Paseando por las riberas del Duero: ¡55 especies de aves en una tarde!

Ayer por la tarde di un largo paseo de unas cuatro horas de duración por el tramo urbano de las riberas del Duero, un recorrido que incluyó algunos caminos por terrenos agrícolas de la vega circundante y que sumó, en total, al rededor de 10 km. Desde las aceñas de Gijón hasta la desembocadura del río Valderaduey.

Como es habitual en mi caso, el objetivo era tomar el pulso a la avifauna ribereña de cara a las próximas rutas de Zamora, Aves y Naturaleza pero, sobre todo, tener una buena escusa para hacer un poco ejercicio (caminar a palo seco me resulta mortalmente aburrido).

El río, nuestro río de las maravillas, impresiona en estos momentos por la potencia de su corriente y su elevado caudal.

A casi un mes de la llegada oficial de la primavera podemos disfrutar ya de algunas avanzadillas de la estación de las flores. Precoces entre las precoces, las violetas comunes (Viola odorata) ya han hecho su aparición en los sotos del Duero y del bosque de Valorio.

Pero la floración más llamativa en estos momentos es, sin duda, la de los almendros (Prunus dulcis). Una vez más, no hace falta ir muy lejos para disfrutar de este magnífico espectáculo natural.

La notable subida de las temperaturas está despertando ya a los reptiles, cuya actividad resulta ahora fácilmente detectable. Las lagartijas lusitanas (Podarcis guadarramae), cada vez más escasas, nos observan atentamente desde sus escondites en los venerables muros de piedra.

También se empiezan a ver las primeras mariposas, todavía muy tímidamente.

Durante el paseo fueron cinco los lepidópteros anotados: blanquita de la col (Pieris rapae), pavo real (Aglais io), almirante rojo (Vanessa atalanta), maculada (Pararge aegeria) y esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum).

Centrándonos en el principal objetivo del paseo, las aves, el resultado fue verdaderamente destacable: 1365 individuos de 55 especies diferentes. Nunca me cansaré de remarcar la gran diversidad biológica – y particularmente, ornitológica- que alberga este tesoro natural que atraviesa la ciudad de Zamora y que nos ofrece el impagable regalo de la vida salvaje en las mismas puertas de nuestras casas. Al final de esta entrada tenéis la lista completa de las especies que anoté a lo largo del paseo.

Entre las aves detectadas tenemos ya una pequeña presencia de especies migradoras estivales, recién llegadas de sus áreas de invernada africanas. Por ejemplo, el milano negro (Milvus migrans), el cernícalo primilla (Falco naumanni) y la golondrina común (Hirundo rustica).

Al mismo tiempo, se siguen observando migradores invernales que todavía permanecen entre nosotros, como el milano real (Milvus milvus), el gavilán común (Accipiter nisus), el mosquitero común (Phylloscopus collybita) o la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea).

Numerosas especies se encuentran inmersas en un período clave de su ciclo biológico: el reproductor. Los minúsculos chochines (Troglodytes troglodytes) y verdecillos (Serinus serinus) cantan sin cesar por toda la ribera. También se escuchan por todas partes los trinos de los mirlos comunes (Turdus merula), los petirrojos europeos (Erithacus rubecula) y las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla).

Muchas garzas reales (Ardea cinerea) están incubando sus puestas. Las demás parejas de la nutrida colonia zamorana de estas bellas ardeidas no tardarán en hacerlo.

Los azores (Accipiter gentilis), piratas de la espesura, reclaman excitados en las proximidades de su nido.

Sus parientes, los aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus), recorren incansables su territorio de nidificación a lo largo del cauce del río.

El celo también es la época de ponerse (más) atractivos. En ello son verdaderos maestros los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) y los somormujos lavancos (Podiceps cristatus).

