Siete años con Agustín

Fue un día de mediados de marzo de 2014 cuando descubrí a este macho de cárabo tomando el sol a la puerta de su refugio en un viejo álamo del bosque zamorano de Valorio. Desde ese momento, se convirtió en un verdadero icono para los observadores de aves locales que lo bautizaron con el nombre de “Agustín”, en recuerdo del poeta, gramático y pensador zamorano García Calvo, quien dedicó no pocos versos a nuestro pequeño bosque suburbano.

Los retratos de Agustín, reproducidos en folletos y paneles informativos, constituyen ahora el emblema indiscutible de Valorio y su fauna salvaje. Pero él, ajeno a esta fama sobrevenida y a la humana obsesión por las imágenes, continúa dedicándose a sus cosas de cárabo: ulular, cazar roedores y pájaros y criar un par de alucones cada temporada. Y ahí sigue.

Cinco años con Agustín

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Fue un día de mediados de marzo de 2014 cuando descubrí a este macho de cárabo tomando el sol a la puerta de su refugio en un viejo álamo del bosque zamorano de Valorio. Desde ese momento se convirtió en un verdadero icono para los observadores de aves locales que lo bautizaron con el nombre de “Agustín”, en recuerdo del poeta, gramático y pensador zamorano García Calvo, el cual dedicó no pocos versos a nuestro pequeño bosque. Los retratos de Agustín, reproducidos en folletos y puntos de información, constituyen ahora el emblema indiscutible de Valorio y su fauna salvaje.
Pero él, ajeno a esta fama sobrevenida y a la humana obsesión por las imágenes, continúa dedicándose a sus cosas de cárabo: ulular, cazar roedores y pájaros (entre otros) y criar dos o tres alucones cada temporada. Ahí sigue.

Valorio: un bosque en la ciudad

El bosque de Valorio, que formó parte del antiguo monte concejil de la ciudad de Zamora y hoy constituye una de sus grandes áreas naturales periurbanas, se encuentra ubicado en un valle fluvial excavado inmediatamente al noroeste del casco urbano. La mayor parte de sus 70 ha de extensión se hallan cubiertas de pinar de pino piñonero (Pinus pinea), con presencia de un notable rodal de ejemplares de porte impresionante que superan los 200 años de edad. En torno al arroyo de Valorio, o de Valderrey, crece un bien conservado bosque de ribera, dominado por álamos (Populus alba) y chopos (Populus nigra), con sotobosque de negrillos (Ulmus minor) y zarzas (Rubus ulmifolius).

 

Además encontramos numerosas especies arbóreas de tipo ornamental, plantaciones de arizónicas (Cupressus glabra) y restos de antiguos cultivos leñosos, entre los que destaca el almendro (Prunus dulcis). También, salpicados aquí y allá, podemos observar algunos retazos del bosque de quercíneas original formado por encinas (Quercus ilex), robles melojos (Quercus pyrenaica) y quejigos (Quercus faginea). En los llanos en altura que rodean el bosque existen pastizales xerófilos y acidófilos, con importante presencia del barceo (Stipa gigantea), alternando con parcelas cultivadas de cereal de secano

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Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)

Valorio cuenta con una  nutrida comunidad ornítica integrada por al menos 150 especies, de las que 72 son reproductoras comprobadas. Destaca por sus poblaciones de aves forestales, con buenas representaciones de rapaces nocturnas (cárabo Strix aluco, búho chico Asio otus, autillo Otus scops y mochuelo Athene noctua) y pícidos (torcecuello Jynx torquilla, pito real ibérico Picus sharpei, pico picapinos Dendrocopos major y pico menor Dryobates minor).  

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Búho chico (Asio otus)

Además cuenta con buenas poblaciones de paseriformes como ruiseñor común (Luscinia megarynchos), mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), oropéndola (Oriolus oriolus), gorrión molinero (Passer montanus) y escribano soteño (Emberiza cirlus), y es un buen lugar para la observación de diversas rapaces que lo sobrevuelan habitualmente, en especial los milanos real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans), el águila calzada (Aquila pennata) y el buitre leonado (Gyps fulvus).

