Paseando por la campiña suburbana

El medio natural de la ciudad de Zamora y sus afueras inmediatas no se reduce ni mucho menos a los espacios más conocidos, como son las riberas del Duero y el bosque de Valorio. Contamos con una gran extensión de áreas abiertas que, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, también revisten gran interés para la fauna y la flora. Esta semana, alguno de mis paseos matinales lo he realizado por una de esas zonas donde campos de cultivo, baldíos y pastizales se alternan desde el mismo momento en que termina la ciudad.

Cogujada montesina (Galerida theklae)

Entre las aves más típicas de estos espacios abiertos, pude observar varias especies: cogujada común (Galerida cristata), cogujada montesina (Galerida theklae), collalba gris (Oenanthe oenanthe) y escribano triguero (Emberiza calandra).

Escribano triguero (Emberiza calandra)

A estas se unieron algunas de carácter más bien forestal que acudían en busca de alimento procedentes del cercano bosque de Valorio, como es el caso del pito real (Picus sharpei) o la abubilla (Upupa epops). Entre las rapaces, las más comunes por aquí en esta época del año: águila calzada (Hieraaetus pennatus), milano negro (Milvus migrans) y cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

Al tratarse de una hora muy temprana (aunque comenzó rápido a calentar) no había apenas actividad de mariposas. Una pena, porque se trata de unos terrenos de gran interés para este orden de insectos. Con todo, pude ver un puñado de especies: mariposa blanquiverdosa (Pontia daplidice), mariposa blanquiverdosa meridional (Euchloe crameri), mariposa de la alfalfa (Colias crocea), vanesa de los cardos (Vanessa cardui) y manto bicolor (Lycaena phlaeas).

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Se trata de hábitat que pueden tener tanto interés para la conservación de la biodiversidad como los mucho más valorados medios forestales y acuáticos pero a los que, por desgracia, no se tiene en gran consideración. Poco a poco van sucumbiendo víctimas de la construcción, las escombreras o la intensificación agrícola y con ellos se nos van innumerables especies de animales y plantas sin las cuales el nuestro será un mundo incompleto.

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

Jóvenes molineros

Una nueva generación de aves comienza ahora su vida fuera de los nidos donde nacieron. Hace algunas semanas que estamos viendo los primeros volantones de las especies de reproducción más precoz, como mirlos y colirrojos tizones. Ahora le toca el turno a otros menos madrugadores como es el caso del gorrión molinero (Passer montanus). Esta mañana pude observar los primeros juveniles volanderos de este bonito y cada vez más escaso pardal de campo o pardal montesino, en las riberas del Duero a su paso por el zamorano barrio de San Frontis.

Lunes al sol

Este magnífico macho de águila calzada (Hieraaetus pennatus) ahueca las alas para recibir sobre su dorso los rayos del tibio sol matinal de mayo. No tardará mucho en levantar el vuelo en busca de las abundantes palomas ciudadanas que son sus presas favoritas.

En las proximidades, la hembra permanece echada en el bien camuflado nido, incubando la puesta mientras aguarda a que su pareja salga en busca del almuerzo. Ambos regentan uno de los territorios urbanos de águila calzada en el tramo fluvial del río Duero a su paso por Zamora, donde constituyen una de las rapaces más características y fáciles de observar. Un verdadero lujo para los observadores de aves de la ciudad.

Campo de amapolas

Yo te vi, triste amapola,
de las flores retirada
mecer la roja corola
entre la espiga dorada.

A la amapola de Carolina Coronado

A poco de salir de casa para el paseo vespertino, me sorprendió su visión lejana, estallando de color hacia el poniente de la ciudad. Una gran extensión de un potente y llamativo tono bermejo, resaltando entre el verde dominante de la vega del Duero. Y, como presa de un mágico conjuro, hacia él me dirigí sin dudar un instante.

Es tradición entre los zamoranos que el Campo de la Verdad recibe su nombre por ser el lugar elegido por nuestros antepasados de remotos tiempos para celebrar torneos y duelos. En él sitúa el romancero el combate entre los hijos de Arias Gonzalo, gobernador de Zamora, y el caballero castellano Diego Ordóñez que había retado a la ciudad por la muerte del rey Sancho II delante de sus muros.

