Paseo por las riberas primaverales

Esta tarde tocaba de nuevo recorrido por las riberas del Duero. Había que tomar el pulso a su variada comunidad de aves -en pleno apogeo primaveral- para preparar las dos actividades de “Zamora, Aves y Naturaleza” programadas para esta semana: el viernes por la tarde y el domingo por la mañana.

Como ya sabéis, el tramo fluvial que atraviesa nuestra ciudad es un verdadero paraíso para las aves gracias a la buena conservación de sus islas y riberas.

Las condiciones para la observación son muy buenas y además esta actividad se ve acompañada por la belleza paisajística que nace de la combinación de este estupendo medio natural con los interesantísimos elementos arquitectónicos que jalonan el paseo.

“Homenaje a los poetas zamoranos”. Escultura de José Luis Coomonte recientemente erigida junto al puente de los Poetas.

Aceñas de Cabañales

El paseo de hoy discurrió por ambas márgenes del Duero: un total de casi seis kilómetros con una duración de algo más de tres horas. El censo y la lista de aves detectadas a lo largo del recorrido nos permiten hacernos idea de la abundancia y variedad presentes: 691 ejemplares de 55 especies diferentes. Los pongo al final del post por si queréis consultarlos.

No sólo hubo aves. Un buen número de tortugas de agua dulce se soleaban en las orillas. La mayoría pertenecían a dos especies: el autóctono galápago leproso (Mauremys leprosa) y el alóctono galápago de Florida (Trachemys scripta). Pero la mejor observación del día fue este solitario ejemplar del autóctono y muy amenazado galápago europeo (Emys orbicularis), una de las joyas más valiosas de nuestro medio fluvial.
La colonia de ardeidas que alberga una de las islas fluviales constituye, sin duda, el principal punto de atracción durante la temporada de cría. Casi todos los nidos de garza real (Ardea cinerea) contienen ya pollos de diferentes edades, mientras que los martinetes comunes (Nycticorax nycticorax) se hallan, por lo general, inmersos en la incubación.
Muchos pollos de garza real son ya lo suficientemente grandes para que sus padres los puedan dejar solos en el nido y, de ese modo, dedicar más tiempo a la captura de las presas que sus hijos demandan incesantemente.
También las abundantes cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) se entregan con gran dedicación a la labor de empollar sus puestas.
En estos días se comienzan a ver las primeras polladas de ánade azulón (Anas platyrhynchos).
En cambio, los diminutos pájaros moscones (Remiz pendulinus) se encuentran todavía dedicados a la construcción de sus nidos, verdaderas obras maestras.
Esta hembra de avetorillo común (Ixobrychus minutus), el duende los carrizales, nos muestra su consumada técnica de pesca con arpón que ejecuta gracias a la sorprendente longitud de su cuello.
Pero la elegancia y la belleza alcanzan su grado máximo en esta otra ardeida (una familia por la que siento verdadera debilidad): la garceta común (Egretta garzetta).

Aquí tenéis la lista completa de las aves observadas u oídas, con el número de ejemplares detectados de cada una:

Ánade azulón (Anas platyrhynchos) 47

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) 1

Paloma bravía (doméstica) (Columba livia) 57

Paloma torcaz (Columba palumbus) 31

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) 12

Vencejo común (Apus apus) 2

Gallineta común (Gallinula chloropus) 8

Andarríos chico (Actitis hypoleucos) 9

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) 17

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) 46

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) 19

Avetorillo común (Ixobrychus minutus) 1

Garza real (Ardea cinerea) 43

Garceta común (Egretta garzetta) 2

Martinete común (Nycticorax nycticorax) 10

Buitre leonado (Gyps fulvus) 4

Águila calzada (Hieraaetus pennatus) 3

Milano negro (Milvus migrans) 16

Autillo europeo (Otus scops) 1

Martín pescador común (Alcedo atthis) 1

Torcecuello euroasiático (Jynx torquilla) 3

Pico menor (Dryobates minor) 1

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) 2

Urraca común (Pica pica) 21

Grajilla occidental (Corvus monedula) 11

Cuervo grande (Corvus corax) 4

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) 7

Carbonero común (Parus major) 11

Pájaro moscón europeo (Remiz pendulinus) 2

Carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus) 4

Carricero común (Acrocephalus scirpaceus) 2

Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) 1

Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) 2

Golondrina común (Hirundo rustica) 34

Avión común (Delichon urbicum) 5

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) 1

Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus) 6

Cetia ruiseñor (Cettia cetti) 12

Mito común (Aegithalos caudatus) 2

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) 10

Agateador europeo (Certhia brachydactyla) 3

Chochín común (Troglodytes troglodytes) 3

Estornino negro (Sturnus unicolor) 36

Mirlo común (Turdus merula) 17

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) 4

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) 9

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) 10

Gorrión común (Passer domesticus) 52

Gorrión molinero (Passer montanus) 37

Lavandera blanca (Motacilla alba) 3

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) 1

Verderón común (Chloris chloris) 12

Pardillo común (Linaria cannabina) 2

Jilguero europeo (Carduelis carduelis) 23

Serín verdecillo (Serinus serinus) 8

Tiempo de galápagos

Esta mañana pude ver, soleándose en las riberas del río Duero a su paso por Zamora, un ejemplar de galápago europeo (Emys orbicularis) y otro de galápago leproso (Mauremys leprosa), los primeros que he tenido la suerte de observar este año.