Y aquí tenéis la lista de aves del paseo, al completo (entre paréntesis el número de individuos vistos u oídos):

Ánade azulón Anas platyrhynchos (28)

Somormujo lavanco Podiceps cristatus (2)

Paloma bravía Columba livia (430)

Paloma torcaz Columba palumbus (110)

Tórtola turca Streptopelia decaocto (8)

Gallineta común Gallinula chloropus (14)

Andarríos chico Actitis hypoluecus (6)

Gaviota reidora Chroicocephalus ridibundus (45)

Cigüeña blanca Ciconia ciconia (57)

Cormorán grande Phalacrocorax carbo (49)

Avetorillo común Ixobrychus minutus (2)

Garza real Ardea cinerea (62)

Garcilla bueyera Bubulcus ibis (28)

Aguilucho lagunero Circus aeruginosus (2)

Gavilán común Accipiter nisus (1)

Azor común Accipiter gentilis (1)

Milano real Milvus milvus (6)

Milano negro Milvus migrans (1)

Busardo ratonero Buteo buteo (1)

Martín pescador Alcedo athis (1)

Pico picapinos Dendrocopos major (2)

Pito real ibérico Picus sharpei (1)

Cernícalo primilla Falco naumanni (3)

Cernícalo vulgar Falco tinnunculus (4)

Esmerejón Falco columbarius (1)

Urraca común Pica pica (37)

Grajilla occidental Corvus monedula (21)

Corneja negra Corvus corone (4)

Herrerillo común Cyanistes caeruleus (24)

Carbonero común Parus major (13)

Pájaro moscón Remiz pendulinus (2)

Cogujada común Galerida cristata (3)

Cistícola buitrón Cisticola juncidis (1)

Golondrina común Hirundo rustica (4)

Mosquitero común Phylloscopus collybita (34)

Cetia ruiseñor Cettia cetti (10)

Mito común Aegithalos caudatus (2)

Curruca capirotada Sylvia atricapilla (18)

Agateador europeo Certhia brachydactyla (9)

Chochín común Troglodytes troglodytes (7)

Estornino negro Sturnus unicolor (63)

Zorzal común Turdus philomelos (2)

Mirlo común Turdus merula (14)

Petirrojo Erithacus rubecula (8)

Colirrojo tizón Phoenicurus ochruros (15)

Gorrión común Passer domesticus (82)

Gorrión moruno Passer hispaniolensis (5)

Gorrión molinero Passer montanus (31)

Lavandera cascadeña Motacilla cinerea (1)

Lavandera blanca Motacilla alba (8)

Pinzón vulgar Fringilla coelebs (32)

Verderón común Chloris chloris (10)

Pardillo común Linaria cannabina (16)

Jilguero europeo Carduelis carduelis (7)

Serín verdecillo Serinus serinus (21)

La tierra del milano real

Tapioles (Zamora), enero de 2020.

Suspendido en el aire como una cometa, el milano real (Milvus milvus) pasa la mayor parte del día examinando meticulosamente el terreno en busca de alimento, con constantes planeos circulares en los que usa como timón su característica cola horquillada. Busca los cadáveres de pequeños vertebrados atropellados en las carreteras, sigue a los arados que dejan al descubierto gran número de insectos y roedores, visita los basureros y el entorno de las granjas en busca de los restos más variados, acecha a la perdiz que escapó malherida el día de caza…

Zamora, febrero de 2021.

Zamora, enero de 2017.

Al anochecer, con el buche lleno, si hubo suerte, se dirige al dormidero comunal, una pequeña arboleda -de chopos o álamos altos la mayoría de las veces- donde descansará en compañía de decenas o incluso centenares de congéneres, casi todos ellos migrantes, como él, procedentes de otros países de Europa occidental (Alemania, Francia y Suiza, principalmente). Allí aguardará la llegada de un nuevo día en el que tendrá que enfrentarse, una vez más, a la amenaza del hambre pero también a la del cebo envenenado y el matarratas diseminados por los campos, el cazador sin escrúpulos de gatillo fácil, el poste peligroso de un tendido eléctrico o la amenazante hilera de palas de los aerogeneradores. No en vano, la población mundial de su especie está considerada como “casi amenazada” y la nidificante en España está calificada “en peligro”.

Zamora, enero de 2018.

La provincia de Zamora cuenta con unas poblaciones de milano real que son de las más nutridas de España, tanto en lo relativo al período de reproducción (unas 160 parejas) como a la época invernal (unos 4200 ejemplares). En un radio de 10 km de Zamora capital se forman todos los inviernos cuatro o cinco dormideros comunales de esta bonita y elegante rapaz, los cuales acogen en conjunto cifras variables entre los 280 y los 430 ejemplares. A esto le podemos sumar la presencia de dos o tres parejas reproductoras que permanecen todo el año en sus territorios en el entorno de la ciudad. No nos debe extrañar, por tanto, que su silueta sea tan habitual sobrevolando nuestros tejados, particularmente durante los meses más fríos del año. Un privilegio del que no podemos dejar de disfrutar.