La amapola común (Papaver rhoeas) es una flor íntimamente asociada con los cultivos cerealistas y que también prolifera habitualmente en barbechos, baldíos y cunetas. Considerada “mala hierba” (perjudicial para la producción agrícola), se la persigue con tal saña que en la actualidad ha pasado de ser un elemento inseparable de las tierras de pan llevar a convertirse en una rareza en muchas regiones europeas, incluyendo no pocas de las españolas. En el entorno de la ciudad de Zamora -e incluso en su interior- sigue siendo, por fortuna, de presencia habitual y sus espectaculares floraciones constituyen uno de los grandes atractivos de nuestra breve pero explosiva primavera.

Entre la interminable masa de amapolas coloradas, tuve la suerte de localizar estos dos raros ejemplares de color blanco.

En medio del “desierto verde” que constituyen hoy en día muchas de nuestras tierras agrícolas a causa del abuso en el uso de plaguicidas, el rojo de las amapolas nos recuerda la necesidad de conservar la diversidad biológica de estos hábitat. Su presencia, junto con la de un gran número de otras plantas silvestres, insectos, aves y demás integrantes de su fauna es una garantía de un medio natural sano. Los campos multicolores son sinónimo de vida.

Primeros vuelos

En estos días, una nueva generación de aves de multitud de especies llenan nuestras campiñas, bosques y humedales con sus siluetas y plumajes juveniles. Una legión de volatinería novata que se inicia en los secretos de la vida salvaje, preparándose para la esforzada labor de dar continuidad a sus respectivos linajes.

Como este joven cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), nacido en un edificio abandonado de las afueras de la ciudad de Zamora, y que con apenas seis semanas de edad ensaya ya, con notable pericia, el arte en el cual los de su especie son consumados especialistas y del que reciben su nombre: el vuelo cernido. Técnica que le permitirá realizar una prospección extremadamente detallada de sus territorios de caza y localizar, implacablemente, a las pequeñas presas de que se alimenta: roedores, reptiles, pájaros e insectos, principalmente.

O como estos dos jóvenes milanos negros (Milvus migrans), nacidos hace algo más de dos meses en una de las islas del río Duero a su paso por Zamora y que aguardan impacientes, en las proximidades del nido, la llegada de sus progenitores con algo de pitanza: peces, restos del basurero o la carcasa de un pequeño mamífero atropellado en alguna carretera cercana. Eternamente hambrientos, acumulan energías preparándose para el largo y emocionante viaje migratorio que, por primera vez en sus vidas, emprenderán, en el plazo de unas pocas semanas, rumbo a las ancestrales áreas de invernada de su especie en la lejana y soñada África.

También anda emprendiendo sus primeros pasos este martinete (Nycticorax nycticorax). A unas decenas de metros de la garcera mixta del Duero zamorano donde vio la luz, acecha inmóvil como una estatua a los pequeños peces que hasta hace apenas unos días le suministraban sus padres en el nido. Algún día, pasados los años, se desprenderá de su críptico plumaje juvenil para adquirir la atractiva librea que lucen los adultos de su especie.

Nuevas historias que comienzan. Les deseamos larga y venturosa vida y nosotros que los podamos seguir disfrutando por mucho tiempo más.

Galápagos y nidos diversos con “Zamora, Aves y Naturaleza”

El pasado domingo 14 de abril celebramos la 38ª sesión de las rutas de observación de fauna por las riberas del Duero y de nuevo colgamos el cartel de “completo”: 25 participantes que formaban un grupo estupendo y muy interesado.

La mañana estuvo muy entretenida y a pesar de las cuatro horas que duró la actividad, no llegamos a salir del entorno del barrio de Olivares y, muy especialmente, de ese mirador ornitológico privilegiado que constituye el puente de los Poetas.

Milanos negros en cópula

Como es habitual en estas fechas, el protagonismo corrió a cargo de la colonia de garza real y de las distintas parejas de milanos negros y águilas calzadas que podemos encontrar en el recorrido. Todos los nidos de garza (unos 30) se hallan ocupados: la mayoría están incubando pero ya hay algunos con polluelos. En cuanto a los milanos, vimos dos nidos con ejemplares incubando y otro nuevo en plena construcción. Por su parte, las águilas calzadas, que todavía no han realizado la puesta, proporcionaron un entretenido espectáculo al aportar el macho una paloma a la hembra que se encontraba en el nido.