Galápago europeo (Emys orbicularis) en el Duero zamorano

Pronto, estos dos verdaderos tesoros amenazados de nuestra fauna autóctona, comenzarán el período de apareamientos con el que dan inicio a su ciclo reproductivo. A partir de ahora, si estamos atentos y tenemos un poco de suerte, podremos disfrutar con su observación en bastantes de nuestros humedales. Os animo a conocer más sobre estos magníficos quelonios en las entradas que les he dedicado en este blog:

https://zamorabiodiversa.wordpress.com/2019/05/07/tortugas-galapagos-y-sapos-concheros/

https://zamorabiodiversa.wordpress.com/2018/10/30/galapagos-en-el-duero/

Galápago leproso (Mauremys leprosa) en el Duero zamorano

Tortugas, galápagos y sapos concheros

Galápago leproso en Villalcampo (Zamora)

Las dos especies ibéricas autóctonas de quelonios de agua dulce, el galápago europeo (Emys orbicularis) y el galápago leproso (Mauremys leprosa), se encuentran ampliamente distribuidas en la provincia de Zamora ocupando, con densidades muy variables en ambos casos, la mayor parte de nuestras comarcas.

Distribución del galápago europeo en Zamora (NaturZamora-AZCN)

En el caso del galápago europeo, las poblaciones más importantes son las de la comarca de Sayago, que se halla en el suroeste de Zamora y que constituye, sin duda, una de las mejores áreas para esta especie en toda la península ibérica. El leproso resulta también relativamente frecuente en Sayago y además está muy bien distribuido a lo largo del curso del río Duero.

Distribución del galápago leproso en Zamora (NaturZamora-AZCN)

De este modo, es lógico que los galápagos hayan tenido un hueco en la cultura popular tradicional de nuestros pueblos, especialmente en aquellas comarcas, como la de Sayago, donde sus densidades resultan más elevadas. Al igual que en muchas zonas de Extremadura, Andalucía y Portugal, la abundancia de estos reptiles favoreció su captura y consumo culinario, y también era frecuente mantenerlos vivos en las viviendas, debido a la extendida creencia de que su presencia ahuyentaba a los ratones.

Galápagos europeos en Sayago (Zamora)

¿Y cómo se llaman aquí? La denominación más extendida para ambas especies en la provincia de Zamora es la de “tortuga”, recogida en la propia capital, en Toro, Tierra de Campos, Benavente y Sayago y que es también tradicional en otras provincias vecinas como la de Valladolid.

Galápago europeo y galápagos leprosos en Zamora capital

Por otro lado, tenemos un grupo de vernáculos en los que se identifica a estas especies como “sapos con concha” y que son característicos del noroeste de la península ibérica (Galicia, norte de Portugal y el oeste de Zamora y de León). Este es el caso de “sapo concho”, recogido en Sayago, “sapo conchero” en Aliste, Tábara y el Valle del Tera y “sapo cunqueiro” en Sanabria (de “cunca” que es una denominación local usada para las conchas de los moluscos).

Galápago leproso en Villalcampo (Zamora)

Finalmente, aparece más localizado el uso de “galápago” y su variante “calápago”, en algunas localidades sayaguesas. Estas denominaciones vernáculas son también las habituales en Salamanca, Extremadura, Andalucía y muchas áreas de Castilla.

Galápago europeo en Sayago (Zamora)

Emparentado con este término de origen prerromano, encontramos una forma muy interesante que conocemos solamente por estar presente en la toponimia de la localidad de Abelón, donde existe un pago llamado “El Calágado”. Como vemos se trata del mismo término usado como denominación general y oficial en portugués (“cágado”) pero conservando la “l” intervocálica que se pierde en portugués y en gallego. No tenemos constancia de que este nombre (“calágado”) siga vivo en la zona pero está claro que en el pasado se tuvo que usar.

El sapo común comparte algunos de sus nombres vernáculos con los galápagos. Almaraz de Duero (Zamora).

Sobre la relación que la taxonomía popular establece entre los quelonios y los anfibios (y particularmente con los anuros) ya hemos visto el ejemplo de los vernáculos del tipo “sapo concho”. Pero es que además es muy frecuente encontrar la transposición de estas denominaciones (“sapo conchero”, “sapo cunqueiro”) a grandes anuros terrestres -generalmente al sapo común Bufo spinosus-, a menudo en lugares donde los galápagos son muy escasos o están ausentes.