Peñausende (Zamora). Abril de 2014.

Desayuno con azor

El domingo amaneció con una grata sorpresa. Al asomarme para ver qué tal pintaba la mañana (tocaba ruta de observación de aves con “Zamora, Aves y Naturaleza”) descubrí una silueta familiar en el tejado de enfrente. Corrí por los prismáticos y certifiqué la sospecha: un precioso azor, con plumaje de inmaduro y dimensiones y hechuras de hembra, comenzaba a desplumar con ganas una de las numerosas palomas bravías que pululan habitualmente por el barrio.

En ocasiones desayunamos con alguno de los maravillosos capítulos de El Hombre y la Tierra. Ese día el documental no lo vimos en la pantalla del televisor sino a través del cristal de la ventana. Mientras desayunábamos, disfrutábamos también de la primera comida del azor. Llevábamos varios días barruntando su presencia en los alrededores de casa, avisados por la inquietud de palomas y grajillas, pero aún no habíamos sido capaces de verlo. Ahora se exhibía ante nuestros ojos mientras una pareja de alborotadas pegas lo marcaban desde una antena de televisión cercana.

Sucesos de este tipo son mucho más frecuentes de lo que podríamos pensar. No es nada raro que los azores penetren en el interior de la ciudad en busca de las abundantes y por ellos codiciadas palomas. Otra cosa muy diferente es que los humanos nos enteremos. El azor es un verdadero maestro en el arte de no dejarse ver, da igual que estemos hablando de la espesura del soto o de la jungla de asfalto.

Al menos dos parejas de este bello y eficaz cazador anidan habitualmente en los alrededores de Zamora. Además, no es raro que nos visiten ejemplares divagantes, procedentes de territorios vecinos o, incluso, de lejanos países. Junto con las águilas calzadas y los halcones peregrinos contribuyen al control natural de las poblaciones de palomas bravías y torcaces en nuestra ciudad. Para anidar precisan árboles altos en lugares tranquilos. Y tranquilidad y arbolado maduro es, efectivamente, lo que encuentran en las islas y sotos del Duero. Esperemos que por mucho tiempo. De nosotros depende.

Ruta n.º 63 de “Zamora, Aves y Naturaleza”

El pasado domingo tuvo lugar una nueva ruta de nuestro programa de observación de fauna urbana por las riberas del río Duero. Como el grupo era muy grande (22 personas) tuvimos que dividirlo entre los dos guías para posibilitar el mantenimiento de la distancia de seguridad. Además, seguimos con el uso obligatorio de pantallas protectoras o gafas de trabajo para mirar por los telescopios (además de, lógicamente, las mascarillas en todo momento). Con el ajetreo y dedicación que nos supone esta actividad no nos acordamos de hacer fotos, así que esta vez no hay imágenes de la ruta, todas son de archivo.

Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

En estas fechas nos encontramos en plena migración postnupcial, resultando especialmente llamativa la protagonizada por los papamoscas cerrojillos, cuya abundante presencia nos acompañó a lo largo de toda la ruta. También disfrutamos de excelentes observaciones de la que, sin duda, es una de nuestras aves más bellas y singulares: la abubilla.

Abubilla (Upupa epops)

Además pudimos ver otras especies habituales en nuestro medio ribereño como la garza real, la garcilla bueyera, el avetorillo, el cormorán grande, el águila calzada, el ánade azulón, el andarríos chico, el martín pescador, la paloma torcaz, la lavandera blanca o el gorrión molinero.

Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo)

Recordamos que las próximas fechas programadas son: 19 y 20 de septiembre (horario de mañana) y 27 de septiembre (horario de tarde). Todavía hay plazas disponibles para los tres días. Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo). ZAMORA, AVES Y NATURALEZA es un programa promovido por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

Garza real (Ardea cinerea)

Más aves y naturaleza en Zamora

Fotografía de Luis Vergara

Seguimos recorriendo las orillas del Duero para espiar y cucear la vida íntima de sus habitantes más salvajes. Los pasados días 28 y 29 repetimos rutas de ZAMORA, AVES Y NATURALEZA acompañados por sendos grupos de curiosos impenitentes con ganas de descubrir el sorprendente espectáculo natural que se representa, día tras día, a unos centenares de metros del mismo centro de la ciudad.