Pájaro moscón construyendo su nido

Otro de los focos de interés de la mañana fueron los pájaros moscones. Tuvimos la oportunidad de observar un macho de este minúsculo paseriforme enfrascado en la construcción de su complejo y llamativo nido. Y también estuvimos examinando en mano un nido viejo que encontramos en la zona.

Asimismo pudimos ver un nido recién terminado de urraca y observamos una pareja de abubillas en el entorno de un hueco de un árbol donde, probablemente, están pensando en anidar.

Y además disfrutamos con otras maravillosas especies de aves como: somormujo lavanco, garceta común, garcilla bueyera, cormorán grande, cigüeña blanca, cernícalo vulgar, gaviota reidora, pico picapinos, paloma torcaz, martín pescador, herrerillo común o ruiseñor bastardo.

Galápagos leproso, europeo y de Florida soleándose juntos en el río Duero a su paso por Zamora

Pero no sólo hubo aves; de hecho el momento más emocionante del paseo tuvo lugar con la observación de un grupo de galápagos que descubrimos entre la vegetación palustre. Apiñados sobre un pequeño tronco, varios ejemplares de galápago leproso y de galápago de Florida junto con un solitario galápago europeo, se calentaban al sol tibio de abril.

Las próximas rutas tendrán lugar los días 12 y 26 de mayo. En ambos casos, las plazas ya están agotadas. En breve publicaremos las fechas de las rutas programadas para el mes de junio.

“Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora desarrollado con la colaboración de “El Mirador del Lobo”.

Rutas interpretadas de observación de flora y fauna en la ciudad de Zamora

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Recientemente la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora ha diseñado dos rutas orientadas a la observación y fotografía de la fauna y la flora de la ciudad, centradas en dos grupos que cada vez generan más interés: las aves y los insectos.

Para ello se han diseñado e instalado una serie de 14 paneles interpretativos agrupados en 2 rutas paralelas y complementarias: Ruta Ornitológica y Ruta Insectos. Ambas se distribuyen a lo largo de los principales espacios naturales de la ciudad: las riberas del Duero, con 12 paneles y el Bosque de Valorio, con dos.

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El entomólogo Luis Oscar Aguado se ha encargado de elaborar las fotografías y los textos de los paneles de la Ruta Insectos. Los de la Ruta Ornitológica son de mi autoría, así como el diseño y la elección de la ubicación del conjunto.

Próximamente se publicará un díptico informativo sobre las rutas y los paneles disponible para visitantes y cualquier persona interesada.

Con estas rutas de Observación de Fauna y Flora, la ciudad de Zamora se dota de una infraestructura básica para recibir a visitantes interesados en el turismo de observación de la naturaleza, un sector en auge creciente. Al mismo tiempo, también supone una importante labor de educación ambiental, fundamental para que sus propios vecinos conozcan los grandes valores ambientales y de biodiversidad con los que conviven.

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Estos dos itinerarios complementan y al mismo tiempo dan continuidad al trabajo realizado en los dos últimos años con la puesta en marcha del Programa “Zamora, Aves y Naturaleza”. Este proyecto ha supuesto la edición y publicación de sendas guías sobre la fauna de nuestra ciudad y su entorno, y sobre las mariposas diurnas de Zamora; el desarrollo de rutas guiadas de observación de aves del municipio, y la publicidad y presencia en las principales ferias del sector donde se ha potenciado y dado a conocer el valor natural del municipio de Zamora.

Aunque las aves y los insectos constituyen el eje de estas rutas, se han dedicado algunos paneles -de forma complementaria- a la flora más destacada presente en estos espacios naturales y también a otros elementos particularmente valiosos y singulares de nuestra fauna vertebrada como son los galápagos.

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¿Qué podemos encontrar en los paneles interpretativos?

Una relación de las especies más frecuentes e interesantes presentes en cada una de las áreas, una descripción de sus valores ambientales más relevantes e información que facilita la observación las especies. Estos textos se acompañan de fotografías y de un plano de orientación y guía de dónde se ubican todos los paneles a lo largo del recorrido de ambas rutas.

