El regreso del corzo y el ciervo.

Dos ungulados silvestres que en el último cuarto de siglo han vuelto al municipio de Zamora tras un largo tiempo de ausencia.

Tras siglos de persecución y de destrucción de su hábitat, la aparición y la posterior proliferación de las armas de fuego durante la Edad Moderna, condujeron a la desaparición en el entorno de la ciudad de Zamora de las dos especies autóctonas de cérvidos -el corzo (Capreolus capreolus) y el ciervo (Cervus elaphus)- muy probablemente antes del siglo XIX.
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Afortunadamente, a finales del XX regresaron ambas especies y hoy su presencia es común en el municipio zamorano, particularmente en las áreas de montes y dehesas que se extienden al occidente de la ciudad. Su vuelta se enmarca en un proceso generalizado de expansión poblacional de estos ungulados, relacionado, entre otros factores, con el gran aumento experimentado por la superficie forestal durante las últimas décadas y, en el caso del ciervo, con las reintroducciones realizadas con fines cinegéticos.

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Perdiceras contra corzos.

Hace unos días, en pleno anochecer, disfrutábamos Isabel Martín y yo con los vuelos sincronizados y acrobáticos de una pareja de águilas perdiceras en un hermoso paraje del occidente zamorano, cuando descubrimos en lo más alto de una ladera, a un kilómetro aproximadamente de nuestra posición, las características siluetas de una corza y un corcino bastante crecido.

Cambiamos al momento el foco de nuestra atención orientando el telescopio hacia el punto donde se hallaban los cérvidos y cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que no éramos los únicos que se habían fijado en ellos. Durante varios minutos ambas águilas se dedicaron a acosarlos efectuando agresivos picados contra ellos, lo que obligó varias veces a la corza a interponerse delante de su cría y, finalmente, refugiarse los dos en lo más espeso del piornal.

Aunque en un primer momento la impresión fue de que había intención venatoria por parte de las rapaces, creemos que lo más probable es que se tratara de una reacción de territorialidad y defensa del nido pues los corzos fueron atacados a menos del 100 m del mismo.

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