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)
Garzas reales (Ardea cinerea)

Junto a los actores de reparto habituales -garzas reales, martinetes, avetorillos, milanos negros, águilas calzadas, cormoranes grandes, abejarucos, etc- aparecen con frecuencia invitados sorpresa. Este fue el caso de un magnífico ejemplar de buitre negro, la rapaz más grande de Europa, que nos sorprendió en la ruta del lunes (la número 60 del programa, por cierto) con su inesperada aparición, sobrevolando el puente de los Poetas.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Abejaruco europeo (Merops apiaster)

Ya están agotadas las plazas para la próxima actividad del 12 de julio pero las hay disponibles para el día 26 del mismo mes. Para más información e inscripción gratuita enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo).

Fotografía de Gloria Zaragoza
Martinete común (Nycticorax nycticorax). Fotografía de Maribel Lorenzo.

ZAMORA, AVES Y NATURALEZA es un programa de observación de fauna en la ciudad de Zamora, promovido por la Concejalía de Turismo de este municipio y desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de Naturaleza y Zamora BioDiversa.

Los guías. Fotografía de Gloria Zaragoza.

Ruta nº 58 de “Zamora, Aves y Naturaleza”

La mañana del pasado sábado día 20 disfrutamos de un nuevo paseo de observación de fauna por las riberas del Duero, en su tramo urbano por Zamora capital. A lo largo de cuatro horas fueron entrando en escena, uno tras otro, toda una serie de actores principales de la apasionante película de acción que, jornada tras jornada, se desarrolla en el exuberante ecosistema ribereño, a muy poca distancia de nuestras viviendas.

Milanos negros (Milvus migrans)
Oropéndola (Oriolus oriolus)

Águilas calzadas, milanos negros, cernícalos vulgares, martinetes, avetorillos, garzas reales, cormoranes grandes, cigüeñas blancas, ánades azulones, gallinetas, abejarucos, oropéndolas, pájaros moscones, galápagos de Florida, galápagos leprosos y una larga lista de especies mantuvieron nuestra vista y oídos en permanente estado de alerta y nuestra mente saltando de emoción en emoción.

Garza real (Ardea cinerea). Félix Santamaría.
Martinete (Nycticorax nycticorax)
Ánades azulones (Anas platyrhynchos)

Las próximas rutas tendrán lugar los días 28 y 29 de este mes (sin plazas disponibles) y los días 12 y 26 de julio (aún hay plazas disponibles). Para más información e inscripciones, enviar un mensaje de whatsapp al 676046551 (José Alfredo). “Zamora, Aves y Naturaleza” es un programa de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora, desarrollado con la colaboración de Erithacus-Observación de la Naturaleza y de Zamora BioDiversa.

A mariposas junto a la ciudad

El lunes di un pequeño paseo (un par de horas) para observar mariposas por un pequeño rincón ubicado en las afueras de Zamora, a poco más de un kilómetro de casa. Se trata de un pintoresco camino rodeado con vegetación abierta, paredes de piedra, zarzales, almendros y encinas dispersas en la ladera de un teso de areniscas.

El elenco de lepidópteros observados estuvo constituido por una buena representación de las especies más comunes por aquí en estas fechas del verano inicial, destacando por su abundancia Pieris rapae, Melanargia lachesis, Maniola jurtina y Pyronia cecilia.

Loba (Maniola jurtina)

Medioluto ibérica (Melanargia lachesis)

Además observé unos cuantos ejemplares de dos especies muy grandes y vistosas que me gustan especialmente: Papilio machaon y Brintesia circe.

Rey mozo (Brintesia circe)

Cópula de Rey mozo (Brintesia circe)

La lista completa incluyó un total de 15 especies:

Piquitos castaña Carcharodus alceae

Macaón Papilio machaon

Amarilla Colias croceus

Blanquita de la col Pieris rapae

Blanca de la col Pieris brassicae

Blanquiverdosa Pontia daplidice

Medioluto ibérica Melanargia lachesis

Loba Maniola jurtina

Lobito jaspeado Pyronia cecilia

Rey mozo Brintesia circe

Manto bicolor Lycaena phlaeas

Ícaro Polyommatus icarus

Morena Aricia cramera

Gris estriada Leptotes pirithous

Canela estriada Lampides boeticus

Ícaro (Polyommatus icarus)

Blanquiverdosa (Pontia daplidice)