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Pico picapinos (Dendrocopos major)

En los espacios abiertos de su entorno más inmediato abundan las cogujadas montesina (Galerida theklae) y común (Galerida cristata) y están presentes otras especies características de estos medios como el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el alcaudón real (Lanius meridionalis) y la collalba gris (Oenanthe oenanthe).

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Cogujada montesina (Galerida theklae)

Por otro lado, se ha citado en Valorio la presencia de 25 especies de mamíferos, entre ellos el murciélago ratonero grande (Myotis myotis), la rata de agua (Arvicola sapidus), el conejo (Oryctolagus cuniculus), el tejón (Meles meles) y la jineta (Genetta geneta); 10 de reptiles, como la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y las culebras de escalera (Zamenis scalaris) y bastarda (Malpolon monspessulanus); 6 de anfibios, como el sapillo moteado (Pelodytes hespericus) y el sapo partero común (Alytes obstetricans); y otras 6 de peces, entre los que destaca la amenazada bermejuela (Achondrostoma arcasii), un pequeño ciprínido endémico considerado “Vulnerable” a nivel mundial.

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Bermejuela (Achondrostoma arcasii)

Finalmente, hay que destacar la bien conservada comunidad de lepidópteros que albergan nuestro pequeño bosque zamorano y sus alrededores, con más de 50 especies de mariposas diurnas presentes, entre ellas especies como Papilio machaon, Iphiclides feisthamelii, Zerynthia rumina, Zegris eupheme, Brintesia circe, Polygonia c-album, Argynnis pandora y Tomares ballus.

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Zerynthia rumina

Cárabos de ciudad

Oír el trémulo ulular del cárabo es escuchar la genuina voz de la naturaleza salvaje llamándonos desde la profunda oscuridad del bosque nocturno. Del bosque…o de un parque urbano, pues cada vez son más los ejemplares de esta especie que se adaptan a vivir en ámbitos ciudadanos.

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Otras estrigiformes, como el mochuelo, el autillo y la lechuza (cazadores de invertebrados y/o pequeños roedores) acusan la falta cada vez mayor de presas y de cazaderos y se han enrarecido enormemente en el interior de las ciudades, donde hasta hace poco eran frecuentes. En cambio, el cárabo se adapta a la perfección a las circunstancias adversas, con una dieta mucho más flexible que incluye la posibilidad de sustentarse a base de pequeñas aves, tales como gorriones o estorninos.

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En la ciudad de Zamora siempre hubo una pequeña población de cárabos asentada en las islas y riberas arboladas del río Duero, compuesta por no más de tres o cuatro parejas reproductoras. Pero hace una década comenzaron un proceso de expansión que los llevó a establecerse en el bosque urbano de Valorio y, algunos años más tarde, a dar el salto al casco antiguo donde hoy día su presencia resulta habitual en el entorno del Castillo. Tampoco es raro que algunos ejemplares se dispersen en busca de presas recorriendo los parques y jardines de otras zonas de la ciudad.

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De modo que si, en medio de la vigilia o del paseo nocherniego, le parece escuchar su voz vibrante como de ocarina, no crea que se está volviendo loco. Es el espíritu de los bosques que regresa reclamando las antiguas posesiones de sus ancestros.

Rapaces nocturnas del bosque de Valorio.

Las rapaces nocturnas (estrigiformes) constituyen uno de los elementos más interesantes de la avifauna de este bosque periurbano de la ciudad de Zamora. Hasta hace 15 años acogía cuatro especies diferentes de este orden de aves: el autillo (Otus scops), el mochuelo (Athene noctua), el búho chico (Asio otus) y la lechuza común (Tyto alba). Ésta última, que siempre había sido muy escasa, desapareció por aquellas fechas.

Sin embargo, unos años más tarde (en torno al 2010) una nueva especie comenzó a colonizar el bosque: el cárabo (Strix aluco). En la actualidad, su población local se compone de 3 parejas reproductoras.

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Por su parte, el búho chico mantiene desde hace dos décadas una población bastante estable que oscila enre las 5 y las 8 parejas, mientras que el autillo -antaño muy abundante- ha experimentado una regresión muy marcada, descendiendo desde las 10 u 11 parejas que se censaron hacia el año 2000 hasta las 4 o 5 actuales. Igualmente negativa es la evolución de la población del mochuelo que ha caído en los últimos 20 años desde 6 o 7 parejas hasta solamente 2 o 3.

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