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Podéis disfrutar de los paneles instalados y observar las aves e insectos más representativos en:

  • Los Tres Árboles y las Pallas (panel de aves).
  • La Fuente de los Compadres en Pinilla (panel de aves y panel de insectos).
  • El Mirador del Duero en Cabañales (panel de aves y panel de flora).
  • La Playa de los Pelambres en San Frontis (panel de aves).
  • Olivares (panel de aves, panel de galápagos y panel del hotel de insectos).
  • El Puente de los Poetas (panel de aves).
  • El Camino de las Aceñas de Gijón (panel de insectos y flora).
  • El Molino de los Pisones (panel de insectos y de aves compartido).
  • El Bosque de Valorio (panel de aves y panel de insectos).

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Ya tenemos otra excelente excusa para no dejar de recorrer las sendas de las riberas del Duero y el bosque de Valorio y seguir conociendo y disfrutando sus maravillas naturales.

Mariposas invernizas

Vanessa atalanta. Toro (Zamora), 28.01.2021.

La de la fotografía es la primera mariposa que he observado en 2021. Esta preciosidad sólo me permitió fotografiarla desde gran distancia pues, en cuanto me aproximé, se alejó con su veloz y potente vuelo. No solemos asociar a las mariposas con el invierno y menos en las frías tierras mesetarias pero lo cierto es que, en cuanto la climatología da un respiro, algunas especies nos regalan con sus maravillosos dibujos y colores.

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Iphiclides feisthamelii. Zamora. 19.03.2019

Normalmente relacionamos a las mariposas con la primavera y el verano y es cierto que son éstas las estaciones mejores para su observación. Sin embargo, ver a estos fascinantes insectos volando durante el invierno es mucho más frecuente de lo que nos imaginamos: según los datos del Atlas de las Mariposas Diurnas de Zamora de NaturZamora-AZCN, 38 de las 142 especies de estos lepidópteros citadas en la provincia de Zamora (un 27% del total) han sido detectadas en su estadío adulto en alguna fecha comprendida entre el 21 de diciembre y el 20 de marzo.

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Polygonia c-album. Zamora. 26.02.2019

Este comportamiento es especialmente habitual en algunos miembros de la familia de los ninfálidos que hibernan como adultos y salen ocasionalmente de sus refugios en días invernales soleados y sin viento. Son especies que además finalizan la hibernación muy temprano, con frecuencia en las últimas semanas del invierno. Es el caso de la Numerada Vanessa atalanta, la Cardera Vanessa cardui, la Olmera Nymphalis polychloros, la Ortiguera Aglais urticae, la Pavo real Aglais io, la C-blanca Polygonia c-album, la Sofía Issoria lathonia o la Saltacercas Lasiommata megera y también de algún piérido como la Limonera Gonepteryx rhamni. Todas estas especies pueden ser observadas -aunque algunas sólo de modo ocasional- a lo largo de todos los meses del invierno.

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Aglais io. Vegalatrave (Zamora). 03.03.2019

En otros casos lo que nos encontramos son especies que pasan el invierno como orugas o como crisálidas pero cuya fecha de emergencia suele ser también bastante temprana, de modo que puede producirse en las últimas semanas invernales. Son mariposas, por tanto, que pueden ser observadas en marzo o incluso en febrero pero, al contrario que las arriba mencionadas, no se ven – o muy excepcionalmente- en enero o en diciembre.

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Papilio machaon. Zamora. 15.03. 2019.

En este grupo se incluyen un gran número de especies, desde hespéridos como la Piquitos castaña Carcharodus alceae y la Ajedrezada menor Pyrgus malvoides y papilónidos como la Macaón Papilio machaon, la Chupaleches Iphiclides feisthamelii y la Arlequín Zerynthia rumina, hasta piéridos como la Blanca esbelta Leptidea sinapis, la Amarilla Colias croceus, las mariposas de la col Pieris sp, las blanquiverdosas Euchloe sp y Pontia daplidice, la Aurora Anthocharis cardamines y la Bandera española Anthocharis euphenoides y licénidos como la Cejialba Callophrys rubi, la Cardenillo Tomares ballus, la Manto bicolor Lycaena phlaeas, la Manto purpúrea Lycaena alciphron, la Náyade Celastrina argiolus, la Manchas verdes Glaucopsyche alexis, la Escamas azules Glauycopsyche melanops, la Morena Aricia cramera o la Ícaro Polyommatus icarus.