Galápago europeo en Sayago (Zamora)

Lo cierto es que la presencia de estos singulares reptiles en nuestra cultura popular es una cuestión que apenas ha sido estudiada. Por ello resultaría de agradecer cualquier aportación que puedan realizar los lectores para ampliar nuestros escasos conocimientos: nombres populares, creencias, usos tradicionales, nombres de lugares que hagan referencia, etc.

Duero salvaje

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Pocos kilómetros aguas abajo de la ciudad de Zamora, en la confluencia de su municipio con los de Pereruela y Almaraz comienza uno de nuestros espacios naturales mejor conservados: la Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Cañones del Duero”.

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Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Cigüeña negra (Ciconia nigra), alimoche (Neophron percnopterus), águila perdicera (Aquila fasciata), águila real (Aquila chrysaetos), alondra ricotí (Chersophilus duponti), galápago europeo (Emys orbicularis),  galápago leproso (Mauremys leprosa) y centenares de especies más forman parte de su rica y valiosísima fauna.

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Galápago europeo (Emys orbicularis)

Pero como viene siendo habitual en esta comunidad autónoma, la Red Natura 2000 supone apenas protección sobre el papel y no ha servido para evitar los graves efectos de las concentraciones parcelarias sobre la población de la amenazada alondra ricotí o las importantes molestias ocasionadas por actividades turísticas sin regular sobre las zonas de anidación de aves rupícolas especialmente sensibles, como el alimoche y el águila perdicera. Este tesoro del patrimonio natural zamorano necesita mayor atención, en forma de mayores dosis de respeto y de más medidas de conservación.

Alimoches (Neophron percnopterus)

Galápagos en el Duero.

Tres especies de tortugas de agua dulce (dos autóctonas y una alóctona) se reproducen en el tramo urbano del río Duero a su paso por Zamora.

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Gálapago europeo (Emys orbicularis) y galápagos leprosos (Mauremys leprosa)

Uno de los mayores valores faunísticos de las riberas del Duero a su paso por la ciudad de Zamora (y de su término municipal en conjunto) lo constituyen sus poblaciones de galápagos autóctonos. Contamos aquí con las dos especies ibéricas: el galápago leproso (Mauremys leprosa) y el galápago europeo (Emys orbicularis), con presencia más numerosa del primero. Ambos están catalogados en el Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España en la categoría de “Vulnerable” (VU), si bien los estudios más recientes sugieren que las poblaciones españolas del galápago europeo deberían incluirse en una categoría superior de amenaza: la de “En peligro” (EN) debido a la disminución del área ocupada por la especie en los últimos años.

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Galápagos leprosos (Mauremys leprosa)

Estamos hablando, por tanto, de especies que requieren un grado de atención para su conservación comparable al del águila imperial ibérica (Aquila adalberti), la cigüeña negra (Ciconia nigra) o el oso pardo (Ursus arctos) y muy superior al de, por ejemplo, el lobo (Canis lupus).

Las principales amenazas que pesan sobre nuestros galápagos proceden de la destrucción y fragmentación de su hábitat. En nuestro caso zamorano es fundamental conservar la vegetación natural de las riberas del río y las zonas de puesta en las islas y en terrenos sin urbanizar de las orillas.

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Galápago europeo (Emys orbicularis)

Otro factor que tiene efectos muy negativos es la introducción de especies exóticas, tanto de galápagos -como el de Florida- como de peces exóticos (lucio, blackbass) o invertebrados (cangrejos americano y señal). En el tramo del río Duero en Zamora capital existe en la actualidad una nutrida población de galápago de Florida (Trachemys scripta) originada en la suelta de ejemplares previamente adquiridos como mascotas. Esta población además se ha visto reforzada por el hecho de que esta especie exótica se ha aclimatado en nuestras aguas con bastante éxito, hasta el punto de que en los últimos años hemos comprobado su reproducción en las mismas.

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Galápago de Florida (Trachemys scripta)

La presencia del galápago de Florida supone un importante peligro para los galápagos leproso y europeo pues les puede transmitir infecciones y además compite con ellos por el alimento y por los lugares para tomar el sol. La introducción en el medio natural de especies no autóctonas tiene efectos muy negativos en el mismo y contraviene la legislación ambiental.

Para estas especies poiquilotermas (de “sangre fría”) es fundamental disponer de emplazamientos seguros y tranquilos para solearse. Esto lleva a una constante competencia por su uso y disfrute, como podemos comprobar mediante estas fotos tomadas con unas pocas horas de diferencia en las cuales podemos observar cómo varios individuos de diferentes especies se ven obligados a turnarse sobre una rama varada de reducidísimas dimensiones.

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Galápago leproso (Mauremys leprosa) y galápago de Florida (Trachemys scripta)