presencia de esas plantas es condición imprescindible para su reproducción.

Zegris eupheme. Bosque de Valorio (Zamora), 6 de mayo de 2019.

En el caso de la preciosa, y cada vez más amenazada, Zegrí (Zegris eupheme), una de sus plantas nutricias -la más habitual en nuestra región- es la conocida como hierba pastel o isatide (Isatis tinctoria), una brasicácea que tuvo una gran importancia para la industria del tinte, pues hasta el sigo XVI fue la única fuente de colorante azul conocida en Europa (denominado añil), manteniéndose su uso incluso hasta el siglo XX.

Isatis tinctoria. Bosque de Valorio (Zamora), 6 de mayo de 2019.

Ambas especies están presentes en los alrededores de Zamora, donde las podemos disfrutar especialmente en estos días de mayo, que es cuando florece esplendoroso el isatide y los zegríes recorren los altos y laderas de los tesos con sus velocísimos e incansables vuelos.

Zegris eupheme. Bosque de Valorio (Zamora), 6 de mayo de 2019.

Ruiseñor común: traje discreto y garganta de oro

El ornitólogo español Francisco Bernis, en su Diccionario de nombres vernáculos de aves, se refiere al ruiseñor común (Lusicinia megarhynchos) con estas acertadas palabras: “Modesto pájaro, conocido sólo de escucha para bastante gente, y sólo “de oídas” para mucha más, incluidos algunos poetas que lo mencionan”.

Es una pequeña ave migratoria insectívora, perteneciente a la familia de los Muscicápidos dentro del orden de los Passeriformes. Mide 15-16,5 cm de longitud y pesa alrededor de 20 g. El dorso, las alas y la cola son de color castaño y el vientre de color pardo claro. No hay apenas diferencia de aspecto entre los sexos.

Es bien conocido por su fuerte canto que incluye un registro de silbidos y borboteos y otros sonidos. Comienza a emitirlo desde su llegada a las zonas de cría (tras pasar el invierno en África al sur del Sahara), a partir de principios de abril, hasta finales de junio, una vez terminada la temporada de cría. El canto del ruiseñor destaca entre el de otras aves por su potencia e intensidad, además de por la frecuencia casi constante con que lo emite el macho, tanto por el día como por la noche.

Un ave muy literaria

Estas características de su canto (magistral y nocturno), unidas a lo discreto de su aspecto, conforman el tópico del ruiseñor, una constante en la literatura occidental. No existe ninguna otra especie que aparezca con tanta frecuencia en la tradición poética europea, culta y popular. Aquí tenemos dos ejemplos muy conocidos:

“El roseñor que canta por fina maestría,

siquiere la calandria que faz gran melodía,

mucho meior cantó el varón Ysaya,

e los otros Prophetas, onrada compañía.”

(G. de Berceo: Milagros de Nuestra Señora)

Julieta: ¿Tan rápido te marchas? Todavía falta mucho para que amanezca. Es el canto del ruiseñor, no el de la alondra, el que se escucha. Todas las noches se posa en aquel granado. Es el ruiseñor, amado mío.

(W. Shakespeare: Romeo y Julieta, acto V, escena III)

Valorio: el bosque de los ruiseñores

El ruiseñor común siente gran preferencia por los lugares con abundante y espesa vegetación, tanto arbórea como arbustiva, conformando ambientes umbríos y algo húmedos. Le gustan especialmente los sotos de las riberas de ríos y arroyos, por lo que no es extraño que abunde en Valorio, el bosque de Zamora. De hecho, la densidad de parejas reproductoras de esta especie es particularmente elevada en nuestro bosque suburbano, que constituye un marco ideal para disfrutar con la música natural de este incansable cantor.

Siete años con Agustín

Fue un día de mediados de marzo de 2014 cuando descubrí a este macho de cárabo tomando el sol a la puerta de su refugio en un viejo álamo del bosque zamorano de Valorio. Desde ese momento, se convirtió en un verdadero icono para los observadores de aves locales que lo bautizaron con el nombre de “Agustín”, en recuerdo del poeta, gramático y pensador zamorano García Calvo, quien dedicó no pocos versos a nuestro pequeño bosque suburbano.

Los retratos de Agustín, reproducidos en folletos y paneles informativos, constituyen ahora el emblema indiscutible de Valorio y su fauna salvaje. Pero él, ajeno a esta fama sobrevenida y a la humana obsesión por las imágenes, continúa dedicándose a sus cosas de cárabo: ulular, cazar roedores y pájaros y criar un par de alucones cada temporada. Y ahí sigue.

Pequeñas viajeras increíbles

Estos ejemplares de Vanesa de los Cardos (Vanessa cardui) reponen fuerzas libando en la flor de un tilo del bosque zamorano de Valorio, en medio de su viaje migratorio. Muchos ejemplares de su especie -quizás estos individuos también- realizan la migración más larga conocida en una mariposa. Recorren más de 4.000 kilómetros, entre África tropical y el norte de Europa, atravesando el desierto del Sahara y el mar Mediterráneo en busca de recursos y de un clima favorable. Toda una proeza para unos seres de tan reducidas dimensiones.

Cinco años con Agustín

29513040_399077137171448_2554668558353021331_n

Fue un día de mediados de marzo de 2014 cuando descubrí a este macho de cárabo tomando el sol a la puerta de su refugio en un viejo álamo del bosque zamorano de Valorio. Desde ese momento se convirtió en un verdadero icono para los observadores de aves locales que lo bautizaron con el nombre de “Agustín”, en recuerdo del poeta, gramático y pensador zamorano García Calvo, el cual dedicó no pocos versos a nuestro pequeño bosque. Los retratos de Agustín, reproducidos en folletos y puntos de información, constituyen ahora el emblema indiscutible de Valorio y su fauna salvaje.
Pero él, ajeno a esta fama sobrevenida y a la humana obsesión por las imágenes, continúa dedicándose a sus cosas de cárabo: ulular, cazar roedores y pájaros (entre otros) y criar dos o tres alucones cada temporada. Ahí sigue.