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Celastrina argiolus. Zamora. 22.02.2019

En muchas de estas especies las fechas más habituales de emergencia suelen ser ya plenamente primaverales pero éstas pueden adelantarse en las zonas más bajas y térmicas de la provincia. No hay que olvidar que podemos encontrar patrones fenológicos muy variables en un territorio como el de Zamora cuyas altitudes mínima y máxima van desde los 320 m de Lasdosaguas en Fermoselle a los 2127 m de Peña Trevinca en Porto. Además, el calentamiento acelerado del clima -cada vez más evidente- también se traduce en un adelantamiento igualmente patente de las primeras fechas de observación en todas las especies. Por otro lado, esta fenología puede ser muy variable de unos años a otros en función de las condiciones meteorológicas.

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Euchloe crameri. Almaraz de Duero (Zamora). 17.02.2019

Poco a poco, avanzamos hacia la primavera, y se irán incrementando la variedad y la cantidad de mariposas activas hasta que llegue la época realmente propicia para disfrutar con la belleza de estos insectos de compleja y apasionante biología. No nos olvidemos entonces, al contemplarlos o fotografiarlos, de que sus poblaciones se están reduciendo a pasos agigantados a causa del enorme daño que estamos causando al medio ambiente con nuestro modo insostenible de vida. Y, sobre todo, no olvidemos que sin ellas y los otros seres vivos con los que compartimos este maravilloso pero amenazado planeta, la vida de los humanos tampoco tendrá ningún futuro.

Cinco años con Agustín

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Fue un día de mediados de marzo de 2014 cuando descubrí a este macho de cárabo tomando el sol a la puerta de su refugio en un viejo álamo del bosque zamorano de Valorio. Desde ese momento se convirtió en un verdadero icono para los observadores de aves locales que lo bautizaron con el nombre de “Agustín”, en recuerdo del poeta, gramático y pensador zamorano García Calvo, el cual dedicó no pocos versos a nuestro pequeño bosque. Los retratos de Agustín, reproducidos en folletos y puntos de información, constituyen ahora el emblema indiscutible de Valorio y su fauna salvaje.
Pero él, ajeno a esta fama sobrevenida y a la humana obsesión por las imágenes, continúa dedicándose a sus cosas de cárabo: ulular, cazar roedores y pájaros (entre otros) y criar dos o tres alucones cada temporada. Ahí sigue.

¡Ya están aquí las abubillas!

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Aunque todos los años se observan algunos ejemplares de esta especie que permanecen durante los meses invernales en distintos puntos de la provincia -generalmente en las comarcas más meridionales como Sayago, Toro o La Guareña-, la abubilla es en nuestras latitudes una especie de hábitos esencialmente migradores a causa de su alimentación insectívora. Las más madrugadoras comienzan a regresar del sur en febrero pero es a lo largo del mes de marzo cuando se confirma la vuelta generalizada de estas singulares y populares aves a sus territorios de cría. Es ahora cuando en campiñas, dehesas, sotos y bosques abiertos comienza a ser habitual su característico y relajante canto “up-up-up….up-up-up…”.

La abubilla es una de las aves que mayor impacto y presencia tiene en la cultura tradicional europea y, en general, en todas las culturas propias de su área de distribución (Eurasia y África): mensajero celestial y ave de buen agüero en China, confidente del rey Salomón en la tradición islámica, protagonista de la comedia Las aves del clásico griego Aristófanes…

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No es de extrañar, así, que también sea una de las aves más populares en nuestro entorno. Por ejemplo, no son pocos los pueblos españoles y portugueses cuyo mote colectivo coincide con el nombre local de esta especie (por ejemplo “bubillos”). Y cierto que estos nombres vernáculos populares son muy abundantes en las comarcas zamoranas, donde hemos recopilado todas estas variantes: bubilla, bubillo, buzbilla, bubiella, bobiella, boubiella, boubiela, bubela, boubela, abubilla, abobilla, abubiella, abubina, cuco y cucuyo.

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Todos estas denominaciones -así como nombre latino (upupa) y la mayor parte de los que recibe en el conjunto de las lenguas europeas- tienen su origen en el canto de la abubilla el cual a menudo nos ayuda a descubrir a esta ave de aspecto exótico en sus posaderos. Estos días soleados de la primavera temprana son ideales para acudir a su llamada y disfrutar con la observación de una de nuestras aves más bonitas y peculiares.