Valorio: un bosque en la ciudad

El bosque de Valorio, que formó parte del antiguo monte concejil de la ciudad de Zamora y hoy constituye una de sus grandes áreas naturales periurbanas, se encuentra ubicado en un valle fluvial excavado inmediatamente al noroeste del casco urbano. La mayor parte de sus 70 ha de extensión se hallan cubiertas de pinar de pino piñonero (Pinus pinea), con presencia de un notable rodal de ejemplares de porte impresionante que superan los 200 años de edad. En torno al arroyo de Valorio, o de Valderrey, crece un bien conservado bosque de ribera, dominado por álamos (Populus alba) y chopos (Populus nigra), con sotobosque de negrillos (Ulmus minor) y zarzas (Rubus ulmifolius).

 

Además encontramos numerosas especies arbóreas de tipo ornamental, plantaciones de arizónicas (Cupressus glabra) y restos de antiguos cultivos leñosos, entre los que destaca el almendro (Prunus dulcis). También, salpicados aquí y allá, podemos observar algunos retazos del bosque de quercíneas original formado por encinas (Quercus ilex), robles melojos (Quercus pyrenaica) y quejigos (Quercus faginea). En los llanos en altura que rodean el bosque existen pastizales xerófilos y acidófilos, con importante presencia del barceo (Stipa gigantea), alternando con parcelas cultivadas de cereal de secano

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Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)

Valorio cuenta con una  nutrida comunidad ornítica integrada por al menos 150 especies, de las que 72 son reproductoras comprobadas. Destaca por sus poblaciones de aves forestales, con buenas representaciones de rapaces nocturnas (cárabo Strix aluco, búho chico Asio otus, autillo Otus scops y mochuelo Athene noctua) y pícidos (torcecuello Jynx torquilla, pito real ibérico Picus sharpei, pico picapinos Dendrocopos major y pico menor Dryobates minor).  

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Búho chico (Asio otus)

Además cuenta con buenas poblaciones de paseriformes como ruiseñor común (Luscinia megarynchos), mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), oropéndola (Oriolus oriolus), gorrión molinero (Passer montanus) y escribano soteño (Emberiza cirlus), y es un buen lugar para la observación de diversas rapaces que lo sobrevuelan habitualmente, en especial los milanos real (Milvus milvus) y negro (Milvus migrans), el águila calzada (Aquila pennata) y el buitre leonado (Gyps fulvus).

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Pico picapinos (Dendrocopos major)

En los espacios abiertos de su entorno más inmediato abundan las cogujadas montesina (Galerida theklae) y común (Galerida cristata) y están presentes otras especies características de estos medios como el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el alcaudón real (Lanius meridionalis) y la collalba gris (Oenanthe oenanthe).

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Cogujada montesina (Galerida theklae)

Por otro lado, se ha citado en Valorio la presencia de 25 especies de mamíferos, entre ellos el murciélago ratonero grande (Myotis myotis), la rata de agua (Arvicola sapidus), el conejo (Oryctolagus cuniculus), el tejón (Meles meles) y la jineta (Genetta geneta); 10 de reptiles, como la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y las culebras de escalera (Zamenis scalaris) y bastarda (Malpolon monspessulanus); 6 de anfibios, como el sapillo moteado (Pelodytes hespericus) y el sapo partero común (Alytes obstetricans); y otras 6 de peces, entre los que destaca la amenazada bermejuela (Achondrostoma arcasii), un pequeño ciprínido endémico considerado “Vulnerable” a nivel mundial.

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Bermejuela (Achondrostoma arcasii)

Finalmente, hay que destacar la bien conservada comunidad de lepidópteros que albergan nuestro pequeño bosque zamorano y sus alrededores, con más de 50 especies de mariposas diurnas presentes, entre ellas especies como Papilio machaon, Iphiclides feisthamelii, Zerynthia rumina, Zegris eupheme, Brintesia circe, Polygonia c-album, Argynnis pandora y Tomares ballus.

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Zerynthia rumina

Alcaudón real: Un pequeño depredador amenazado.

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El alcaudón real (Lanius meridionalis) es sin duda una de las aves ibéricas más interesantes. Habitante de los espacios abiertos con arboles y arbustos dispersos, sus poblaciones han sufrido un dramático descenso en las últimas décadas (hasta un 60% en los 10 últimos años) debido a los negativos y rápidos cambios que está sufriendo su hábitat, relacionados sobre todo con la intensificación agrícola. Por esta causa fue incluido recientemente en el Libro Rojo de las Especies Amenazadas de la Unión Internnacional para la Conservación de la Naturaleza en la categoría de “Vulnerable”. Esto quiere decir que se le considera una especie tan amenazada a escala mundial como pueda ser el águila imperial ibérica y mucho más que, por ejemplo, el oso pardo o el lobo.

Este activo depredador integra en su dieta numerosos insectos y otros invertebrados al lado de una elevada proporción de vertebrados de talla reducida, tales como lagartijas, ranas, tritones, ratones, topillos y una gran variedad de pequeños pájaros. Para poder despedazar sus presas las sujeta en las espinas de diversas especies arbustivas, sistema que también utiliza para la creación de pequeñas despensas. Esta adaptación a la predación de pequeños vertebrados (excepcional en un paseriforme de pequeña talla como es el alcaudón real) le permite permanecer durante todo el año en nuestras latitudes, también durante los meses más fríos, al contrario que las otras especies de alcaudones ibéricos (común, dorsirrojo y chico) -más pequeños y mucho más dependientes de la dieta insectívora- todos los cuales son migrantes transaharianos.

En la provincia de Zamora sigue siendo un ave relativamente frecuente, encontrándose distribuida por prácticamente todo nuestro territorio. Las densidades más altas se observan en las comarcas del suroeste y centro-oeste, como Sayago, Tierra de Alba y Aliste, reduciéndose en el noroeste montañoso (Sanabria) y en las comarcas de agricultura más intensificada.

También en el municipio de Zamora contamos con representación de esta peculiar y amenazada especie, pudiendo disfrutar de la presencia habitual de ejemplares incluso en los mismos límites del casco urbano, por ejemplo en el bosque de Valorio y en las riberas del Duero. Hasta hace algunos años no era raro verlo, fuera de la época de cría, en baldíos y huertas del interior de la ciudad.

El nombre vernáculo más frecuentemente aplicado a esta especie en la provincia de Zamora es el de “picanzo” o -menos a menudo- “picanza”, que comparte por lo general con sus congéneres los alcaudones común (Lanius senator) y dorsirrojo (Lanius collurio). Para diferenciarlo de estas otras especies recibe diversas denominaciones específicas, tales como: “picanzo pegal”, “picanzo real”, “picanza real”, “picanzo ferral”, “picanzo grande” y “picanzo invernizo” o “inverniz”. Pero además es conocido en nuestras comarcas con otros nombres populares como los de “cabezón”, “cabezota”, “carranzo”, “raipego” y “rabilargo”.