Críalos urbanos

Tal vez recordéis que hace casi dos meses, en plena cuarentena, comenté aquí que había visto un críalo (Clamator glandarius) desde la ventana de mi dormitorio, en pleno casco urbano de Zamora. Mi sorpresa fue entonces considerable, pues nunca antes había visto a este miembro de la familia de los cucúlidos (cucos en sentido amplio) en el interior de la ciudad, aunque se trata de un ave de presencia habitual -si bien en bajo número- en las cercanas riberas del Duero, el bosque de Valorio y las campiñas con arbolado disperso inmediatas a la ciudad. Pues bien, al parecer no se trató de una simple visita para curiosear el entorno o en busca de las orugas de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) de las cuales se alimenta esta especie y que se pueden encontrar en un pequeño pinar de pino piñonero (Pinus pinea) muy próximo a mi casa. El caso es que hace cinco días vi, desde la misma ventana, dos jóvenes críalos en compañía de una pareja de urracas (Pica pica) a las cuales seguían constantemente, reclamando ruidosamente ser alimentadas.

Los críalos, que son aves de reproducción parásita, como sus parientes los más conocidos cucos (Cuculus canorus), depositan sus huevos en los nidos de las pegas o urracas y de otros miembros de la familia de los córvidos como la corneja negra (Corvus corone), quienes crían los polluelos de este truhán como si fueran propios. Todos estos días he seguido viendo a los dos jóvenes críalos alborotando por la vecindad y siendo alimentados por sus padres adoptivos. Se trata de la primera vez que tengo constancia de la reproducción de esta interesante y llamativa especie en el casco urbano de Zamora, aunque como ya indiqué es habitual en el entorno de la ciudad, incluso en el tramo de las riberas del Duero que la atraviesa.

En nuestro continente, el críalo europeo está presente sobre todo en Portugal y en España, evitando las regiones mas septentrionales de ambiente eurosiberiano. Se encuentra también, pero mucho más escaso y localizado, en algunas regiones ribereñas del Mediterráneo en Francia, Italia, Croacia, Grecia y Turquía. Su área de reproducción incluye también partes del suroeste de Asia y -de forma disyunta- el África austral. Migrador de largo alcance, inverna en amplias zonas de África y, en mucha menor medida, en el extremo meridional de la península ibérica. A las tierras zamoranas regresa tempranamente, a finales del invierno, entre los meses de febrero y marzo.

Podemos observarlo, con densidad muy variable, en la mayor parte de la provincia, faltando o siendo francamente raro en su sector noroccidental (comarcas de Aliste, La Carballeda y Sanabria). Se alimenta principalmente de insectos, y en especial de orugas peludas, como las de las procesionarias, que desagradan a muchas otras aves y que tienen en el críalo a uno de sus más importantes depredadores. Su nombre en castellano viene a ser una transcripción empalabrada -con no poca retranca- del reclamo emitido por los adultos y que la imaginación popular supuso dirigido a los propietarios de los nidos -urracas y cornejas- donde nuestros simpáticos amigos depositan sus puestas: ¡críalo-críalo-críalo…!.

Azor con toda la vida por delante

En estos días, una nueva generación de jóvenes azores (Accipiter gentilis) va poco a poco abandonando la seguridad del hogar materno, como este ejemplar criado en un nido de las riberas del Duero a su paso por la ciudad de Zamora.

Si todo va bien, terminará convirtiéndose en el fantasma de la espesura, una de las más formidables y misteriosas de entre nuestras rapaces forestales. ¡Te deseo mucha suerte, amigo!

Guía “Zamora, Aves y Naturaleza”

La guía Zamora, Aves y Naturaleza incluye en sus 68 páginas un total de 10 rutas de observación de fauna para disfrutar en la ciudad de Zamora y desde la ciudad de Zamora, tanto en su entorno más próximo como en el ámbito de su provincia.

Realicé este trabajo (editado a principios de 2017) para la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora y ese mismo año tuve la oportunidad de presentarlo en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid y en la Feria Internacional de Turismo Ornitológico (FIO) de Monfragüe (Extremadura). Son míos los textos y las fotografías pero las magníficas acuarelas son obra de Rafael Sánchez Verdú.

Está disponible aquí para su consulta o descarga en formato pdf. También se puede solicitar gratuitamente la versión impresa en las oficinas de turismo de nuestra ciudad.